miércoles, 28 de octubre de 2020

Todo el bien y todo el mal, Care Santos

Care Santos se ha convertido en una de las escritoras con las que más disfruto por la sencillez de sus novelas y por la naturalidad con la que aborda las relaciones familiares y personales. Tras “Habitaciones cerradas”, “Deseo de chocolate”, “Media vida”, “El aire que respiras” y “Seguiré tus pasos”; me detengo ahora en “Todo el bien y todo el mal”, que  es la primera parte de una bilogía, cuya continuación es “Seguiré tus pasos” y que he leído siguiendo el orden de publicación, algo que igualmente os recomiendo, aunque también es cierto que se pueden leer aisladamente, es otra de las grandezas de esta autora.

“Reina tiene un marido, un exmarido, un amante, un hijo adolescente, un buen sueldo y un trabajo que le apasiona y al que se dedica en cuerpo y alma. A Reina le gusta su vida. Aparentemente lo tiene todo, o por lo menos eso piensa ella. Hasta que, durante uno de sus viajes de trabajo, de repente sucede algo en su casa que cambiará las cosas, y que le demostrará de la peor manera hasta qué punto es vulnerable.
Así es como empieza para Reina un largo camino de regreso a casa, en el que lo peor que tendrá que afrontar no es la extenuante espera en un aeropuerto cerrado por una ola de frío siberiano, sino el vértigo que le provoca revisar su vida en busca de la verdad y tener que enfrentarse a ciertas preguntas incómodas: ¿Cuáles son las personas de verdad imprescindibles en nuestra vida? ¿Qué consecuencias tienen las malas decisiones? ¿Qué seríamos capaces de hacer en las circunstancias más terribles? ¿Conocemos realmente a nuestros hijos? ¿Nos conocemos lo suficiente a nosotros mismos?”.
 
Novela de corte intimista cuyo estilo es muy bien manejado por Care Santos, tal vez sea la más introvertida de todas. Una historia familiar narrada a dos tiempos que bucea en el pasado para encontrar explicaciones a las vivencias del presente. La novela empieza y termina de la misma manera, es lo que me hizo pensar en su momento en una segunda parte, no solo por las cartas que tienen como protagonista al padre de Reina, sino también porque una de las tramas que maneja la novela queda tan sólo insinuada, sin plantear un final definitivo. Es un relato en el que la protagonista principal se va haciendo pedazo en su viaje interior del que sale agotada y menos segura de sí misma que nunca.
La historia que nos cuenta Care transcurre en apenas 24 horas en un aeropuerto de Bucarest cerrado al tráfico aéreo por un terrible tormenta siberiana a la que llaman la Bestia del Este, en ese momento la angustia de una madre que acaba de recibir una de las peores noticias que puede haber. Nos encontramos con una historia a ritmo de thriller y golpe de teléfono móvil, el único nexo de unión con el lugar donde debería estar en ese momento, sin embargo conforme avanza la novela, en la medida que Reina va tranquilizándose y tomando conciencia que no puede hacer nada por acelerar su vuelta a casa también se va volviendo más intimista y reflexiva
El repertorio de temas que aparecen en la novela son de aplastante actualidad, las relaciones de pareja, la maternidad, la adolescencia, la relación de padres entre padres e hijos, e incluso con las parejas de sus padres, la pedofilia, la investigación farmacéutica, las relaciones laborales, la conciliación de la vida laboral y familiar, el alzheimer.... distintos y variados temas que no te dejan indiferente y te hacen responder a la invitación a reflexionar hasta el punto de cambiar varias veces de opinión.
Los personajes están muy bien tratados y los matices de sombras y luces de los mismos se reconocen con claridad; así podemos conocer a los hombres de su vida, a su amigo, a su madre Cristina, a su padre José Gené y a su abuela Reina, aunque personalmente me ha encantado el triángulo entre ella, su marido y su exmarido.
El libro se lee con facilidad por las buenas dosis equilibradas de reflexiones y diálogos que nos trasmiten la soledad y angustia vivida por Reina en esas horas interminables.
Estructurada en capítulos cortos en los que Care utiliza un narrador omnisciente para contar esta historia con una trama a golpe de reproches, con nudos por deshacer y piezas por ordenar para acabar dando forma a este rompecabezas.
Aunque hable de trama, en realidad son varias las tramas que se despliegan en torno a Reina, a la que vamos conociendo poco a poco en continuos flashbacks, mientras está esperando coger un avión que, oportunamente, no puede salir. Así, va recordando ella todos los momentos que le han llevado hasta allí, hasta esa situación en la que está ahora. Recordando todas las buenas y malas decisiones que ha tomado en su vida, intentando saber qué ha hecho mal para tener que enfrentarse al terrible momento que tiene que afrontar ahora con su hijo, intentando recordar un pasado que creía olvidado pero que puede explicar mucho lo que está sucediéndole ahora...Algunas de esas tramas se cierran, se resuelven pero otras permanecerán abiertas y son las que se cierran en “Seguiré tus pasos”.
Os la recomiendo por la sencillez narrativa, el ritmo ágil que no decae, por la seguridad de que habrá una segunda parte y porque daremos una oportunidad a una historia que parte de un inicio desgarrador, el intento de suicidio de su hijo, al que seguro en nuestra vida no quisiéramos tener que enfrentarnos. Os gustará.

“El único bien es el conocimiento y el único mal, la ignorancia”.

miércoles, 21 de octubre de 2020

El ángel de Munich, Fabiano Massimi

Desde hace ya un tiempo, reconozco que mantengo una cierta actitud de rechazo a las novelas cuyo personaje es Hitler, los campos de concentración o lo que me recuerda a los horrores de alguna guerra. En el caso de “El ángel de Munich”, se trata de una excepción porque no es una novela más del nazismo y el tema además de despertar mi curiosidad, me era totalmente desconocido. Sin duda es una novela de ficción pero basado en un hecho verídico avalado por un gran trabajo de investigación. Al parecer según he estado leyendo, fue casual que el autor encontrara esta historia, le llegó  a través de una novela sobre la conferencia de paz de Múnich de 1938, en la que un personaje entra en la habitación donde murió la sobrina de Hitler. A partir de ahí investigó, por curiosidad personal y por”vergüenza” de no conocerlo y se dio cuenta de que había poco escrito sobre este hecho real, lleno de misterios y agujeros y además, muchas contradicciones.

“Múnich, 1931. Falta poco para que unas históricas elecciones otorguen el poder a los nazis. Los comisarios Siegfried Sauer y Mutti Forster se enfrentan al aburrido turno del sábado cuando el director de la policía criminal les avisa de un suceso en el número 16 de Prinzregentenplatz, la vivienda de Adolf Hitler. Su sobrina, Geli Raubal, ha sido hallada muerta. Todo apunta a un suicidio, pero Sauer no está convencido. Algunos testigos se contradicen y ha desaparecido la pequeña esvástica de oro que la joven siempre llevaba al cuello. Sus sospechas son confirmadas cuando el mismo Hitler le pide que encuentre al culpable y van apareciendo notas firmadas con una misteriosa H. ¿Qué hay detrás de los cuadros que el mismo Hitler pintaba y con los que decoraba su casa? La joven Geli solo será la punta del iceberg en esta novela que irá destapando una por una las personalidades históricas del régimen y sus tramas”.

No tuve más remedio que detenerme en este título, por donde pasaba se cruzaba conmigo; en los escaparates de las librerías, como recomendación de lectores, en anuncios de Internet… y era cuestión de tiempo decidirme por su lectura. No he leído nada de Fabiano Massimi, de hecho creo que es su primera novela, pero he de reconocer que me ha gustado y que sin ser inolvidable, es merecido el éxito editorial que ha tenido su “Ángel de Munich”.

Al parecer, leyendo un libro de Robert Ellis, se topó con una referencia a la extraña muerte de Geli Raubal, que era sobrina de Hitler y que había mantenido con él una extraña relación que superaba los límites del vínculo familiar. El hallazgo de esa sorprendente revelación, el 19 de septiembre de 1931 Geli apareció muerta en un apartamento que compartía con su tío, a causa de un disparo salido de una pistola también propiedad del líder nazi, lo puso en contacto con un personaje y unos hechos históricos que no solo le eran desconocidos sino que, pese a la magnitud del episodio y a la relevancia de los implicados en él, además del propio Hitler, otros pesos pesados del movimiento nazi como Goebbels, Himmler o Göring, permanecían ocultos incluso para los expertos e investigadores. Es el atractivo de este misterio y lo poco que se había escrito acerca de él lo que le llevó a escribir la novela.

Si tuviera que animaros a su lectura os diría que acaba siendo una novela interesante que rescata uno de los casos más oscuros de estos momentos de ascenso del nazismo y que honra a la primera víctima de la propaganda nazi.

Desde la primera página el libro nos mete de lleno en el núcleo central de la historia, en la escena del crimen, la misma que encuentran los comisarios encargados de esta complicada investigación, en la que todo apunta a un suicidio más que improbable, intentando demostrar que la mujer hallada muerta, es en realidad una víctima de su entorno.

Más de quinientas páginas que destacan por el impecable trabajo de documentación de Fabiano Massimi, en lo que sin duda fue una investigación real que se llevó a cabo en las semanas inmediatas al hallazgo del cuerpo. Con estos mimbres el resultado es  un thriller histórico con sus giros argumentales, cierre de la investigación, vuelta a la apertura de la misma, obstáculos que la frenan, sucesión de asesinatos, suicidios encadenados, muertes inesperadas de testigos, chantajes, desaparición del cadáver, llaves secretas, cuartos ocultos… y todo ello teniendo a la ciudad de Munich como marco geográfico e histórico en un año el de 1931 decisivo para Hitler, el nazismo y todo el devenir de la Historia de la Humanidad.

La recreación de este momento es uno de los grandes aciertos de la novela, a pesar de sus rasgos de ficción el hecho real es conocido e histórico y parte de lo narrado deja de ser novelado por el hecho de estar sacado de testimonios y documentos oficiales.

Personajes bien construidos, creíbles e identificables algunos de ellos con los tópicos del género. Trama compleja con numerosas ramificaciones políticas, escrita con un estilo sencillo y fácil de seguir. Con un ritmo constante en la narración que mantiene el interés de las pesquisas para resolver las causas de la muerte de Geli. Un hilo argumental que pivota sobre la figura bastante desconocida de esta mujer y su relación más que ambigua y sospechosa con Hitler, con elementos bien reconocibles del género negro.

Para terminar resumo diciendo que es una novela basada en hechos reales, que devuelve a la vida uno de los acontecimientos más silenciados y oscuros de la Alemania “Hitleriana”. Me ha resultado entretenida e interesante, bien contada, con una ambientación histórica que permite conocer rasgos de esta etapa de una manera muy amena gracias a la labor de más de tres años de buceo en fuentes casi inéditas por parte del autor. Una novela con las tramas y las personalidades históricas que protagonizaron un caso real que estuvo a punto de cambiar el curso de la Historia.

“La Historia se repite, primero como tragedia y después como farsa”.

martes, 13 de octubre de 2020

Las huellas del silencio, John Boyne

A veces se olvidan los autores de libros que en su momento te impresionaron, es el caso de John Boyne el autor del “niño con el pijama de rayas” y “El niño en la cima de la montaña”. Al volver el libro, compruebas tras la lectura de la sinopsis, que ese recordatorio es una razón para decidirte nuevamente por él. Confieso que a pesar de la fama del primero, a mí personalmente me atrapó más el segundo. En esta ocasión nos presenta una sobrecogedora historia de poder, corrupción, mentiras, autoengaños y abusos de la Iglesia católica en Irlanda, así como las consecuencias derivadas de la indignante actitud de “mirar hacia otro lado” cuando lo que vemos es una evidencia de aquello que “está mal hecho”.

Irlanda, 1970. Tras una tragedia familiar y debido al súbito fervor religioso de su doliente madre, Odran Yates se ve obligado a ordenarse sacerdote, por lo que, a los 17 años, entra en el seminario de Clonliffe aceptando la vocación que otros han escogido para él.

Cuatro décadas después, la devoción de Odran se resquebraja por las revelaciones que están destruyendo la fe del pueblo irlandés a partir de un escándalo de abusos sexuales. Muchos de sus compañeros sacerdotes acaban encarcelados, y las vidas de los jóvenes feligreses, destruidas.

Cuando un evento familiar reabre las heridas del pasado, Odran se ve obligado a enfrentarse a los demonios desatados en el seno de la Iglesia y a reconocer su complicidad en esos hechos”.

Si hay algo que caracteriza a esta novela es que tiene un personaje principal bastante complejo y diferente a lo que solemos encontrarnos, un personaje que a veces nos sorprenderá gratamente y otras hará que no entendamos su forma de actuar, aunque podremos entenderlo un tanto mejor cuando sepamos de algunos acontecimientos de su vida. Nunca había leído ninguna historia en la que se abordaran los terribles abusos sexuales en el seno de la Iglesia, por lo que ha sido un argumento original y novedoso para mí, y me ha gustado que el autor lo abordara con rigor y sin dar detalles innecesarios o pecar demasiado en el morbo innecesario. 

Narrada mediante saltos temporales cuya intención es ir desvelando hechos ocultos del pasado, pero el ritmo de esas revelaciones se quedan en manos del autor y me ha resultado algo caótico y desordenado. Es verdad que la información en ocasiones nos llega con pinceladas que nos invita a crear nuestro propio relato y por supuesto ayuda a mantener la tensión de la historia.

El narrador en primera persona, subjetivo y engañoso (omite contar ciertos detalles que no le dejan en buen lugar hasta que, de nuevo, conviene al autor y a la historia), también se diría que intenta retrasar la “sorpresa”, con poco éxito, dada la falta de sutileza tanto del autor como de su protagonista al insinuar lo que ha hecho quién a quién

Capítulos largos plagados de digresiones cuyo interés y relevancia son dudosos, como las conversaciones entre Yates y varias personas de su familia, incluidas las vidas de sus progenitores o la relación con su hermana, una “persecución” en Roma, las páginas dedicadas a su trabajo de profesor o las menciones de lecturas y autores irlandeses.

Hay que esperar a los dos últimos capítulos para ver como el autor se centra en el tema principal, los curas pederastas y los juicios a los que fueron sometidos, para conocer las vivencias de una vida tan anodina como la de nuestro protagonista; menos mal que a lo largo del relato se va intuyendo todo.

El libro no te deja indiferente, permite reflexionar acerca de la actitud dilatada e indigna de quienes, aun sabiendo lo que ocurría, permitieron fingir, por uno u otro motivo, que aquello no existía…, lo malo es que lo hace al final de la novela.

En definitiva, solo esta última parte sube el interés de cientos de páginas y es aquí donde se concentra todo. Os la recomiendo con reticencias, aunque se pueda vender como una historia entretenida, a mí me ha resultado aburrida por lo evidente y reconozco que la he terminado porque es de las novelas que acabas empeñándote en hacerlo. No he comentado las impresiones con nadie, de manera que lo mejor es que cada uno decida si vale la pena darle la oportunidad que yo le he dado; no olvidéis lo difícil que es escribir. Espero que os guste.

“Nada fortalece la autoridad como el silencio”.

miércoles, 7 de octubre de 2020

La mitad de la noche, Mayra Montero

A comienzos de octubre, cuando la marcha del verano es una  evidencia, lo mejor es pasar por la librería y elegir las lecturas para la estación que se nos viene encima; en este caso uno de los ejemplares elegidos me atrajo por tener a una madre y a su hija como protagonistas de una dura historia de locura y fracaso emocional. Nunca había leído a esta autora, de manera que le he dado una oportunidad, lo que no quiere decir que repita.

 “Un domingo de agosto de 1926, cuando Magdalena Laparra ha vuelto de Cuba para pasar las vacaciones con su familia, coge a sus dos hijos, uno de cada mano, y se mete al mar en la playa de Biarritz con la intención de ahogarse. La niña de siete años, Elsa, advierte algo extraño en la actitud de su madre y consigue escapar tras un forcejeo. El niño pequeño en cambio, de solo dos años, muere ahogado y Magdalena es internada en un psiquiátrico por el resto de su vida.
Dieciocho años después, Elsa, la niña superviviente al ahogamiento, que ahora tiene 25 años, y acaba de separarse tras saber que su marido ha tenido un hijo con otra mujer, vuelve a España a casa de su abuela en busca del oscuro relato familiar. Para Elsa, ese viaje no solo supondrá el descubrimiento de un origen traumático, sino que se verá inmersa en un turbulento triángulo amoroso con un oficial del ejército alemán, que ha venido a controlar la frontera franco-española, y un pescador local que ejerce de contrabandista y forma parte de una célula de la resistencia contra la invasión de los nazis”.

 

Si tuviera que resumir esta sinopsis, diría que el libro cuenta como la nieta de un importante industrial vasco vuelve de Cuba a principios de los años cuarenta huyendo de una relación que ha fracasado, obsesionada con saber qué hay detrás de la historia de locura de su madre. Sin duda el planteamiento de la autora gira alrededor del delicado mundo de la depresión, enfermedad difícil de comprender en la actualidad y mucho más si nos remontamos a 1926. Puede que Magdalena viera en el suicidio la única salida a lo que estaba viviendo.

La trama es una hermosa, triste y terrible historia en la que conoceremos a dos mujeres. Articula  la misma en torno a un oscuro secreto familiar que no por ser fácilmente deducible fue menos impactante, entrando de lleno en un tema sumamente delicado que la autora trata con un tacto exquisito. En ella, Elsa de vuelta a sus orígenes y en plena II Guerra Mundial viaja a Biarritz con la intención de leer las cartas que su madre, Magdalena, envió a su abuela desde Cuba. A través de esas cartas que salpican la novela también llegaremos a conocer muy bien a Magdalena Laparra, su nostalgia de San Sebastián, su infelicidad y el tránsito que vivió hacia la locura.

La novela tiene un ritmo pausado en el que los sentimientos son los protagonistas, la autora ahonda en cómo sobrellevan la vida los que quedan después de una desgracia terrible que los marca inevitablemente para el resto de sus días. Además, también tendremos su punto de suspense en la historia, Elsa, a raíz de verse envuelta en un triángulo amoroso también se verá implicada en una red de espionaje aún a su pesar y esto contribuye a darle más agilidad a la lectura.

La historia se escribe con una estructura que combina pasado y presente, dos épocas, varios escenarios, el mar como personaje estelar y gracias a ello va consiguiendo mantener el interés por lo íntimo del relato, el despliegue de sentimientos de los personajes, así como las idas y venidas del Caribe a Europa en esa búsqueda de respuestas que tanto tardan en llegar a lo largo de más de cuatrocientas páginas, aunque he de decir que la historia en los últimos capítulos es bastante inesperada.
Resultó ser una mezcla de Thriller, historia de amor, fracasos, misterios y secretos familiares desvelados a través del género epistolar, utilizado por la madre e intercalado a lo largo de la narración en tercera persona  por la hija.
En líneas generales me ha gustado más al final que al principio, igualmente me ha resultado interesante el papel de Biarritz durante los años finales de la II Guerra Mundial, desconocía su importancia para el ejército alemán. La he leído como el recorrido vital de una hija en busca de la auténtica razón que llevó a su madre a sus actos de vida.
Os la recomiendo a pesar de sus rasgos dramáticos por su lectura sencilla y su prosa elegante, os gustará.
La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados”.

jueves, 1 de octubre de 2020

El espejo de nuestras penas, Pierre Lamaitre.

Desde que tuve la oportunidad de conocer a este francés nacido para escribir, no me he perdido ninguna de sus obras. Es cierto que empecé por “Vestido de novia”, “Iréne”, “Alex” y todas las protagonizadas por Camille Verhoeven, sin dejar atrás “Recursos inhumanos” o “Tres días y una vida”, cualquiera de ellas será difícil de elegir como la mejor, de manera que valga esta entrada de reseñas para recomendarlas sin condiciones.

Con "El espejo de nuestras penas", Pierre Lemaitre, cierra su trilogía de entreguerras "Los hijos del desastre", iniciada con "Nos vemos allí arriba", seguida de "Los colores del incendio" y una vez acabada sigo pensando que leer a este escritor es todo un disfrute. 

Siete años después su una novela nos relata las grandezas y las miserias de una sociedad aplastada por los vaivenes de una Historia cuyos ecos resuenan todavía hoy. La trilogía cuenta la vida de Francia desde 1914 hasta 1940. Una Francia que estaba muy convencida de su potencia tras la derrota de Alemania de 1918.

“Esta Primavera de 1940. Louise Belmont, de treinta años, corre desnuda y recubierta de sangre por el bulevar de Montparnasse. Para entender la macabra situación que acaba de vivir, esta joven maestra deberá sumergirse en la locura de un momento histórico sin parangón: mientras las tropas alemanas avanzan de forma implacable hacia París y el ejército francés está en plena desbandada, cientos de miles de personas aterrorizadas huyen en busca de un lugar más seguro. Atrapada en este éxodo sin precedentes, y a merced de las bombas germanas y de los azares del destino, la vida de Louise acabará cruzándose en un campamento del Loira con las de dos soldados desertores de la línea Maginot, un apasionado subteniente fiel a sus principios morales y un histriónico sacerdote capaz de plantar cara al enemigo.”

“El espejo de nuestras penas” es la última entrega en la que Pierre nos cuenta la historia poco conocida del éxodo en 1940 donde más de 10.000.000 de personas, entre franceses y familias de otros países como Bélgica o Luxemburgo, se desplazaron de forma masiva hacia el sur de Francia huyendo de los alemanes. Una novela inagotable sobre las peripecias de unos personajes colosales que, enfrentados a los desgarradores efectos de la guerra, luchan por mantener intactas sus ilusiones más íntimas.

De los tres libros es con diferencia el que menos me ha gustado, lo que no quiere decir que no esté bien. El segundo es sin duda mi favorito y eso que el primero me atrapó desde el minuto uno.  Después de lo que disfruté con “Los colores del incendio” esperaba este libro con muchísimas ganas y aunque no puedo decir que sea una mala historia, porque independientemente de ella he disfrutado con la pluma de Lemaitre y ese humor que sabe encajar hasta las situaciones más difíciles, la novela me ha resultado lenta, se me ha hecho larga y esta vez sus personajes no me han hecho sentir lo que viví en las novelas anteriores.

Volveremos a saber de Louise Belmont a la que conocimos cuando era niña en Nos vemos allá arriba. Ahora es maestra, cuenta con treinta años, y ha vivido un suceso muy desagradable que destapará hechos de su vida que desconocía. Junto con Jules, su jefe en un restaurante donde también trabaja, abandonará París y se dirigirá hacia Orleans buscando a alguien que no sabía que existía hasta ese momento. Por otro lado, conoceremos a dos soldados que se encuentran en la línea Maginot así como a un personaje de lo más estrafalario llamado, pongamos, Desiré. 

Son los personajes la esencia de la trama de esta novela, y su manera de entrecruzarse delimita el momento dantesco de este episodio de la guerra de Francia contra los alemanes. El desorden y el descontrol de los mandos franceses y del gobierno, se reconocen en la descripción que el escritor hace de la indestructible “línea Maginot”, así como de las noticias falsas difundidas por la prensa francesa.

Se podría pensar en una novela dramática, pero Pierre Lemaitre, con el humor corrosivo que ya conocemos tan bien, nos sorprende otra vez por la naturalidad con la que trata hechos tan devastadores narrados de manera hiriente e introduciendo el dedo en una llaga muy profunda.

Es un contador de historias de gentes normales con vidas corrientes, cuyas historias tienen en común su tristeza, él las endulza con sus recursos habituales, haciendo hincapié en el hecho de ser personas que  representaron  a los millones de seres humanos que huyeron al sur ante el avance de los alemanes en 1940. Lemaitre crítica de manera implacable el abandono por parte del gobierno, y denuncia de manera divertida la propaganda de guerra de aquellos días y la intención de levantar una moral hundida.

Con esto me atrevería a hablar de novela denuncia, histórica, de personajes y de humor.

Novela coral en la que Pierre es capaz de mezclar la historia, pasajes reales atroces de una guerra, con la historia personal de los protagonistas. Sí que es cierto que para ser el final de la trilogía, es una novela con muchos más datos históricos que en las anteriores, en algunos momentos te sacan de la historia y el ritmo es más lento.
Aunque esta novela es el final de la trilogía, se pueden leer de manera independiente pero yo os recomiendo la trilogía completa, porque ves el cierre de la totalidad de la historia en torno a los personajes que aparecen en el primer libro y porque es un imprescindible para tener una visión cronológica del episodio histórico narrado.

Lamaitre es un escritor que describe a la perfección los sentimientos de huida, el agobio, la supervivencia y el miedo que hace que en momentos de tensión de la novela, generen un grado de empatía con los personajes muy alto, los sientes cercanos, y haciendo posible disfrutar de varias tramas argumentales, que enganchan desde el principio, acoplándonos a los diferentes ritmos según la acción narrada.

El autor ha dejado claro que es una manera folletinesca de narrar la Historia, una opción en plan terapia que nos permita conocer el pasado.

Cómo dato histórico os cuento que la novela empieza en la época llamada “La drole de guerra”, la guerra del chiste, es decir la época de septiembre de 1939 hasta mayo de 1940, cuando la guerra ya estaba declarada y era un hecho consumado, pero aun los franceses no pensaron ni calibraron las consecuencias que se les venían encima. Cuando en Mayo de 1840 los alemanes invaden Holanda, Bélgica y Luxemburgo y cruzan las fronteras francesas, Francia ya no contó con tiempo ni capacidad de reacción.

Ya hemos tenido la oportunidad de ver en cine la primera entrega y no descarto que le sigan las siguientes, el tono cinematográfico en el que se construye la historia es perfecto para la gran pantalla. Intensos giros narrativos, diálogos vivaces y unos personajes dibujados con maestría que agudizan esa prosa visual de Lamaitre.

El autor repite algunos personajes y se permite el lujo de abordar asuntos de aplastante actualidad como el deseo de libertad, la compasión, la femineidad y cierta crítica social a la desconfianza de la gente corriente hacia el poder y la autoridad…y lo hace en la trilogía entera. 

Creo que no dejo dudas de mi recomendación positiva, aunque ya digo que me ha parecido más previsible, densa y al contrario que a otros lectores, el epílogo es demasiado extenso, lo que no resta entretenimiento, facilidad de lectura y una demostración más del inmenso talento de este francés “nacido como yo digo para escribir”…os gustará.


“El corazón puro es un espejo inmaculado en el que se reflejan imágenes de infinita belleza”.