martes, 26 de mayo de 2020

El año sin verano, Carlos del Amor


Pequeña novela que llegó a mí a través de los comentarios de un grupo de lectura con el que mantengo contacto. No me era desconocido el autor, de hecho ya había coqueteado con algunos de sus relatos y el título del “Año sin verano”, me llamó mucho la atención, solo de pensar en 365 días sin la etapa más generosa de nuestro día a día, esos meses que esperamos ansiosos, me invitó a buscar este libro y saber si de verdad se puede vivir “verano”. Tuve que pedirlo a la editorial puesto que no fue nada fácil adquirirlo. El esfuerzo ha valido la pena, ha sido justo lo que esperaba, de manera que las expectativas están cumplidas.

“Un periodista que sufre bloqueo creativo cuando está a punto de comenzar a escribir su primera novela se encuentra un día en su edificio un manojo de llaves. Pronto descubre que las llaves abren todas y cada una de las puertas de su inmueble.
Es agosto no está ninguno de sus vecinos, Madrid está vacío y tiene tiempo y ganas de curiosear. Lo que en principio empieza como un pasatiempo -visitas nocturnas a todos los pisos de su edificio- acaba por convertirse en su ocupación principal, cuando descubre las vidas ajenas de aquellos que tiene a su alrededor, conocidos y al mismo tiempo tan desconocidos, y, sobre todo, una historia de amor y una misteriosa muerte a la que se ve abocado, inevitablemente, a investigar”.

Cuando digo que se ajusta a mis expectativas, quiere decir que no me ha decepcionado, aunque tampoco es la lectura “Del Año” nunca mejor dicho. Curioso libro en el que se intercala lo real y lo ficticio. El protagonista tiene muchas cosas en común con el escritor y llegas a dudar si lo que cuenta le ha ocurrido de verdad al escritor o no. Se lee rapidísimo. Tiene momentos tiernos y algo de misterio. Un libro dentro de un libro. El autor te involucra en la trama hasta tal punto que más que leer parece que estés frente a él mientras lo escuchas narrar la historia.
El tema gira alrededor de las intenciones de un escritor que trata de escribir inspirándose en sus vecinos usándolo como excusa para narrar sus vidas, y cómo se van entrecruzando. Un tierno relato de amor relacionado con un cuadro, aunque en el fondo no deja de ser una historia llena de pequeñas historias. Historias ocultas en una antigua comunidad de vecinos: vidas truncadas, sentimientos incomprendidos, amores no correspondidos, recuerdos… y mucho olvido. ¡Ah! Y un cadáver, se me olvidaba.
Carlos narra de manera intimista y meticulosa, describiendo a cada uno de los personajes porque esta obra, a pesar de las ausencias de los personajes de los que narra sus vidas, es sobre todo, muy coral. El año sin verano es una sencilla, deliciosa y minuciosa obra de vidas cruzadas e historias entrelazadas que nos deja con sabor a más.
Muy interesante la ambientación en Madrid, en el mes de agosto, ese escenario desierto de ciudad dormida, en el que un periodista recién incorporado a su trabajo encuentra de manera accidental ese manojo de llaves de las viviendas de su edificio, y cuya curiosidad es tan grande que hace que no pueda resistirse a invadir esa intimidad que todos escondemos tras la puerta de nuestras casas. El periodista utilizará lo que encuentra en estas casas, sobre todo en una de ellas, como base para escribir su próxima novela.
La novela comienza narrada en primera persona por el periodista, personaje del que no conocemos el nombre y que asume el papel protagonista; ahora bien, a medida que avanza el libro este protagonismo se hipoteca en favor del abanico de “actores” que descubrimos poco a poco, es el momento en el que la tercera persona sustituye a la primera en la narración, un narrador omnisciente es el encargado de dar buena cuenta de las variopintas vidas de estos particulares inquilinos.
Bien escrito, apta para todos los públicos, entretenido, con prosa sencilla sin artificios, con un lenguaje coloquial aunque elegante y pulido, bastante adictiva pero sin ansiedad a la hora de terminarla porque luego se genera una necesidad de “querer más”.
Puedo animaros a su lectura durante este “verano”, la he disfrutado con agrado y el final ha valido la pena. Os gustará.

“Todo verano tiene sus propias historias”.

sábado, 23 de mayo de 2020

Las vencedoras, Laetitia Colombani


Leer una novela y que se haga inolvidable, resulta fácil con escritoras como Laetitia Colombani. Ver una nueva producción suya, es no poder resistirse a la corazonada de saber que volverás a disfrutar con una historia llena de emoción y sentimiento, al estilo de la “Colombani”. Sin ser “La trenza”, tal vez porque es irrepetible, puedo deciros que se disfruta con la misma intensidad y que por segunda vez no decepciona la letra de esta escritora recién descubierta.

“A los cuarenta años, Solène lo ha sacrificado todo por su carrera como abogada: sus sueños, sus amigos y sus amores, hasta que un día se derrumba y se sume en una profunda depresión. Para ayudarla a recuperarse, su médico le aconseja que haga tareas de voluntariado. Poco convencida, Solène encuentra por internet un anuncio que despierta su curiosidad y decide interesarse por él. Enviada a un hogar para mujeres con grave riesgo de exclusión social, tiene problemas para relacionarse con las residentes, que se muestran distantes y esquivas; pero poco a poco irá ganando su confianza y descubrirá hasta qué punto desea estar tan viva como ellas.
Un siglo antes, Blanche Peyron libra un combate. Comandante del Ejército de Salvación en Francia, abriga el sueño de ofrecer un techo a todas las excluidas de la sociedad. Con ese fin, en 1925 comienza a recaudar los fondos necesarios para comprar un hotel monumental, y un año después el Palacio de la Mujer abre sus puertas”.

No quiero hacer una reseña comparando su anterior novela, pero es cierto que en lugar de tres historias, en esta ocasión la autora entrelaza dos historias separadas por un siglo, pero unidas por un inmueble muy singular de París: el Palacio de la Mujer. La novela arranca con Solène, una abogada de cuarenta años que presencia el suicidio de uno de sus clientes. Profundamente afectada, esta mujer moderna e independiente se sume en una profunda depresión, agravada por una reciente y tumultuosa ruptura de pareja. Para tratar su enfermedad, su psiquiatra le recomienda, además de una generosa dosis de fármacos, tareas de voluntariado.
Así es como Solène comienza a trabajar en el Palacio de la Mujer, un antiguo hotel reconvertido en un centro de acogida de mujeres en grave riesgo de exclusión social. Allí, mientras atiende a las peticiones de las residentes, experimentará una transformación interior que la llevará a iniciar una nueva vida menos ambiciosa en lo material pero más rica en lo espiritual, recuperando una pasión por la literatura que se gestó en su infancia.
En el centro, Solène conocerá a una serie de mujeres con severos problemas económicos, dramas desoladores y cicatrices tan profundas que le permitirán abrir los ojos a unas realidades en las que nunca había reparado: la de las indigentes que son violadas en la calle, la de las transexuales que no son aceptadas ni en el mundo masculino ni en el femenino o la de las madres que se suicidan tras perder la custodia de sus hijos…
Sin duda las protagonistas son las mujeres, su fuerza, determinación, sus fracasos, sus éxitos, los valores que las definen, el sentido de estar unidas en las desgracias y la necesidad de protegerse como personas invisibles para la sociedad. Ambas narraciones acaban confluyendo en una historia común, algo que nos recuerda gratamente a la “Trenza”.
Esto es tanto como decir que el feminismo es el tema sobre el que pivotan las dos historias de vida, historias de gente corriente que hacen “historia” en el tiempo bajo el paraguas de lo extraordinario.
Estructurada en dos tiempos narrativos que se alternan y evolucionan en cada cambio de capítulo; por un lado la vida de Soléne y por otro la de Blanche, combinando con gran acierto la historia ficticia de una abogada de éxito que necesita reinventarse con la de una activista real que levantó uno de los proyectos más insólitos y admirables para ayudar a las mujeres más desfavorecidas. El resultado es una novela sobre la esperanza y la amistad que, además, nos incita a alzarnos contra las injusticias.
Podemos pensar que es una novela de denuncia social, es cierto, pero Laetitia rinde homenaje a todas las mujeres con espíritu altruista que sacrifican todo por el bien ajeno. La ambientación y el papel otorgado al edificio o Palacio de la Mujer, es de tal calibre que se acaba convirtiendo en un personaje más de la novela, el lugar que supuso todo un descubrimiento para la escritora, quien tras documentarse tomó la decisión de poner al aire los vínculos emocionales que en épocas pasadas mantuvieron unidos a sus residentes.
El resultado es el retrato del mundo de entonces y de ahora, una mirada a la sociedad del Siglo XIX y una reflexión sobre la actualidad de las mujeres en general y de las desfavorecidas en particular. Sensible pero no escabroso ni sensiblón.
Muy recomendable, no deja indiferente nada de lo que les ocurre a estos seres y nos invita a cambiar la manera en la que contemplamos aquello que se cruza diariamente con nosotros. Os gustará.

“Los vencedores nunca se rinden, y los que se rinden nunca vencen”.

jueves, 21 de mayo de 2020

Enero Sangriento, Alan Parks


En esta ocasión, he decidido darle una oportunidad a un autor desconocido en un regreso a uno de los géneros que más me gustan. Una historia de ficción criminal que rompe con lo que hemos leído en otras novelas de género negro. No vais a encontrar la típica historia en la cual el policía bueno acaba atrapando a los malos. No. Aquí todo es más trágico. Más brutal. Pocas risas y mucho sufrir. Esperando que sea una serie de muchas más con este detective que me rompió el corazón.
“Glasgow, enero de 1973. Cuando un joven, casi un adolescente, dispara a una chica en mitad de una céntrica calle y después se suicida, el detective McCoy tiene la convicción de que no se trata de un acto de violencia aislado. Mientras lidia con un compañero novato, McCoy utiliza sus contactos para acercarse a la familia más rica de Glasgow, los Dunlop, pues allí le llevan sus pesquisas. En el mundo de los Dunlop, hay drogas, sexo, incesto; cada infame deseo encuentra satisfacción, a expensas de los escalafones más bajos de la sociedad, que incluyen al que fuera el mejor amigo de McCoy en el orfanato, el narcotraficante Stevie Cooper. La juventud de Harry McCoy, su cabezonería, y su temeridad, que le lleva constantemente a cruzar la raya de la legalidad, son las únicas armas con las que cuenta para resolver su primer caso”.

El escritor escocés Alan Parks nos presenta una historia oscura de hombres malos, mafiosos, policías corruptos, en la que no faltarán escenas de gran brutalidad y es que el autor recrea la época de la entrada de la heroína y el coste que eso llevó en delincuencia y crímenes; para contarnos un relato con el antihéroe detective McCoy. Un hombre que arrastra demasiados problemas, no muy amante de la limpieza, bebedor, jugador, frecuentador de prostitutas y que siente debilidad por la gente sin hogar, por los desechados. Tiene una relación muy personal con un jefe criminal del inframundo.
Novela escocesa cruda, muy gráfica, con un fondo sombríamente real en la que se recreará la pobreza, la cultura o las rivalidades criminales. Usó para contarla una atmósfera opresiva dentro de un clima invernal donde no hay suficientes capas de nieve para borrar toda la sangre. Narrativa maravillosa que nos coloca en el lugar que corresponde con unos personajes vivos y unos diálogos sobresalientes. Usando un lenguaje lleno de palabras malsonantes de la gente de la calle, pero con una narrativa nítida que te hace pasar las páginas volando. Una trama que se ajusta a la historia, no es que haya mucha violencia o abuso sexual, es que era así, el autor solo trajo de vuelta la realidad.
No es una de esas novelas negras de corte sencillo, fáciles de adivinar, es un viaje a la mente del protagonista, con reflexiones sobre la ciudad, la sociedad de la época y la propia vida laboral del detective, sin dejar atrás referencias culturales e históricas.
Respecto a los personajes,  el protagonista se come al resto, y algunos secundarios de los que te gustaría saber más quedan algo desdibujados, como su compañero Wattie o la malograda Janey, por poner dos ejemplos fáciles sin destripar la historia. Es habitual ver a un protagonista que deja al resto en un segundo plano demasiado marcado. Ahora bien, que esto no lleve a nadie a engaño. 
La ambientación es uno de los puntos fuertes de la novela, estamos ante una historia narrada en tercera persona con una buena recreación de  en el año 1973, transcurre en 20 días y describe la ciudad de Glasgow mojada de bares y pubs, barrios degradados, gente desesperada y desencantada, locales y saunas sórdidas donde se practica la prostitución y todo está permitido.
El ritmo de la narración no es excesivamente rápido pero mantiene la tensión y las ganas de saber qué va a pasar a continuación, qué hay detrás de este crimen El estilo narrativo es bueno y detallista. Aunque en general el ritmo de la historia no decae, ha habido algún altibajo en la narración, en el sentido que a veces ha bajado el ritmo y me ha parecido que se ha extendido demasiado, pero no lo suficiente como para no llevarme buenas sensaciones.
Lo cierto es que en Enero sangriento se queda algo corto. Junto a McCoy y el caso que investiga nos vamos a ir perdiendo entre los asuntos más turbios que nos podremos imaginar, e incluso aquellos que ni nos imaginamos. La trama se va tornando cada vez más oscura, y cabe destacar el hecho de que cada escena tiene sentido. Es decir, no nos encontramos ante un primer caso aislado del que después nadie se acuerda simplemente para presentar a los personajes. McCoy, es un detective de métodos poco ortodoxos y más fuera de la ley de lo que debería, porque parece que ha llegado para quedarse.
La historia en sí no es original pues todo está inventado. Es decir, no es la primera vez que estamos ante una historia de los bajos fondos y de un policía que transgrede y se mueve en aguas poco convenientes pero se hace una buena versión y ha estado bien para ser la primera. Os gustará.

“La paz a veces estimable, se paga con el caro precio de la sangre”.

lunes, 18 de mayo de 2020

El vals hacia atrás, Vea Kaiser



Propuesta que encontré en un blogs de lectura y que ha sido todo un acierto. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un libro cuyas páginas encierran una historia muy bien contada, tierna e intensa que tardaré en olvidar.

“Una familia, un tío muerto y un tragicómico viaje de Viena a Montenegro Cuando el tío Willi muere, Lorenz, inmerso en una crisis vital, y sus tres tías se enfrentan a todo un reto. Willi siempre había querido ser enterrado en su país natal, Montenegro. Pero al no tener dinero para trasladar el cadáver de otra forma, emprenden sin pensarlo un viaje ilegal en un Fiat Panda desde Liesing, Viena, hasta los Balcanes. A lo largo de los más de mil kilómetros de trayecto, las aventuras de la familia Prischinger se entrelazan en un complicado mosaico. Tras la guerra, Mirl, la hermana mayor, debe asumir la responsabilidad muy joven y lo único que quiere es marcharse de la fonda familiar, lejos del campo. Pero ni la ciudad ni su matrimonio resultan ser lo que había soñado. Ya de niña, Wetti está más interesada en los animales que en las personas. Trabajando como mujer de la limpieza en el Museo de Historia Natural, pronto conoce las colecciones de preparados mejor que cualquier experto, y escandaliza a la sociedad vienesa criando ella sola a una hija de piel oscura. Y Hedi, la más joven, conoce a Willi en un momento de su vida en el que ya casi ha renunciado a sí misma. Porque las tres hermanas sufrieron una gran pérdida de muy jóvenes. Y las tres se culpan de ello”.

Desde luego las historias de familias siempre han sido una curiosidad para mí, si a ello le unes que los miembros se llevan bien, el disfrute está garantizado. No me agradan las tensiones familiares que te hacen recordar que la realidad existe, prefiero un viaje en el tiempo y en carretera de la mano de tres tías y un sobrino que pretenden ejecutar la última voluntad de su entrañable pariente.
Sin duda es un viaje a través de cinco países lleno de percances y anécdotas protagonizadas por estos personajes, pero lo que gusta es el “viaje” al pasado para conocer profundamente a la familia Prischinger al completo, sus orígenes, costumbres y legado que se reconocen en los más jóvenes de esta singular tribu. Así, esta novela nos invita a hacer al menos tres viajes importantes: uno en el presente de la narración, en dirección a Montenegro, con el cadáver de Willi descongelándose rápidamente mientras las tías se lo ponen difícil a Lorenz con su parloteo y sus incesantes incursiones en las bolsas de comida, y otros dos que nos transportan del pasado al presente para conocer mejor a Willi, Hedi, Mirl y Wetty.
El joven protagonista, Lorenz, está viviendo un momento difícil profesional y personalmente cuando sus tías le implican en la aventura más estrafalaria que jamás habría podido imaginar: un viaje en un Panda rojo desde Viena hasta Montenegro con sus tres entrañables tías y un cadáver congelado. Ese es el punto de partida de la novela, pero tiene mucho más, a los largo de sus más de cuatrocientas páginas, con capítulos alternos y en dos líneas temporales, nos contarán la vida de estos hermanos, se centrarán principalmente en las tres tías de Lorenz, a pesar de que el hilo conductor es conseguir llevar en cadáver en un coche, que no huela, que no les pillen, que no tengan un accidente, es en los capítulos dedicado a la historia de estas hermanas donde la escritora se recrea e incluye datos históricos sutiles para situar a los personajes dentro de un contexto, con zascas a la sociedad tremendos, hace una historia familiar contada a trozos por cada hermana, singular e individual, porque cada una de ellas lo son, pero que al mismo tiempo cada una tira de las otras, ninguna se queda atrás, haciendo de esta parte de la novela una historia melancólica, dulce, y conmovedora.
Destaca el equilibrio en la manera de intercalar pasado y presente, momentos tristes con divertidos, tragedia con comedia. Es precisamente en esta estructura narrativa basada en intercalar la actualidad con la vida pasada de la familia donde encontramos la esencia de esta preciosa historia.
Como en las mejores sagas familiares, los secretos, la culpa y la complejidad psicológica de sus protagonistas son los ingredientes principales para tejer una trama que, de atrás adelante y viceversa, moldea las necesidades vitales de sus personajes. Las tres tías de Lorenz guardan, cada una de ellas, fragmentos de vida que se irán descubriendo poco a poco en esas retrospecciones al pasado, desde el más lejano de 1953 hasta el de solo unos pocos años atrás, en 2001.  Son cincuenta años de vida que conocemos a lo largo de menos de dos mil kilómetros, lo que media de Viena a Kotor, la ciudad montenegrina destino del panda rojo. Este esperpéntico viaje consigue aligerar la soledad, el miedo, la culpa, el desamor, las dificultades de las relaciones familiares y la muerte.
Muy televisiva me ha recordado a la película de  “Pequeña Miss Sunshine” y no me ha costado poner  de famosas a las protagonistas y por supuesto al joven y abnegado sobrino.
Que nadie crea que es desternillante y cutre el argumento, es una novela entrañable y divertida, pero también dramática pues sus personajes, a pesar de su carácter optimista y divertido, han sufrido mucho a lo largo de sus vidas por las pérdidas familiares. Una historia que nos invita a explorar en la personalidad de todos y cada uno de sus personajes principales, además de en la historia social reciente (y no tanto) de Austria.
Estoy segura que junto a otros títulos, “El vals hacia atrás” será de los que recomendaré cuando me pregunten por una lectura que guste a todos los lectores. Os gustará.
“Lo importante de las familias no es vivir juntos, es permanecer unidos hasta la eternidad.”

jueves, 14 de mayo de 2020

El guardián de las flores, Rober H.L Gaiao


Me he llevado una grata sorpresa con esta novela, desconfiaba hasta del título que no me daba buenas vibraciones pero reconozco que ha sido un disfrute leerla. Sencilla, entretenida y apta para todos los públicos.

“48 horas para la gran fiesta del Apóstol. Colegiata de Iria Flavia. Un hombre aparece muerto y su hija ha desaparecido. Y sólo es el principio.
La Comisaria Paola Gómez se vera envuelta en una venganza mas allá de lo personal entre libros, flores y leyendas gallegas teñidas de sangre”.

La inspectora Paola Gómez recibe una llamada a horas intempestivas que la pone al frente de una doble investigación: padre e hija, asesinato y secuestro, con poco tiempo para resolverlo porque no falta mucho para el Xacobeo y ese crimen no puede salpicar la celebración.  Se pone rumbo a Iria Flavia en compañía del también inspector Costoya para tratar el tema con la mayor celeridad y discreción posibles pero lo que se encuentran no es sino la punta del iceberg de un asesino motivado por muchas cuentas pendientes.
Es un thriller en toda regla, con su inteligente asesino y su grupo de policías que trabajarán contrarreloj para resolver el puzzle. Este puzzle, enmarcado en Galicia, tierra propicia por sus numerosas leyendas y sus preciosos parajes, presenta una pieza importante en la trama: la Iglesia católica.
Está escrito en tercera persona con un narrador que nos va llevando por los diferentes escenarios para darnos a conocer lo que va sucediendo a la vez que lo descubren los personajes. 48 capítulos de extensión corta con algunos de extensión media, que hacen que las escasas 230 páginas se lean de forma muy ágil.
Narrativamente es una novela muy televisiva, con muchos capítulos-escena cortos muy de moda en el thriller actual, un relato de misterio con unos personajes muy cercanos y llena de parajes y leyendas muy reales que nos transportan a lugares de ensueño. Muy fácil de leer te engancha desde el primer momento.
Una historia policíaca ambientada en nuestras costumbres, en nuestra época y en nuestra tierra no se puede dejar de leer, pues envuelve de tal modo, que consigue que te transportes con la imaginación a cada escenario de cada capítulo.
Capítulos cortos, acción, rápido de leer, fácil de seguir. Engancha de principio a fin porque al comienzo no ves por donde van a ir los tiros, te sorprendes por unos cuantos hechos inusuales y al final terminas atándolo todo.
De hecho, cuando llegas al final, al desenlace, donde todo se explica de manera clara, comienzas a ver otros hechos anteriores de una manera diferente. La narración es clara y precisa, no se entretiene con muchas descripciones sino que va dando paso a la acción, algo bueno para nuestra atención que no decae en ningún momento. Es trepidante y llegas a meterte en la carrera contrarreloj que tiene que afrontar el peculiar elenco de policías.
Se puede decir que “El Guardián de las Flores” es novela policíaca en toda regla que cuenta, con un asesino extremadamente listo, astuto, inteligente y concienzudo que, a pesar de las múltiples pistas, símbolos y mensajes en clave que van dejando en las escenas de los crímenes, siempre va un paso por delante de la policía, además de una complicadísima investigación policial a cargo de nuevo equipo de policías especialmente creado para hacer frente a crímenes de especial relevancia social y por último con un enclave magnífico como es Galicia con sus paisajes, su simbolismo religioso y sus leyendas y fábulas.
Recomiendo la lectura y a este escritor cuya forma de escribir sencilla y directa hace que los adornos y las florituras innecesarias brillen por su ausencia. Lo mejor es el final que nos espera en las últimas páginas, en donde conoceremos quién y por qué y el sentido de la historia. Muy adictiva, con golpes de humor y giros argumentales que sorprenden gratamente sin empañar el principio de “vamos al grano”. Os gustará.

“Evita a las personas negativas, siempre tienen un problema para cada solución”.

lunes, 11 de mayo de 2020

La casa del padre, Karmele Jaio


Me ha costado mucho empezar esta breve novela que llevaba algunas semanas quedándose atrás, el motivo es que leía una y otra vez la sinopsis y no acababa de convencerme, aunque estaba segura que algo fuerte me esperaba, tras leerla puedo deciros que es una novela que habla de hombres y de mujeres, de grupos violentos que conviven en la sociedad con nosotros, de miedos a que los hijos se hagan mayores, de temores hacia nuestros seres queridos, de heridas del pasado y de la masculinidad y el feminismo que a día de hoy ya nadie cuestiona.

“Ismael es un escritor que después del éxito se ve bloqueado. No es capaz de encontrar la voz para su próxima novela, no es capaz de narrar nada que suene natural. Además, últimamente sufre pesadillas y algunas de las noticias que aparecen le causan una gran angustia pensando que también les puede pasar a sus hijas.
Su madre sufre un accidente lo que no hace más que agravar la situación ya que a todo lo anterior se va a sumar que tiene que hacerse cargo de su padre, un padre con el que no se siente precisamente a gusto y los recuerdos que le provoca tampoco son placenteros.
Mientras, su mujer, que siempre le ha ayudado con sus textos, ahora que su vida familiar le deja más tiempo, ha vuelto a escribir, aunque no quiere Ismael lo sepa”.

Tal vez porque La casa del padre no es una novela que destaque porque pasen grandes cosas ni sea un relato épico o extraordinario o tenga un ritmo trepidante. Es más bien una novela de personajes complejos y de sus sentimientos que hay que leer recreándose en cada línea. Al decir esto no me estoy refiriendo a una novela coral, pues aquí hay un par de protagonistas principales: Ismael y su mujer Jasone, acompañados por la madre y el padre de Ismael, su hermana Libe, Jáuregui su editor y Aitor un primo de su infancia. No hay más personajes. En doscientas escasas páginas hemos conocido el retrato de familia que conforman estos “actores” que guardan complicadas relaciones entre sí y que dan cuerpo a un argumento que muestra el desván de sus personalidades, sus sueños ocultos y, sobre todo, sus palabras no dichas.
El eje sobre el que se muévela trama es la incapacidad de escribir de Ismael y la incidencia que este hecho acarrea en la convivencia con su esposa, ambos volcados en el mundo de la literatura y las editoriales. Una pareja de escritores con maneras muy diferente de afrontar sus expectativas laborales.
Estructurada en bloques con capítulos breves que toman como referencia a tres personajes para darnos tres puntos de vista diferentes sobre un mismo y universal tema: Ismael, Jasone y Libe, aunque esta última en mucho menor medida. De ellos, únicamente el de Jasone está narrado en primera persona, tal vez porque, aunque en principio pueda parecernos Ismael el protagonista principal, es en realidad Jasone el centro de la novela, el personaje en torno al cual se mueven los demás. Todos ellos comparten el peso de lo no dicho, lo anhelado y callado que les inquieta y que les enfrenta a sus propias contradicciones
Ismael es el reflejo de  la huella y las consecuencias que una determinada educación han ido dejando generación tras generación
Una novela sobre los roles de género, sobre la masculinidad y la feminidad que, a menudo de forma más pasiva que activa, se transmiten a través de la familia y la sociedad. En definitiva, La casa del padre es una novela inteligente y profunda sobre la construcción de la identidad como hombre y mujer que invita a la reflexión del lector independientemente de su sexo.
Además esta breve historia va a profundizar en el mundo de los libros, en lo que supone escribir, en las dificultades que entraña. Todo ello desde dos puntos de vista diferentes, del de una mujer que quiere retomar su vieja pasión por la escritura y la de un escritor en pleno bloqueo creativo, con la necesidad de entregar ya su novela y sin nada escrito.
Más allá de la escritura, la novela gira en torno a un problema muy actual en nuestra sociedad: ¿Qué es la masculinidad? ¿Qué papel ha de desarrollar el hombre? Porque eso es lo que se plantea Ismael, con un padre del que es consciente que nunca llegó a cumplir las expectativas que de él se esperaban.
La trama es en apariencia mínima, tan metido estás en conocer y compartir sentimientos con los personajes. A pesar de ello, tiene un final muy bueno que convence y le otorga puntos a la novela.
No tiene edad de lectores aunque estoy segura que la percepción variará con este detalle, es una novela que debe leerse para intentar entender un poco mejor cómo somos o cómo son nuestros padres y nuestra sociedad. Una novela muy emotiva por momentos y cargada de realismo.
Os la recomiendo por el tratamiento que hace de temas que nos afectan a todos, la educación recibida y sus consecuencias, la culpa, las heridas sin cicatrizar, los errores del pasado, las actitudes machistas de antes y de ahora, la pasión feminista, la valentía de las mujeres en un mundo de hombres, el valor de los sueños por conquistar y lo más importante porque encontraréis tantas interpretaciones como lectores y eso pocas veces ocurre. Os gustará.
“No importa quién fue mi padre, lo importante es el recuerdo que tengo de quién fue mi mejor maestro”.

sábado, 9 de mayo de 2020

La chica salvaje, Delia Owens


En esta ocasión le ha tocado el turno a una recomendación que tenía pendiente desde primero de años y que por razones obvias se ha ido quedando atrás. La lectora y amiga que me habló de “La chica salvaje”, tiene un criterio de selección de lecturas muy parecido al mío; sin embargo, leía la sinopsis y siempre encontraba algo que no terminaba de convencerme y así se ha ido postergando hasta hace unos días. Como curiosidad y tras leerla he buceado en otros blogs para conocer opiniones diferentes a la mía, he de decir que me ha costado trabajo encontrar comentarios que no fueran alabanzas acerca de esta novela y me pregunto si es que soy demasiado exigente o por el contrario me ha pillado en un momento flojo.
Esta introducción a la reseña no quiere decir que no me haya gustado y mucho menos decepcionado, es más bien que no comparto el aplauso unánime de los millones de lectores que al parecer han disfrutado sin condiciones de la primera obra de Delia Owens, quien a sus setenta años ha debutado en el panorama literario mundial.

“Durante años, los rumores de la existencia de la Chica Salvaje han perturbado la vida de la pequeña localidad de Barkley Cove, un tranquilo pueblo de pescadores en Carolina del Norte. Abandonada a los seis años, Kya es una joven sensible, inteligente y de una belleza insólita que ha sobrevivido en soledad en las marismas, con la naturaleza como única amiga. Es una superviviente nata. Su solitaria vida se complica cuando un hombre aparece asesinado en el pantano y la acusan del crimen. Entonces, todos sus misterios saldrán a la luz”.

La novela narra la historia de esa pequeña niña hasta su edad madura, con la tristeza del abandono de los seres que la tendrían que haber cuidado, pero con el cariño de aquellos que puedes encontrar de manera inesperada y que te ayudan a amar y a crecer y a avanzar en la vida.
La chica salvaje se convierte en una historia contada en dos líneas de tiempo distintas intercalando capítulos, porque la autora nos narra los hechos ocurridos entre 1969 y 1970 cuando encuentran el cuerpo de Chase Andrews en lo que aparenta ser un homicidio, crimen del cual Kya se convierte en la principal sospechosa, es un hecho que en ambas líneas de tiempo son llevadas de manera alternativa, en secuencias bien definidas que en la primera mitad del libro atrapan y que hasta el final pierden ritmo e interés. Al inicio los capítulos donde nos narran la vida de Kya durante su infancia y adolescencia son más extensos que aquellos que ocurren durante 1969, pero conforme avanza en los años la línea de tiempo de Kya, los papeles se invierten y se hacen cada vez más largos lo capítulos donde la autora nos pone al día de lo ocurrido con Chase Andrews, este aspecto de la narración me pareció acertado, le da a cada historia, su justo tiempo llegando al final con una sola línea de tiempo cuando ambas se encuentran.
Respecto a la ambientación y localización, trascurre en un pequeño pueblo de Carolina del Norte, rodeado de naturaleza, las marismas se convierten en el escenario que soporta la trama, el entorno en el que tiene lugar el crimen objeto de investigación, espacio que abraza la soledad de la protagonista y a la vez es testigo de su romántica historia de amor y crecimiento personal…, adquiere la naturaleza un papel protagonista por encima de muchos de los personajes de la novela.
Aquí voy a detenerme para compartir mi sorpresa acerca de las bonanzas de este marco descrito por la autora. Me pregunto si de verdad es tan maravilloso vivir en los pantanos de estas zonas del planeta; no hay ningún elemento de peligro que aceche el disfrute de esta niña ni la relación con los seres vivos que la pueblan, vamos que nada de caimanes, ni cocodrilos que hagan pensar lo contrario. Es un detalle que le resta credibilidad al relato, me ha costado creer que la protagonista se pasee en barca, de noche, sola, pise y nade en estos medios acuáticos sin ser víctima del menor sobresalto…, todo un misterio.
Digo esto porque en la novela la escritora americana ha descrito de manera muy gráfica unas marismas llenas de preciosas especies que destacan por sus colores, plumajes, olores, cabañas idílicas, atardeceres inolvidables, amaneceres de ensueño y mareas atrayente a todo pescador necesitado de sustento; lo siento pero a mi entender esto chirría bastante, por muy beneficioso que resulte en la dura vida de esta “niña salvaje”.
Kya, es el modelo de heroína de la literatura norteamericana, un personaje agradable especialmente en la primera parte cuando es abandonada por todos y cuya determinación y astucia permite disfrutar de una evolución acorde con sus vivencias. Caracterizada con inteligencia, rasgos cariñosos, conformistas y a mi gusto demasiado sufridora. Vamos una superviviente nata en medio de la soledad, el hambre, el rechazo social, la pobreza y la ausencia de referentes familiares; y aquí expongo otras contrariedades que me impiden creer las desventuras de Kya, ¿dónde están los implacables servicios sociales americanos? ¿de verdad una menor abandonada puedo estar al margen de las instituciones hasta convertirse en una ilustradora de renombre? ¿Cómo es posible que obtenga esas titulaciones universitarias sin haber pasado por la escuela? y lo mejor de todo, ¿alguien se cree que la más desarrapada del pantano enamore a los dos hombres más “chachis” del pueblo?; definitivamente en América todo es posible.
Estructurada en partes y capítulos de diferente duración, narrativa con tono poético que suaviza el drama de fondo, lenguaje sencillo y asequible, giros argumentales muy predecibles y un final que para nada ha sido inesperado, por el contrario precipitado; en las seis últimas páginas, la autora resume los 40 últimos años de la vida de la protagonista y desvela el misterio que la envuelve.
Mezcla de muchos temas como el racismo, el maltrato familiar, los prejuicios sociales, hogares desestructurados, el ecologismo y la defensa de la naturaleza, el amor, el sexo…, todo esto mezclado en una coctelera donde ya estaba el misterio de un asesinato por resolver, la superación personal, la investigación de policías listos y las notas autobiográficas de la escritora. Si agitamos el resultado es una novela de crecimiento personal con toques de misterio y thriller legal bajo la estela del drama romántico con juicio incluido y final feliz para la autora.
Best seller americano que te encuentras hasta la saciedad en las librerías, que la propaganda de los millones de ejemplares vendidos ya te hacen desconfiar, con una campaña de ventas perfectamente diseñada y publicada en verano, todo ajustado al diseño del “éxito” seguro.
Candidata desde el inicio a ser llevada a la televisión, de hecho a los pocos meses eran vendidos los derechos para la adaptación cinematográfica.
No quiero desanimar a nadie, es agradable de leer, bien contado aunque a veces se haga monótono y repetitivo y puede que de las casi cuatrocientas páginas sobren más de cien, pero no es suficiente para dejar de recomendarla. Os gustará.

“Ser salvaje no es un lujo, es una necesidad del ser humano”.

viernes, 8 de mayo de 2020

Sobre los huesos de los muertos, Olga Tokarezuk


Reconozco que de todas las lecturas que he elegido durante el aislamiento social, es la que más me ha hecho pensar. Una historia que se desarrolla en un ambiente alejado del mundal ruido de la ciudad, en una remota localidad montañosa de Polonia, donde la naturaleza y el “aislamiento” se consideran un lujo.

“Janina Duszejko es una ingeniera de caminos retirada que enseña inglés en la escuela rural de Kotlina Kodzka, una región montañosa del suroeste de Polonia. Cuando la rutina del pueblo se ve sacudida por una serie de asesinatos que tienen como víctimas a varios cazadores furtivos, Janina, apasionada de la astrología, defensora a ultranza de los animales y obsesionada por la obra del poeta William Blake, intentará resolver por su cuenta los misteriosos crímenes”.
La autora de la novela, está considerada una de las mejores representantes de la narrativa polaca. Con esta novela ha querido dar vida a un relato de los que se llaman thrillers metafísicos, de tintes policiacos con trasfondo ecologista, muy de actualidad en el panorama literario. Su lectura resulta variopinta, desde la originalidad de su narrativa con una protagonista sumamente curiosa, hasta el formato, que la convierte en una novela de intriga, aunque sin pretensiones de ser policíaca o negra.
Desde el principio la lectura es amena. Describe los pintorescos y extraños personajes insociables, huraños, extravagantes, solitarios y excéntricos, que la autora ha tenido a bien bautizar con nombres más que apropiados; son los pobladores de esta aldea muy cercana a Transilvania, lo que le da un toque misterioso y tétrico a la historia.
La acción de esta novela se pone en marcha con ocasión de la muerte violenta de una serie de personajes cuyo entretenimiento es la caza, a veces furtiva y otras no, y de cuya investigación parece hacerse cargo nuestra protagonista. Desarrollada en un periodo de más o menos un año completo desde la aparición del primer vecino, experto trampero que aparece atragantado, hasta la última de una sucesión de muertes relacionadas con el negocio de esta actividad.
Contado en primera persona por la propia Janina, resulta ser un personaje muy original y rudo para mi gusto, no he llegado a empatizar con ella, no tanto por sus pensamientos y reflexiones que entiendo, como por el comportamiento visceral y desmedido que provoca sorpresas inesperadas. El punto de astróloga ha llegado a resultar algo tedioso y cansino. Aun así esta jubilada metida a detective y a pesar de sus rarezas me ha resultado valiente en su determinación y en su lucha contra la hipocresía y el constante esfuerzo por llegar a la verdad.
Trama buena, bien construida, prosa bonita que me ha gustado y un estilo irónico y casi humorístico para una novela aparentemente sencilla, pero que aborda diversos temas, como el de los animales, la falta de respeto hacia la naturaleza, la amistad, la soledad, la vejez y la muerte, la poesía,  el amor hacia las especies indefensas del bosque y en general a las víctimas de los cazadores furtivos y regulares. Con estos “mimbres” se va a poco a poco desarrollando una interesantísima y misteriosa historia, que mantiene viva la atención y la curiosidad por saber el desenlace.
Respecto a encuadrarlo en un género, hay una mezcla de todo y no hay que olvidar el estilo ecologista y las reflexiones que contiene sobre la vida. No obstante el formato nos recuerda a la novela negra, con sus muertos, sus investigaciones, sus giros y su descubrimiento del culpable como mandan los cánones. Solo el ritmo y la narrativa desvelan que estamos ante una obra de género más complejo.
Muy descriptiva en cuanto a paisajes y entornos, vamos viendo y sintiendo los cambios de estaciones y la incidencia de estos en el carácter de los habitantes de esta región. Tokarczuk retrata soberbiamente la sociedad local, en la que  deja entrever las diferencias de una sociedad urbanita con las del pueblo. Aunque no hable de esas diferencias, están presentes, porque es inevitable comparar el lugar de la narración con cualquier ciudad o pueblo grande.
Me ha gustado el viaje físico por los territorios en los que se desarrolla la historia, la mezcla de narrativa y thriller, el modo en el que aprovecha para lanzar la denuncia y crítica hacia la explotación del medio y la violencia gratuita que ejerce el ser humano contra la naturaleza y también los toques crueles mezclados con las dosis de ternura que aparecen bien dosificados a lo largo de todo el libro. Es una historia dura y diferente, muy psicológica y profunda. Os gustará.

“El mundo es una gran trama, un todo en el que no hay
hechos aislados.”

martes, 5 de mayo de 2020

Pizzeria Vesubio, Walter Riso


En un confinamiento que no parece llegar a su fin, imaginar una pizzería en cualquier lugar de Italia es soñar con los ojos cerrados y el estómago abierto. Me llegó este título tan “apetitoso” a través de un club de lectura y me pareció que era el momento apropiado para “degustar” una novela que seguro me dejaba “buen sabor de boca”.
“Receta para una novela inolvidables
Tómese una masa familiar, trabajada a mano y añádanse los siguientes ingredientes en abundancia, sin escatimar: amor, humor, secretos, traiciones, disparates, pequeños dramas y grandes alegrías… Debe cocerse a fuego vivo, riendo, cantando y dando voces. Imprescindible el acento napolitano.
Querido comensal… es decir, querido lector: aquí te sirvo los avatares de una humilde familia napolitana trasplantada a América a comienzos de los años cincuenta.
Un plato…, o sea, una historia sencilla pero irresistible contada en primera persona por Andrea, el hijo de la familia, quien tendrá la difícil tarea de conciliar los mundos en los que le tocará vivir: Buenos Aires, Nápoles, Barcelona…
Tras infinitas peripecias, idilios, aciertos y errores, Andrea descubrirá que su auténtica patria sigue estando en la modesta Pizzería Vesubio en el corazón del barrio de su infancia”.

Primera novela de Walter Riso con claros tintes autobiográficos. Cuenta a través de Andrea, un joven psicólogo, (alter ego narrativo) la historia de su familia napolitana desde que tomó la decisión de emigrar a Buenos Aires, en la década de los años 50. No me atrevo a encuadrarla en ningún género, es una novela de vida donde se mezclan experiencias del pasado y el presente de todos y cada uno de los miembros de esta singular “tribu”.
La narración en primera persona comienza una vez muere su madre, aunque nos encontraremos con numerosas idas y venidas en el tiempo para poder tener datos de la infancia de nuestro protagonista. Destacaría dos partes en la historia. Una primera donde Andrea, nos cuenta cómo es su vida en Buenos Aires y cómo a través de su padrino, consigue tener unos estudios que son muy importantes en su vida. Y una segunda parte donde se cuentan sus vivencias escapando de una dictadura militar, tras una serie de acontecimientos revolucionarios que le ponen en el punto de mira de las autoridades por las que tiene de salir de Buenos Aires y refugiarse en España. Es aquí donde logra tener una estabilidad personal donde forma una familia propia y comienza una nueva vida trabajando como psicólogo.
Lenguaje sencillo que hace que resulte fácil de leer, pero hay algo que me ha llamado la atención, la forma de pronunciar de esta familia es poco creíble por la cantidad de modismos argentinos y un acento demasiado “ché” para un periodo tan corto de tiempo. Está escrita en capítulos cortos, lo que aporta agilidad a la lectura. Los escenarios donde transcurre la novela, son tres ciudades: Buenos Aires, Barcelona y Nápoles, y cada una de ellas con un gran protagonismo en la trama. No quiero dejar atrás el papel que juega la comida en todos los ámbitos de la vida, herramienta para sofocar tensiones, provocar alegría, motivar encuentros familiares y añorar su tierra alrededor de todo lo que se “cuece” en esa “Pizzeria Vesubio”.
No hay una trama propiamente dicha, es un libro de personajes que van aparecieron gracias a un repertorio de temas como el amor, la pérdida de un ser querido, el trabajo, la gastronomía, la autoestima, la imperfección humana, la traición de un amigo, el perdón, la nostalgia, las raíces, lo que se echa de menos y por supuesto la “familia” y los lazos físicos y emocionales que vinculan a sus miembros.
Es una historia cargada de emociones entorno a la dura experiencia del exilio y la emigración, y la “Pizzeria Vesubio” se convierte en el escenario clave de la novela, el  hilo conductor que une toda la historia, el espacio en el que el amor paterno-filial, la gastronomía y la nostalgia acaban convirtiéndose en los hilos conductores del relato. Nadie escapa a esa percepción de que todo sucede a lo grande, vamos al más puro estilo “napolitano”.
Dividida en capítulos, cada uno de ellos se cierra pero con la característica de quedar vinculado al siguiente, todos con un lenguaje expresivo y una forma de contar las cosas entretenidas y agradables. En muchos momentos me han recordado a las novelas de realismo mágico pero está claro que no pertenece a ese género.
Os la recomiendo por entretenida y bien escrita, aviso que el principio es lento y cuesta simpatizar con la historia, en compensación la tercera parte es la más activa, de manera que habrá que llegar al final. Os gustará.

Tienes que respetar, pero no tienes la obligación de amar”.