lunes, 15 de abril de 2013

La ridícula idea de no volver a verte, Rosa Montero

Como si de una tabla de salvación se tratara, la autora de la novela se aferra a la lectura del diario de Madame Curie como bálsamo para superar la pérdida de su esposo. Desde que se inicia la novela descubres el paralelismo entre la experiencia del duelo personal al que deben enfrentarse dos mujeres tras la marcha de su compañero.
Curiosa y potente novela que alterna pasajes de la vida de la científica y la escritora. Es la manifestación del duelo al que todos hacemos irremediablemente frente, eligiendo las opciones que la vida te ofrece. El hilo conductor es el contenido del diario de Madame Curie y la valiente manera de seguir con la obra de su marido e hija hasta la consecución del Premio Nobel.
La mujer queda en un lugar privilegiado gracias a la figura de la protagonista. Desnuda en sus reflexiones Marie Curie ayuda a desnudarse y compartir lo más íntimo del dolor de Rosa, ofreciendo la posibilidad de vernos identificadas en muchas de las vivencias que ambas mujeres sufren ante el cruel destino de la soledad que ocasiona aquel que se marcha sin despedirse.
Es un relato conmovedor, emocionante, sensible, profundamente sentimental, desgarrador y realista. Pero a la vez es un canto a la vida y un ejemplo de superación del dolor, enseñándonos que tras la oscuridad siempre está la luz.
No quedará indiferente a nadie, especialmente porque no es el libro que se recrea en la pena y la amargura sino que hace un tratamiento especial del “duelo” y que puede ayudar a quien desconoce como salir de tan oscuro túnel.
Enhorabuena por tan extraordinaria oda al amor.

"Aprende a escuchar la melodía de tu cuerpo y el concierto de tu mente y bailarás con la sinfonía de tu alma".

sábado, 6 de abril de 2013

La casa del silencio, Blanca Busquet

Durante un tiempo me dejé atrapar por títulos que me parecían tranquilizadores, en busca de historias bien contadas y con las que disfrutar mientras hubiera páginas a mi disposición. La casa del silencio se ajustaba a mis pretensiones y puedo decir que no me decepcionó; por eso es justo dedicarle una reseña para animaros a elegirla en un momento en el que coincidáis con ese estado de ánimo en el que yo estuve hace ya algunos meses.
Nos encontramos ante una narración que sigue el simil de una orquesta. Una galería de personajes van entrando en escena alrededor de una trama que gira en torno a un personaje extraordinariamente original, un violín, más especificamente un Stainer del siglo XVIII, una auténtica obra de arte para cualquier músico, valorado y codiciado como una joya insustituible por la que morir si así lo requiere el “guión”.
El relato se desarrolla indistintamente entre la actualidad y un pasado reciente que se ubica en los años sesenta; para completar la situación dos escenarios únicos, Barcelona y Berlín y de fondo un recorrido por la Historia de la Música de la mano del resto de los músicos y “actores” que en un momento determinado forman parte del devenir del venerado violín.
Narrada elegantemente, con alternancia de momentos de serenidad y agresividad que otorgan dinamismo a la trama. Estructurada en dos partes y a su vez en capítulos, con la fluidez de un concierto y la sabiduría de entrelazar a los diferentes protagonistas en una intriga que se cierne siempre entorno al Stainer.
Poco más puedo decir de la obra; utiliza el recurso del recuerdo para fortalecer el argumento; recurre al amor, a la soledad, a las descripciones interiores, a las venganzas y desamores.
Destaca la brevedad de la novela, poco más de doscientas cincuenta páginas que sin sobresaltos te hacen disfrutar “en silencio” de un rato de lectura en tu “casa”. Recomendada para descansar de obras que nos sobrecogen y angustian y para cambiar de vez en cuando de registro que en la vida hay que probar de todo.

“Cuando la realidad se vuelve irresistible, la ficción es un refugio. Refugio de tristes nostálgicos y soñadores”.

sábado, 2 de marzo de 2013

El maestro del prado, Javier Sierra

La elección de la obra de Javier Sierra no fue tanto por el autor sino por lo sugerente del título, dos palabras despertaron en mi la inquietud y el deseo por leerlo: ”Maestro” y “Prado”, quedaba claro que se refería al Museo o Pinacoteca más extraordinaria del mundo. Al inicio del comentario he adquirido la costumbre de justificar las razones que me impulsan hacia ciertas novelas que en el fondo me hacen desconfiar de la calidad literaria de las mismas... pero hay que dar una oportunidad por si me equivoco.
Tengo que decir que mi entusiasmo se desinfló poco a poco a medida que iba avanzando en la novela y es que tal y como me temía, Javier recurre al tema trillado de las sectas religiosas que resulta un tanto cansino y más cuando en tiempos no muy remotos la literatura acabó saturada de templarios, masones, profecías, herejes, inquisición, conspiraciones y visionarios que tras leer un libro de este género, nada nuevo te aportaban los siguientes.
En la línea del autor y a lo largo de trescientas páginas, dos personajes, maestro y aprendiz, recorren las principales salas del Museo del Prado para desentrañar todos y cada uno de los cuadros mencionados en la novela. Para aquellos que tenemos muchos conocimientos de arte, la familiaridad de las obras que se mencionan así como los autores de las mismas, resulta entretenido y hasta puede valer de repaso académico; por el contrario a los que mirar un cuadro o ir de museos sea solamente una actividad cultural atractiva, el libro acaba produciendo agobio y cansancio por la abrumadora cantidad de datos, fechas y detalles difícil de asimilar y resumir...
En el fondo no he acabado de encontrar la trama y mucho menos el desenlace, es demasiado sencillo en su planteamiento; un aprendiz de la mano de un maestro imaginario se detiene en los pintores renacentistas y tras observar el cuadro elegido, estos adquieren la condición de protagonistas al igual que sus autores y la historia representada, la misma que encierra secretos indescifrables y de contenidos misterios y proféticos.
Narrada de manera sencilla en primera persona, aporta conocimientos de arte, pintores, personajes históricos y anécdotas de esa época de fácil comprensión si el propósito no es quedarse con todos los datos relatados por el autor.
Puede que Javier nos haya querido presentar una novela no sólo para darnos lecciones de arte, sino para conocer que aquellos hombres del Renacimiento ocultaron una visión de la vida alejada de los dogmas religiosos establecidos, a los que irremediablemente tuvieron que someterse y obedecer.
Aún así, puede ser del agrado de los que gusten de este tipo de novelas, pero aviso que el final me acaba pareciendo tan absurdo como el principio, aunque no me importaría pasear por El Prado y que un “Maestro” me guiara por sus salas con tal despliegue de sabiduría como el que accidentalmente encuentra nuestro narrador...”No caerá esa suerte”

“El mejor maestro de la vida es el tiempo, incluso sin hacerle preguntas te contesta sabiamente gracias a las experiencias que asumes en su transcurrir”.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Testigo invisible, Carmen Posadas

Me atrajo enormemente la portada del libro, la cara de un niño que asoma su mirada escondido con ojos de temor y la recargada decoración de la puerta que impide ver la totalidad del rostro ya me provocó curiosidad suficiente como para leer la sinopsis y decidir si mi primera impresión era acertada o por el contrario era eso, una curiosa portada.
Rusia!!!, estaba todo dicho, un relato de Historia, un momento histórico impactante la decadencia del gigante imperial ruso y los momentos previos al estallido de su revolución... como yo digo “no era negociable”, había que leerlo con el entusiasmo que las novelas históricas despiertan en mí y más en el elegido y atrayente tema de la familia Romanov sobre la que tanto se ha escrito y especulado.
No quiero desvelar la trama de la novela, pero algo debo contar para que no se os ocurra despreciarla. Quince años tiene el protagonista de la novela en el momento en el que se convierte en “testigo invisible” de uno de los acontecimientos más impactante del final de la Rusia de los emperadores. En la actualidad cuenta con algo más de noventa años y decide en un viaje al pasado confeccionar un relato de aquella experiencia que ha marcado su vida, sus recuerdos y el peso de aquel secreto que le ha acompañado toda su existencia.
Etiquetada de novela histórica la autora nos presenta un desfile de personajes de lo más varipinto que abarca desde la realeza rusa hasta el personal a su servicio, sin olvidar protagonistas de la vida política de estos momentos, tanto del lado de los bolcheviques como de los que tuvieron alguna implicación en el devenir de la llegada de la Revolución Rusa.
El relato se detiene en la figura de Rasputín y el papel que desempeñó en palacio y en el entorno de los Romanov.
A mi juicio bien documentada, no hay que considerarla una tesina sobre el tema, es una narración entre la realidad y la ficción perfectamente engarzada, apasionante, con emociones aseguradas y tensión literaria que no disminuye al avanzar la misma. La carga recae sobre Leonid, al que reconocemos una vida fascinante, única y tremendamente interesante.
La clave de la novela es un principio de “arpón” y un final esperado, que no decepciona lo que la hace un relato apasionante. Mezcla del pasado y el presente se recrea en los hechos históricos sin despreciar los humanos.
Gracias a la autora nos encontramos ante un edificio perfectamente levantado por un arquitecto (Leonid) en base a los pilares de su recuerdo y con las grúas de la reflexión de lo narrado siempre en primera persona, con elegancia, suspense, notas aleccionadoras y sin perder la intencionalidad de entretener al lector.
Las opiniones que he compartido con quienes la han leído coinciden con mi visión de la misma y la hace recomendable para todo tipo de lector y en especial para los seguidores de la Historia del “gigante de pies de barro” que algunos historiadores llamaron a la gran Rusia Imperial. Espero que no pase “invisible” delante de vuestros ojos.

“No hay en el mundo nada tan apasionante como estudiar a las personas, sobre todo cuando creen que nadie las está observando, y ser algo así como un testigo invisible”.

martes, 20 de noviembre de 2012

El rayo dormido, Carmen Amoraga

Original título que tiene mucho que ver con el contenido de la novela; ahora bien, no sabía yo que los rayos se dormían... va a resultar que la única que padece de insomnio soy yo. Siempre he imaginado un fenómeno de estas características “liándola parda”, ardiendo como poco y en el peor de los casos provocando un incendio... vamos que con este hemos tenido suerte por aquello de encontrarse en los brazos de Morfeo.
Introducción aparte, es cierto que todo lo que permanece dormido y en un momento despierta acaba teniendo sus efectos y entiendo que es la intención de la autora al comparar los silencios de las historias “dormidas” y no contadas, con lo que causa un rayo en los árboles al reposar y avivarse lentamente.
Cuando terminé la novela a finales del año 2012 me sentí aliviada y no decepcionada porque confieso que aunque no desprecio el tema recurrente de la Guerra Civil, es cierto que últimamente había evitado los libros que me mostraban más de lo mismo y no estaban los ánimos para dolores del pasado. La novela tiene de fondo el mencionado tema, ahora bien, en realidad yo he leído dos historias, una con dos personajes masculinos que protagonizan lo referido a la contienda y otra con dos personajes femeninos que encarnan la más pura realidad con redes sociales incluidas. De manera que la mezcla de ambas ha descargado de dramatismo lo que parecía se iba a convertir en una historia más de vencedores y vencidos, de odios y rencores, de republicanos y falangistas... se agradece.
Narrada en tercera y primera persona y estructurada en capítulos, su lectura se hace amena por el uso de diálogos alternados con relatos que nos hacen viajar del pasado al presente y viceversa. Los personajes están perfectamente definidos, a mi gusto los masculinos aportan más a la novela que Natalia y Carmen; tal vez porque el contenido de las historias que nos llegan de sus vidas despierten más empatía y ternura que las experiencias de ambas.
El objetivo de investigar acerca de la vida de dos vecinos de un mismo pueblo en los inicios de la guerra reaviva el pasado para evidenciar que ambos héroes anónimos nunca fueron enemigos porque siempre les movió un objetivo en común... otra cosa fue el destino despiadado para el que estaban elegidos.
Me atrevería a decir que junto con la necesidad de poner al día sus vidas las dos protagonistas destapan secretos que acabarán teniendo el mismo efecto que si despertara el rayo que está dormido...
No quiero contar el argumento y la trama que en ocasiones llega a ser un poco compleja, prefiero aseguraros que no es la típica novela de bandos de la “Guerra Civil” y dejarlo a vuestra elección, eso sí, la intriga, el suspense, y la evolución de los personajes nos proporcionan una narración no exenta de sentimientos y yo en mis anotaciones puse un final que decía algo así:“El destino de muchos amigos que compartieron tardes de risas y sueños comunes, se vieron irremediablemente truncados por acontecimientos que nunca debieron suceder y que sin conocer las consecuencias les condenaron a enfrentamientos y riñas que acabaron gestando un odio difícil de reparar y en algunos casos sin ocasión de remediar”. Por desgracia generaciones después las heridas no curadas se han convertido en “postillas” heredadas.

“Ciertos recuerdos anclados en la memoria al despertar, son como amigos comunes que se encaminan hacia la reconciliación”.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Cuando acabe tu ira, Asa Larsson

Uno más de la saga de la autora Asa Larsson; uno más de novela policíaca de misterio; una más de autora sueca... uno más de lo mismo, pero no por ello innecesaria su lectura.
La primera novela que leí de esta autora fue Aurora Boreal y casi no me acordaba del apellido impronunciable como digo yo, cuando una compañera del trabajo, Pilar Nieves me recomendó que lo leyera; fue entonces cuando recordé que no era el primero y como más o menos imaginaba el contenido del mismo, lo rechacé... su obstinación por hacerme pasar un rato entretenido acabó poniéndome literalmente en las manos el libro y bueno, no pude rechazarlo y la verdad que me gustó.
Enemiga de describir el contenido de la novela os diré que son trescientas casi setenta páginas de la cuarta entrega de Asa y su fiscal y que al parecer lo lógico es haberlas leído cronológicamente según su publicación, pero yo no tenía ni idea de ese detalle y ahora lo comprendo porque son bastantes las referencias en el relato a situaciones vividas por “la poli” en episodios anteriores que corresponden a esas novelas previas.
De todas formas tiene todos los ingredientes de la novela negra de suspense y misterio; jóvenes que se pierden en el hielo, aparición de un cadáver, el pasado que acecha de nuevo, inspectora y fiscal, asesinato evidente que no accidente, rumores, locos y hasta fantasmas... no se puede pedir más.
Mencionar que aunque pueda parecer algo trillado el recurso de rescatar ciertos temas históricos como trama de una novela, “Cuando acabe tu ira” aborda el papel de los suecos como colaboracionistas de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y eso es enfrentarse a la maquillada neutralidad que Suecia mantuvo respecto al conflicto. No es el objeto principal de la novela pero sí su trasfondo histórico. Igualmente es agradable lo bien perfilado que están los personajes de la fiscal y la inspectora local, que rompen con la tradición masculina de comisario y ayudante propio de otro modelo literario...”Las suecas son así” y en especial las que escriben.
Lectura de las que enganchan por el tema, el ritmo, la agilidad a la hora de plantear la trama, lenguaje asequible, la necesidad de llegar al final, vamos, que se puede decir que se lee solo. Puntualizar que en algunas ocasiones la autora cuenta situaciones que es como si le “saliera la vena sueca”, no se comprende lo que está intentando narrar, creo que cuando la leí llegué a la conclusión que podían ser reflexiones personales . Un poco nórdico para mi gusto.
Aunque el final está conseguido es muy previsible por el desarrollo de los acontecimientos, de manera que no hay factor sorpresas, mucho antes de vislumbrar el final del libro se adivina el desenlace. Aceptable para los seguidores de los escritores de estas latitudes heladas, entretiene y se disfruta sin grandes pretensiones; incluso puede llegar a plantearse leer los anteriores.
Por cierto, para no desentonar la autora es rubia y guapa... Y por una vez y sin que sirva de precedente, yo gozaba de una impecable salud.

“La astucia y la mentira pueden tener diferentes vestidos, disfrazarse, maquillarse; pero a la verdad le gusta ir desnuda”.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Un ángel impuro, Henning Mankell

Antes de aparecer el autor de “Los hombres que no amaban a las mujeres”, ya escribía Mankell y nos entretenía con su novelas policíacas y suspense con saga de detectives que protagonizaban la narración y acababan resolviendo los misterios más truculentos y crímenes más despiadados. Confieso que alguna que otra obra ha caído en mis manos y reconozco que me han gustado lo suficiente como para repetir.
Cuando contemplé la portada casi me imaginé el contenido del libro y aunque no es exactamente la crónica de su argumento, algo tiene que ver. A mi gusto un poco desafortunada la elección, pero sobre gustos no hay nada escrito.
Apartándose del género al que nos tiene acostumbrados, el autor de “El Chino”, cuenta una historia sobre África y para ello utiliza la figura de Hanna una emigrante sueca que en los inicios del siglo XX convierte su vida en un periplo de aventuras que la harán crecer como persona a medida que avanzamos en la trama. No está sola en el reparto de personajes, todos muy bien precisado y encarnando todo tipo de cualidades y defectos de la humanidad. Trescientas cuarenta páginas que parten del tan recurrente argumento de los hallazgos de testimonios escritos dejados por autores que en algún momento tuvieron la necesidad de poner “negro sobre blanco” aquellas experiencias que marcaron una vida entera.
Despliegue de conocimientos geográficos e históricos marcan la narración en la cual aparecen temas criticados duramente por el escritor como son aquellos relacionados con el Imperialismo, la superioridad blanca, las injusticias, los daños culturales y los efectos sobre las culturas víctimas de la opresión y explotación por parte de los colonizadores, ayudando a tejer un sencillo e intenso relato biográfico de un personaje (Hanna) que al parecer existió en Suecia y del que nunca se volvió a saber nada.
Temática potente, desgarradora y sin adornos. No es una historia de esclavos, es una novela forjada gracias a sus personajes y a la lección de coraje y valentía en la selva de la hostilidad que provocó el enfrentamiento entre dos mundos (colonizadores y colonizados).
Para los que no han leído nada de Mankell les resultará entretenida, aunque al leerla recuerda otras de argumento similares,de autores conocidos, por lo que la originalidad se la atribuyo al sorprendente y esperado final.Por Dios que será de nosotros si los ángeles pierden su pureza...

“La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados”.