domingo, 28 de febrero de 2021

Especie, Susana Martín

Segunda novela de Susana Martín y su inspectora Camino Vargas protagonizando las investigaciones de unos asesinatos brutales que dan forma a este thriller de ritmo vertiginoso e impactante. Al igual que el anterior “Progenie”, se lee a la misma velocidad que transcurren los hechos, de ahí que una de las ventajas de este tipo de lectura sea el entretenimiento y lo asequible que resulta a todos los públicos

“Es verano en Sevilla. La inspectora Camino Vargas sigue de jefa de Homicidios. Paco Arenas, su mentor y amor secreto, está de baja y ella no tiene ganas de liderar a su equipo y menos aún de formar a la joven agente Evita Gallego. Cuando los cuerpos de un hombre desollado, de otro molido a palos y de otro inflado de comida hasta reventar aparecen abandonados en lugares emblemáticos de la ciudad, los indicios apuntan a un misterioso asesino en serie. Solo Gallego sabrá leer en los cadáveres el macabro mensaje y acompañar a Camino en una nueva bajada a los infiernos”.

Ya nos es familiar la presencia de la inspectora Camino Vargas y su equipo. La acción comienza un seis de octubre en una Sevilla inusualmente calurosa y se desarrolla en ocho días, en los que, entre el descubrimiento de unos cadáveres, la investigación que esto conlleva y el desarrollo y definición de todo ello, obliga a una jornada sin posibilidad de descanso, algo que transmite Susana con el ritmo frenético de la narración.

Es un relato al que no le falta de nada; poca empatía de la protagonista con sus compañeros, las relaciones entre estos, pequeñas envidias entre todos ellos y las relaciones personales de cada uno en su ámbito familiar, todo contribuye a dar respuestas a las expectativas creadas ante una novela de este género.

Escritura desenfadada, abierta y desinhibida que su predecesora, poniendo especial énfasis y apoyándose en sus personajes de los que ya dijimos que eran cercanos, personas normales y vulnerables que ven como sus vidas se ven trastocadas por unas circunstancias absolutamente anormales.

Porque anormal es lo que sucede en Sevilla ese domingo día seis. Tres muertos en 24 horas. Tres asesinatos crueles, con ensañamiento. El equipo de Camino Vargas se encuentra ante el caso más difícil desde que se creó el grupo y una vez más la autora acierta con la exposición de un argumento bien trazado y cerrado.

Relaciona los crímenes con el maltrato animal en todas sus vertientes, tanto en alimentación y consumo como investigación médica y farmacéutica y al que más de uno define como la antesala de la violencia, la autora no evita un tema tan sensible, es más, entra a fondo en él con tanto detalle que a más de uno le hará saltarse alguna línea. Se recrea en las descripciones, como si quisiera con ello no solo dar al relato mayor verosimilitud sino levantar ampollas denunciando explícitamente prácticas que rozan lo criminal.

La historia está repleta de acción, suspense y situaciones límite que se van sucediendo sin pausa buscando y consiguiendo un relato muy entretenido y que, al igual que su anterior obra, tras un despegue pegamento, se lee rápido gracias a las dosis de intriga, toques de comedia y cargas de denuncia social que no dejan indiferente a nadie.

Si tuviera que recomendarla diría que es una novela policial y amena, con una trama adictiva, que aborda un tema controvertido y que garantiza unas horas de entretenimiento. Os gustará.


“Estoy convencido que ninguna riqueza de este mundo puede ayudar al progreso de la Humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable”.

miércoles, 17 de febrero de 2021

La Octava vida, Nino Haratischwili

Descubrir a esta escritora, fue un gran acierto que sucedió en unos momentos en los que una novela de esta envergadura pudo darme compañía durante las largas horas de un confinamiento que parecía convertirse en algo desagradablemente “normal”. Es un novelón en toda regla, más de mil páginas escogidas a conciencia para disfrutar de una lectura que recorre casi un siglo de Historia, una combinación perfecta de novela histórica, saga familiar, un poco de romance, tragedia y un toque de realismo mágico.

 “Georgia, 1917. Stasia, la hija de un exquisito fabricante de chocolate, sueña con ser bailarina en la Ópera de París pero, recién cumplidos los diecisiete años, se enamora de Simon Iachi, oficial de la Guardia Blanca. La revolución que estalla en octubre obliga a los enamorados a contraer precipitadamente matrimonio.
Alemania, 2006. La biznieta de Stasia, Niza, lleva varios años viviendo en Berlín y huyendo de la dolorosa carga del pasado familiar. Cuando Brilka, su sobrina de doce años, aprovecha un viaje a Europa para fugarse de casa, Niza deberá encontrarla para llevarla de vuelta al hogar. Es entonces cuando decide enfrentarse al pasado (el suyo, el de su familia) y escribir, para ella y para Brilka, la historia de las seis generaciones que las precedieron.
De Londres a Berlín, de Viena a Tiflis, de San Petersburgo a Moscú, el apasionante destino de los miembros de esta familia georgiana se entremezcla con el de la convulsa historia del siglo XX. El resultado es una de las novelas más potentes y memorables de los últimos años”.
 
Esta novela es una saga familiar ambientada en Georgia, un país del que la verdad muy poco sabía, y nos va a narrar la historia de varias generaciones de una de las familias más respetadas de la ciudad de Tiflis. A través de la voz de Niza, perteneciente a las generaciones más jóvenes de la familia, seremos testigos de una monumental historia que abarca cien años de vida de esta familia. Con este relato Niza intentará explicar a su pequeña sobrina Brilka, hija de su hermana fallecida, los hechos ocurridos a lo largo de los años y que han llevado a esta familia y sus integrantes a ser como son. Una historia marcada por la cruda realidad de la época, la anexión de Georgia a la Unión Soviética, las torturas, injusticias y las pérdidas irreparables son retratadas de manera magistral bajo un contexto histórico perfectamente descrito sin por eso hacerse pesado de leer.
Los personajes que abarcan sus páginas son variados, están perfectamente construidos, tanto los principales como los secundarios, gracias a los cuales ha sabido engranar presente y pasado de forma magistral; pero sin duda quienes llevan el peso de la historia serán Stasia, la bisabuela y sus hijos, y así también su hermana Christine. Es a través de ellas que viviremos los años más oscuros y temibles de la revolución Rusa y la posterior Guerra Fría, personajes ficticios se cruzan con los reales, a través del marido de Christine, el general Ramas, quien será la mano derecha de "El pequeño gran hombre", uno de los más sanguinarios personajes de la revolución, el general Beria, quien se encandila con la belleza de Christine provocando un desastre familiar de proporciones insospechadas. Curioso el espacio dedicado a la figura de Stalin, muy presente en el relato. Representan el dilema entre la lealtad a la revolución y los anhelos de libertad, la lucha de cada personaje por encontrar su lugar en esa tierra que los vio nacer, y por otro lado el deseo de escapar y ser libres en un mundo que les parece tan lejano como atrayente.
Y luego llegaremos a un tiempo más actual, en el que la familia a estas alturas empobrecida, tratará de seguir a flote en base al amor y a la memoria de quienes forjaron este clan, pero que arrastran con el dolor de las generaciones pasadas, que flota sobre ellos y por lo cual Niza, tratará a través de las páginas de esta historia, entregar las herramientas a Brilka para entender su pasado y poder forjar un futuro libre de ataduras.
Novela que abarca una gran cantidad de géneros y personajes, que cuenta con una narración fluida y delicada, en ningún momento se hace pesada. Además ese pequeño toque de realismo mágico, que se da a través de una receta secreta de chocolate que pasa de generación en generación, de efectos insospechados en quien lo prueba, otorga a esta novela un ambiente especial, diferente de las novelas sobre Rusia comunes.
No está exenta de momentos de gran crueldad, aunque la autora procura no dañar nuestra sensibilidad, algo que consigue con su prosa elegante. Aunque las historias están cerradas sin dejar cabos sueltos, tal vez por su extensión y la cantidad de temas que abarca, la primera parte cuenta con un ritmo mayor que el resto de la novela que pierde intensidad en los capítulos finales. Aun así esta familia nos da la oportunidad de conocer a través de “siete vidas” la historia de un país Georgia, a quien será la “octava vida”.
Por poner una pega, los diálogos no tienen la calidad literaria que le corresponde a este tipo de novela, resultan largos y algo infantiles, aunque es cierto que suponen una mínima parte en comparación con la totalidad del relato.
Os la recomiendo porque es fácil de leer, amena e interesante, mezcla de ficción y realidad que me llevó a buscar datos sobre ciertos nombres que aparecen en ella y que tenía olvidados y a refrescar hechos históricos que se aluden a lo largo de estas mil páginas. Tengo la impresión de estar ante una autobiografía, sino completa, ciertos detalles de los que aparecen en ella, lo que la hace mucho más interesante. Os gustara.

“La vida es una sucesión de fases que uno debe vivir para entender”.

lunes, 8 de febrero de 2021

La gata y el general, Nino Haratischwili

Cuando las circunstancias de la vida te obligan a un encierro impuesto, lo mejor es dejarse llevar y disfrutar de lo que más te gusta. En los últimos meses del año 2020 e inicios del 2021, media humanidad se ha visto confinada por una pandemia que nunca imaginamos, como parte de esos mortales, no he quedado a salvo de sus efectos y la disponibilidad de tiempo a consecuencia de un segundo confinamiento, me ha dado la oportunidad de abordar novelas que llevaban aparcadas en la lista de lecturas pendientes ya más de lo habitual. Esta escritora de nombre impronunciable se cruzó por casualidad, pero hoy por hoy puedo decir que ha sido un acierto leer sus dos novelas y que a pesar de lo voluminosa de las mismas, las recomiendo sin ningún “pero”, vale la pena cada una de sus páginas.
“Chechenia, 1995: Nura sueña con huir de su aldea, donde los clanes marcan la ley y la guerra amenaza con aplastar todos sus sueños de libertad, que para ella se concentran en su posesión más preciada, un cubo de Rubik. Mientras tanto, en Moscú, el joven ruso Aleksandr Orlov abandona al amor de su vida para irse al frente. Veinte años después, este joven idealista y lector se ha convertido en un oligarca al que en Berlín conocen como el General, y los recuerdos de aquellos años de guerra lo persiguen. Emprende entonces un viaje en busca de la Gata, una misteriosa joven actriz a la que vio por última vez con un cubo de Rubik en la mano. La culpa, la expiación y la redención guían este viaje en el que todos tratan de encontrar su lugar”.
A veces no sabes las razones, pero presientes que hay libros que se quedarán para siempre en tu memoria. Eso es lo que sucede con la novela La Gata y el General de una autora georgiana, ese país situado en el mar negro de cuya riqueza literaria no hemos leído nada. Es una historia ambientada en la guerra de Chechenia, en dos planos temporales, el conflicto de 1995, y una actualidad que se sitúa en el año 2016. En los años 90, en una aldea provinciana y cerrada, la joven Nura sueña con huir a la ciudad mientras le fascina la figura de una mujer cosmopolita que ha llegado al pueblo a impartir unas clases y que le regalará un cubo de Rubik. La guerra estalla y Nura, de repente, desaparece.

Nino Haratischwili, en la actualidad vive en Hamburgo y escribe en alemán, he tenido que leer su biografía para entender la esencia de sus novelas, se le considera la única escritora alemana capaz de escribir novelas de esta envergadura, lo que la hace una de las grandes de la literatura contemporánea de este país. Desde las primeras páginas se disfruta con esa capacidad de tejer un poderoso retrato de un tiempo y un país a partir de recorridos individuales. Es un relato sobre la culpa, la expiación, la venganza, la traición, el ansia de libertad y el espionaje, pero además otorga importancia a la muerte, a la pasión y al amor y lo hace para lograr una mirada descarnada y precisa sobre los escombros de la Unión Soviética en la década de los años noventa. El mérito de esta autora de nombre impronunciable, es que lo hace a través de personajes bien construidos, potentes e inolvidables, mezclando escenas de cruel violencia y delicada ternura, desplegando un sentido escenográfico que parece estar viendo una obra de teatro…una narración que recuerda a las tragedias griegas clásicas y a los grandes de la literatura rusa como Dostoievski.

La historia está narrada en dos épocas, 1995 y 2016. Y a su vez, en tres voces: La Gata, El Corneja y el General. El recurso de nombrar a los personajes por nombres diferentes, retrasa el momento de ubicarte definitivamente en los hechos, además la cantidad de información que se ofrece desde el primer renglón, te obliga a poner los cinco sentidos para entrar en el juego de los diferentes puntos de vista, de varios tiempos narrativos y de la cantidad considerable de personajes secundarios que colaboran en la construcción de la trama. En el momento en el que te internas en la dinámica que la autora ha elegido, todo se hace más fácil.

La documentación es impresionante y las descripciones muy conseguidas, tanto que no cuesta trabajo sentir lo que ocurre en esos escenarios, la dureza de ciertos pasajes se percibe intensamente y en ocasiones me ha resultado impactante aunque no un motivo para abandonar su lectura.

No encuentro necesario seguir contando datos sobre la novela, es tan buena como “La octava vida”, novelón de la misma autora y con unas pocas más de páginas que esta. Tampoco encuentro algo que contaros para desanimaros y que os penséis leerla, sin duda ver lo “gordo” que es el libro, asusta y se teme por el abandono, ya os digo que ambas son de esas obras que gustan y que con el tiempo se convierten en libros para releer. Os gustará y mucho.

“La primera víctima de la guerra es la verdad”.