viernes, 7 de mayo de 2021

Pleamar, Antonio Mercero


 “Pleamar” es la quinta novela del periodista, escritor y guionista madrileño Antonio Mercero, es la primera que leo de este autor en solitario,  lo conocía gracias a la saga de Carmen Mola, escrita junto con sus compañeros, Jorge Días y Agustín Martínez.

Escrita en el 2021, “Pleamar” lleva un título que nada tiene que ver con su argumento, una novela negra que planta cara al lado oscuro de las redes sociales, a la cara oculta que conlleva la fama sobre todo a ciertas edades, a esa fiebre por el postureo ridículo que parece inundarlo todo.

Las hermanas Müller, Martina y Leandra, son dos youtubers con millones de seguidores en su canal Pleamar. Cada jueves suben un vídeo del que previamente los miércoles han publicado un avance. Pero este miércoles ese avance es de lo más inusual e inquietante: ambas aparecen amordazadas y atadas ¿se trata de una broma de las hermanas o de algo más serio? Cuando los padres denuncian su desaparición el inspector Darío Mur y la subinspectora Nieves González, serán los encargados de la investigación que terminará de complicarse del todo cuando un vídeo muestre la muerte de Martina.

Con esta entrada solo cabe esperar una novela de inicio vertiginoso, buen ritmo, de lectura acelerada, narración ágil y un final digno de este género. El gran acierto de la trama es que nos mete de lleno en el mundo de las nuevas tecnologías, las redes sociales y el fenómeno de las influencers, realizando un análisis de nuestra sociedad actual.

Podría ser el guion perfecto de una película de terror, el relato se hace tan intenso que es fácil imaginarse cada una de las escenas narradas, de hecho Antonio Mercero se dedica a esta honesta tarea.

Respecto a los personajes, llevan el peso de la novela, dos protagonistas de personalidades totalmente opuestas, de ahí que se complementen y acaben encajando bastante bien. Nieves, una mujer soltera de 37 años asidua a las páginas de contactos por internet, moderna, liberada, abierta, desinhibida, y habilidosa en las relaciones sociales y Darío un solitario cincuentón recientemente divorciado, lector empedernido sobre todo de literatura clásica, bastante torpe con el mundo digital y con una hija rebelde que solo le da problemas y quebraderos de cabeza. 

Junto a ambos encontramos a las hermanas Martina y Leandra, a sus padres y la representante encargada de los contratos de publicidad.

La temática incuestionable son las redes sociales y la fuerte crítica que se hace de las mismas a nivel social. No es el único punto tratado por Mercero, temas como la violencia, el odio, la envidia, la adicción al móvil, la violencia, la delincuencia en la adolescencia, la educación de los hijos, el acoso de la mujer en el trabajo y las relaciones entre padre e hijos/as ocupa buena parte del argumento en un intento de aclarar la búsqueda de un punto de encuentro en el que a menudo los padres se sienten culpables y hostigados con unos hijos/as ante los que no saben cómo actuar.

Gracias a su estructura en capítulos cortos, la prosa directa, el lenguaje asequible y el estilo tremendamente visual, engancharse a ella es inevitable, es lo que tienen los thriller adictivos como este.

El final es bastante bueno, coherente con el desarrollo de la novela que te ha llevado a señalar como culpable a casi todos los personajes, de manera que te pilla desprevenida, no te lo esperas y eso para el lector es bueno.

Quiero termina apuntando que es una  novela para todos los lectores, pero especialmente para aquellos que hayan disfrutado con títulos como los de Carmen Mola como son La novia gitana, La Red púrpura o La Nena y puede que algo le haya calado de estas novelas porque participa como guionista de su adaptación televisiva. Os gustará.

“Siempre nos encontraremos a nosotros mismos en cada uno de nuestros respectivos amaneceres”.

sábado, 1 de mayo de 2021

Independencia, Javier Cercas.

 

¿Cómo enfrentarse a quienes manejan el poder en las sombras? ¿Cómo vengarse de quienes más daño te han hecho? Vuelve Melchor Marín. Y vuelve a Barcelona, donde es reclamado para investigar un caso vidrioso: están chantajeando con un vídeo sexual a la alcaldesa de la ciudad. Cargado con su pesar por no haber encontrado a los asesinos de su madre, pero también con su inflexible sentido de la justicia y su rocosa integridad moral, Melchor debe desmontar una extorsión que no se sabe si persigue el simple beneficio económico o la desestabilización política, y, para hacerlo, se adentra en los círculos del poder, un lugar donde reinan el cinismo, la ambición sin escrúpulos y la brutalidad corrupta. Por ahí, esta novela absorbente y salvaje, poblada de una pleyade de personajes memorables, se convierte en un retrato demoledor de la élite político-económica barcelonesa, pero sobre todo en un furioso alegato contra la tiranía de los dueños del dinero y los amos del mundo.

No puedo decir que es el primer libro que leo de este escritor, de la misma manera que no puedo decir que es el que más me ha gustado; de todas manera voy a contar de la manera más breve posible mis impresiones.

Segunda parte de la serie dedicada al "mosso d'esquadra", Melchor Marín, cuyo primera entrega ganó el Premio Planeta 2019. Si ya la primera no me gustó casi nada, esta, estando en la misma línea, me ha resultado bastante parecida. Confieso que primero la leí y después la escuché en audio libro y tal vez la impresión positiva venga de la segunda más que de la primera.

La historia arranca unos años después de la muerte de Olga, la mujer de nuestro protagonista Melchor Marín, es el año 2025. Al inspector vuelve a Barcelona, lo reclama el inspector Blai, íntimo amigo suyo, para que ayude a investigar un caso delicado: alguien está chantajeando con un vídeo sexual a la alcaldesa de la ciudad.

Esa investigación le sumerge en un mundo de personajes que se creen con derecho a todo e impunes por su estatus social. Los sospechosos son tres hombres estrechamente relacionados con la víctima, todos provenientes de un estatus social alto, que los dota de un cierto aire de superioridad que les impide valorar el alcance de sus actos.

Pero nada es tan sencillo, hay algo más, o mejor dicho alguien más, quien grabó el video, aparentemente sin relación con a los sospechosos. Pero según se van sabiendo más datos de la vida, de la chantajeada y de los posibles criminales, resulta que tienen muchas cosas en común. Un pasado turbio, con muchos cadáveres en el armario, con un nexo de unión a nuestro protagonista, el inspector Marín, que le hará tomar drásticas decisiones.

En lo que al argumento se refiere iremos avanzando en una doble vía. Por un lado tenemos la historia propia de esta novela de la extorsión a la Alcaldesa. Es la parte donde más se aborda el tema político, la corrupción del Gobierno, de la Alcaldía, de las Instituciones. 
Y por otro lado tenemos la historia de Melchor Marín, cómo ha evolucionado su vida con respecto a su trabajo, a su familia, a sus amigos.
 

La prosa es más bien tirando a normalita, sin adornos ni uso de recursos estilísticos. Pero eso a mí no me importa si la estructura y el desarrollo son buenos o llevaderos, y no es el caso. Narrada en presente, la obra se pierde en larguísimas descripciones y escenas, innecesarias la mayor parte de las veces, llenas de detalles que luego no sirven para la trama o no se retoman, como, por ejemplo, el episodio de bipolaridad de uno de los personajes, por no olvidar los parlamentos eternos a modo de discurso o sermón.

Respecto a los personajes, sólo hay un personaje en la novela, en el resto no se detiene o solo están retratados mediante rasgos muy escuetos. Lo normal es que cada personaje tenga su papel bien definido, su función en el relato, aquí esta regla no existe. Hay personajes que no hacen nada o cuya aparición es anecdótica y se limitan a pasar por ahí.

La novela carece de fluidez, se llega hacer pesada por la extensión de los bloques, convirtiéndola en aburrida.

Pero con diferencia lo que más ha llamado mi atención es que el autor aproveche cualquier ocasión para introducir, en boca de personajes, sus ideas u opiniones, u opiniones en general, como por ejemplo referencias al "procés" (proceso de independencia catalana), la política y su corrupción.

Aprovecho para señalar que el tema principal de la trama es la política local, sus conductas mafiosas, el poder, el dinero, el papel de un grupo de familias catalanas y sus abusos tras dichos apellidos de renombre, aunque en el fondo lo esencial gira alrededor de la injusticia, al igual que en la primera entrega.

Por último, al igual que en “Terra Alta”, aparecen innumerables alusiones a los libros,  aunque en esta ocasión, casi más que Los Miserables, se alude a Miguel Strogoff de Julio Verne. Todas las noches el protagonista se lo lee a su hija que identifica al protagonista con su padre. Pero también hay otras alusiones como a Lampedusa, a Eça de Queiroz, está leyendo “La ilustre casa” de Ramires; a John Ford, “El hombre que mató a Liberty Balance”, y John Wayne.

En resumen, esta novela es un ejemplo del dicho de que "segundas partes nunca fueron buenas. No me ha gustado el excesivo discurso político que no aporta gran cosa a la trama narrativa. No me han gustado los nuevos personajes. No me han gustado las menciones que se hacen en el relato al libro anterior, que me han parecido cansinas. Sí me han gustado los personajes que vienen heredados de la primera parte, y por tanto sin ningún mérito en esta segunda novela. Por último me ha gustado el final que cierra algunos flecos que quedaron sueltos de la entrega anterior, muy de agradecer ya que atas cabos y no ha dejado de sorprenderme.

Vamos que en el fondo os la recomiendo ya que la reseña es una humilde opinión y nada más.

“La libertad te permite dejar el miedo atrás y enfrentar tu destino”.

viernes, 30 de abril de 2021

Trigo limpio, Juan Manuel Gil


Veinticinco años después de protagonizar una gam­berrada que marcará el transcurso de la vida de un grupo de amigos, el narrador sin nombre de esta no­vela recibe un mensaje de Simón, un miembro de la pandilla que desapareció un buen día sin dejar rastro, con una propuesta inesperada: ¿por qué no escribes sobre nosotros?, ¿sobre lo que nos sucedió?
   Como una falsa novela de detectives, “Trigo limpio”
 sigue los pasos de un escritor dispuesto a cualquier cosa para darle forma a la novela perfecta mientras investiga sobre un pasado que poco se parece a lo que recuerda de su infancia perdida en un barrio periférico. Un juego literario en el que el lector está invitado a conectar las piezas de un hábil rompecabezas.

 

Para ponernos en situación, os puedo contar que el narrador de esta historia se encuentra jugando un partido de fútbol cuando salta una verja y rompe a correr por la pista de un aeropuerto, justo en el momento en el que un avión se dispone a aterrizar. Sucede un verano, a las puertas de su adolescencia, y persigue desesperadamente un balón que el viento de levante quiere arrebatarle para siempre mientras sus amigos le jalean. Mucho tiempo después de aquel frenético incidente que cambiará sus vidas, cuando aquellos hechos parecen ya doblados y ordenados en algún lugar de la memoria más lejana, es cuando recibe el inesperado y desconcertante mensaje.

Juan Manuel Gil es el autor de esta novela que ha ganado el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral 2021 y en honor a la verdad me ha gustado mucho. El escritor nos traslada al tierno mundo de la infancia aunque bastante carente de nostalgia y sí de un sentimiento de deuda pendiente bajo un estilo en el que mezcla la ficción con la realidad, sin olvidar las dosis de mentiras y de incertezas. El escritor almeriense busca la mejor forma de estar en el mundo y de enfrentarse a los fantasmas del pasado, lo hace creando una historia que vamos conociendo a través de piezas que nos suelta poco a poco a modo de pistas y que tenemos que encajar de la manera más natural en nuestras cabezas.

Es una historia como muchas caras, que habla de muchos temas, que genera múltiples preguntas, que se empantana en el pasado y que invita generosamente a transitar por los recuerdos, especialmente los idealizados, vamos un viaje al pasado.

Novela de difícil clasificación, narrada en varias capas, con tiempos superpuestos, en la que el narrador se enfrenta  a la memoria de los otros para contrastar lo vivido en los fragmentos de ficción que cada uno se ha contado. Nos cuenta una historia que no le pertenece al narrador sino a nosotros, a los lectores a través de capítulos estructurados en tres tipos bien diferenciados; los que cuentan la infancia del narrador y sus amigos, los que describen los encuentros con ellos y por último la larga conversación con Huáscar en el aeropuerto la noche de la retención por la Guardia Civil.

Estamos pues ante una fabulación que Juan Manuel Gil desarrolla, en ocasiones como si fuera una investigación policiaca, sobre tres personajes: Huáscar, Simón y él mismo. Y así nos encontramos dentro de una búsqueda imposible de la verdad y la memoria, en la que Huáscar es un personaje-mito que alimenta la imaginación de un grupo de niños del Alquián, un barrio junto al aeropuerto de Almería. Simón es uno de los miembros del grupo, junto al propio Juan Manuel Gil, el del fallo multiorgánico y el del síncope, que así se denominan en la novela dos de los amigos de infancia. Porque la novela está contada en un tono desenfadado, en ocasiones humorístico, lejos de la acidez y autocrítica, dando como resultado una divertida historia de identidades cruzadas.

Aunque no soy una experta me atrevería a decir que es una novela metaliteraria ya que el escritor nos explica absolutamente todo lo reflejado en el relato, lo que no impide confundirnos y desconocer qué es realidad y qué es ficción, y cuánto hay de autobiográfico y cuánto de invención.

Puede parecer enrevesado pero os gustará.

“No recordamos días, recordamos momentos”.

sábado, 24 de abril de 2021

La Anomalía

 El hecho de leer tanto y contar con poco tiempo supone un desafío a la hora de llevar al día el blog en el que comento mis lecturas; es por eso que faltando a mi costumbre de no copiar sinopsis de los libros, me veo obligada a utilizarlas al menos hasta que consiga acortar el número de comentarios pendientes.

“El 10 de marzo de 2021 los doscientos cuarenta y tres pasajeros de un avión procedente de Paris aterrizan en Nueva York después de pasar por una terrible tormenta. Ya en tierra, cada uno sigue con su vida. Tres meses más tarde, y contra toda lógica, un avión idéntico, con los mismos pasajeros y el mismo equipo a bordo, aparece en el cielo de Nueva York. Nadie se explica este increíble fenómeno que va a desatar una crisis política, mediática y científica sin precedentes en la que cada uno de los pasajeros acabará encontrándose cara a cara con una versión distinta de sí mismos”.
  

Así de escueto y sencillo es el resumen de este libro al que podemos añadir que ha ganado el Premio Goncourt, considerado uno de los más importantes de Francia y gracias al cual, Hervé Le Tellier ha sido encumbrado por su estilo mordaz y directo. No es la primera vez que desconfío de los premios y respecto a “Anomalía” solo puedo decir que me ha parecido original y diferente.

La novela trata de un avión comercial que entra en una turbulencia, sus pasajeros son personas normales, entre ellas hay un escritor. El avión avisa a la torre de control del aeropuerto para dar a conocer las dificultades del vuelo, del que sale más o menos airoso, ya que tras momentos de incertidumbre el comandante se ve rodeado de cazas a ambos lados que lo escoltan hasta el aterrizaje; algo que tras creer que era una broma lleva al piloto a la sorpresa máxima.

En realidad “La anomalía” trata del Protocolo 42 basado en detectar contingencias aéreas y las actuaciones a seguir con ellas. A medida que avanzaba en la lectura me fui metiendo en la dinámica narrativa, encontrándome  un repertorio de vidas atractivas, llenas de matices, capaces de mantener cada una de ellas una novela por sí solas, todas compartiendo un mismo espacio, el avión en mitad de una tormenta, para sacarlos de allí con una profunda reflexión sobre la capacidad del ser humano para reaccionar a lo inverosímil.

No está escrito siguiendo los esquemas de un género único, más bien utiliza unos y otros, reconocemos rasgos de un thriller que fusiona géneros y rompe barreras, de la ciencia ficción a la indagación filosófica y del futurismo, al clásico de aventuras más impactante.

En la “Anomalía”, se mezclan la física, las matemáticas, la filosofía, la religión, la política y todo bajo un equilibrio que persigue dar explicación a tan increíble fenómeno.

La novela se centra en la vida de once personajes que viven sus propias contradicciones al verse cada uno duplicado en otro que son ellos mismos, pero con la salvedad de que para unos, los aterrizados en junio, hay tres meses que no han vivido. Además nos ofrecen sus diferentes perspectivas, lo que nos lleva a una suerte de enredos entre cada uno de ellos según corresponda al avión de marzo o al de junio.

Así pues, todos, a través de su “yo” interpuesto, su otro “yo”, los aterrizados en marzo, serán sabedores de los que le acaecerá en los próximos 90 días. Esta es la gran incógnita que motiva a seguir leyendo, si en realidad los 243 pasajeros que aterrizaron en junio reproducirán la vida de los de marzo.

Y con esto que acabo de contar no queda más que catalogar la novela de ciencia ficción, aunque no es menos cierto que lo original está en las historias de cada uno de esos personajes y no en el esfuerzo que hacemos por darle una explicación racional.

El libro se presenta en capítulos de corta duración, bajo una estructura aparentemente compleja, lenguaje ameno, dosis de humor y una idea principal, la de confrontar al ser humano con su yo absolutamente idéntico en un intento por desvelar un suceso inexplicable y fuera de toda lógica.

Es un libro que entretiene, no es mi preferido, pero saca al lector de la zona de confort y lo invita a pensar continuamente puesto que es en las cinco últimas páginas cuando parece vislumbrarse el final del secreto.

Que nadie espere un libro a la manera clásica, no obstante creo que será del agrado de muchos lectores. Espero que os guste.


“El tiempo que se disfruta es el verdadero tiempo vivido”.

lunes, 19 de abril de 2021

Sira, María Dueñas


La Segunda Gran Guerra llega a su fin y el mundo emprende una tortuosa reconstrucción. Concluidas sus funciones como colaboradora de los Servicios Secretos británicos, Sira afronta el futuro con ansias de serenidad. No lo logrará, sin embargo. El destino le tendrá preparada una trágica desventura que la obligará a reinventarse, tomar sola las riendas de su vida y luchar con garra para encauzar el porvenir.

Entre hechos históricos que marcarán una época, Jerusalén, Londres, Madrid y Tánger serán los escenarios por los que transite. En ellos afrontará desgarros y reencuentros, cometidos arriesgados y la experiencia de la maternidad.

Sira Bonnard —antes Arish Agoriuq, antes Sira Quiroga — ya no es la inocente costurera que nos deslumbró entre patrones y mensajes clandestinos, pero su atractivo permanece intacto.

 

Cuando supe de la publicación de “Sira”, la continuación del “Tiempo entre costuras”, me emocioné lo justo, desconfiaba de esta segunda parte y debo decir que en parte acerté.

Llegó a las librerías el 14 de abril y escasos días después ya la había leído, nada que ver esta vuelta de aquellos personajes ni tampoco la repercusión que tuvo su predecesora. Es la quinta novela de la escritora María Dueñas.

Centralmente, la novela “Sira” se desarrolla y transcurre entre junio de 1945 y agosto de 1947; y en tal sentido comprende 83 capítulos distribuidos en cuatro partes, cuyos rótulos aluden los epicentros geográficos donde la protagonista vive, actúa e interactúa: “Palestina”, “Gran Bretaña”, “España” y “Marruecos”; a lo que se añade el “Epílogo” y la “Nota de la autora”.  

No quiero hacer una reseña basada en comparaciones, algo bastante difícil por otra parte, pero sin quererlo el enfoque es poco acertado. Mientras en la primera se nos daban a conocer pinceladas del contexto histórico sin sacrificar la historia personal de la protagonista ni mucho menos el ritmo de la trama; ahora es justo lo contrario, páginas y páginas de información histórica, que en esencia, ni nos va ni nos viene para lo que son las vivencias de Sira y eso que ella es la voz narrativa. La información irrelevante ha hecho que me agotara la lectura y estuviera tentada de abandonarla en numerosas ocasiones. Soporífero, cansino y carente de interés y para colmo aparece una mujer reportera y espía que nada tiene que ver con su identidad de costurera.

Por si fuera poco el recurso de recordar la vida anterior de Sira se convierte en un relatar machacón de lo que conocimos en la primera novela, un poco está bien, ayuda al lector a recordar, pero abusar para extender el relato se hace repetitivo e innecesario y hace pensar en el detestado relleno que desanima al lector.

No quiero seguir hablando mal de la novela, estoy segura que es solo mi humilde opinión, es parte de la sensación de pensar que la autora ha querido abarcar demasiado y el resultado al menos para mi gusto no es el esperado.

Termino con la alusión a un final muy del estilo al “Tiempo entre costuras”, lo mismo dentro de otros 12 años aparece nuevamente Sira y sus andanzas.

Siento que he perdido el “Tiempo” pero eso no quiere decir que la novela no vaya a gustar, hay afortunadamente lectores para todos los gustos.


“El tiempo que se disfruta es el verdaderamente vivido”.

lunes, 12 de abril de 2021

El hijo del padre, Víctor del Árbol

 

Comentar y hacer una reseña de una novela de Víctor del Árbol es una auténtica osadía por mi parte, intentaré contar las impresiones de “El hijo del padre” con prudencia y humildad ya que de otra manera sería imposible.

 

Diego Martín es un respetable profesor universitario hecho a sí mismo. Hijo de emigrantes extremeños y andaluces llegados a Barcelona en los años cincuenta cree haber roto con sus raíces con una vida totalmente alejada de aquella para la que parecía predestinado, pero el pasado siempre está ahí y la sombra de su padre sigue pesando sobre sus hombros más de lo que querría, quizá la maldición que pesa sobre los hombres Martín, de la que le habló su abuelo siendo niño y el enfrentamiento ancestral entre su familia y los Patriota, caciques del pueblo del que provienen, sigan más vivos de lo que piensa y quizá él mismo se esté convirtiendo en aquello que tanto odia. El detonante será Martin Pearce, el enfermero encargado de su hermana Liria, ingresada desde hace años en un centro psiquiátrico. Martin, detrás de su aspecto atractivo y carácter solícito y afable, esconde otra cara que hará que la vida de Diego Martín estalle por los aires.
¿Qué hizo Martin Pearce para desatar a un Diego desconocido? ¿Qué ocurrió para que este rompiera con su familia y se enfrentara con todos ellos? Diego todavía recuerda ese pasado con la mirada del niño que fue y comprende que quizá ha llegado el momento de verlo con unos nuevos ojos.

Novela poderosa y potente del autor de “Un millón de gotas” y otras tantas novelas que no pasan de puntillas por ningún lector. Todo un recorrido por el amor y el dolor, un thriller con una carga emocional y dramática enorme, que toca muchos temas, desde la ausencia de cariño de un padre, la verdad, la enfermedad mental, la deshumanización que existe en el mundo y especialmente en España en la primera mitad del pasado siglo.

Es sin duda un thriller en el que conforme se desarrolla la historia, quedas atrapado desde el principio, con un inicio tremendo que te lleva a una espiral de tramas que se abren unas detrás de otras, en el marco de aquellos caóticos años de la primera mitad del pasado siglo XX y en el 2010. Cuenta la trayectoria vital de una modesta familia, los Martín que se cruza con la de un cacique, don Benito Patriota, que escenificará la metáfora de odios y traiciones de la España de preguerra y posguerra.

La novela comienza con una intensidad muy alta, reconociendo Diego Martín que ha matado a una persona, y acaba con un nivel igual de intenso, con otra confesión, la de su padre sobre él.

Os cuento que el hecho  de conocer algo tan fuerte como lo que se desvela al inicio no le quita interés al lector por saber qué viene después.

Respecto a los personajes, gran activo de la novela, se ramifica a través de una cantidad importante que incluso, por sí mismos, podrían protagonizar su propia historia, desde su abuelo Simón, pasando por su padre, y llegando a su hermana Liria y a su abuela Alma Virtudes, una mujer de la época, abnegada, soportando el peso de una sociedad patriarcal…Ya de por sí, el título se presenta como una intrigante invitación a la lectura de la novela, que conforme se desarrolla deja entrever una oscura relación de odio pero a la vez amor entre el protagonista, Diego Martín, y su padre.

Es una novela amarga que sobrepasa los límites de la dureza extrema, con un repertorio de sentimientos y de penalidades, que produce una enorme tristeza, cada una de sus páginas sobrecoge más que la anterior. 

La narración comienza, en los años actuales, con unas notas manuscritas de Diego Martín en la cárcel: “Secuestré a Martin Pearce, lo torturé y le maté disparándole en la cabeza. Después llamé a la policía y esperé”. Inmediatamente la acción se retrotrae a su primera infancia y a partir de ahí el autor va narrando hasta la actualidad determinados periodos de la vida del protagonista, de su abuelo, de su padre y de sus hermanos, sobre todo de Liria, la más joven, encerrada en un centro psiquiátrico y desencadenante final de la tragedia.

Narración que el autor nos presenta a través de dos narradores, el propio Diego Martín en primera persona que nos cuenta su visión de la historia, y un narrador omnisciente que nos ofrece esa misma historia a través de hechos objetivos.
Aunque ya está encasillado, es un libro difícil de etiquetar, te invita a reflexionar sobre el ser humano y me pregunté cuál era el fin último de tan estremecedor relato que habla de derrota y miedo, ácido, donde los personajes se mueven entre su perdición y la mera supervivencia. Es todo demasiado duro, desde los odios que se desatan durante la guerra civil dando paso a venganzas crueles, hasta las masacres en el frente ruso durante la Segunda Guerra Mundial.
Víctor del Árbol es uno de mis escritores favoritos, leo la sinopsis de sus novelas por inercia, nunca me ha decepcionado y a pesar de esta reseña os ánimo a leer la historia de la familia Martín, originaria de un pequeño pueblo de Extremadura a lo largo de tres generaciones. Una familia sobre la que pesa una maldición y la incapacidad de los padres para amar a sus primogénitos.
Es inclasificable aun etiquetada por el mismo, de hecho bebe de distintos géneros y mezcla a la perfección una historia principal con varias igual de importantes de todos y cada uno de sus protagonistas, a cual de ellos más difíciles de olvidar. Os gustará.

“Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices son desgraciadas en su propia manera”.

martes, 6 de abril de 2021

Los crímenes de la carretera, J.D Barker y James Patterson

En ocasiones elijo alguna novela negra para que no se me olvide lo mucho que me gustan; suelen distraerme en los momentos más cargados de mi día a día y aunque no son inolvidables, sí que te ayudan a “olvidar”.

Michael Fitzgerald es conductor de camiones de larga distancia y en uno de sus descansos entre viajes se encuentra en un supermercado cuando su vecina le avisa de que hay una fuga de agua en su apartamento. Cuando llega allí se encuentra la casa inundada y los grifos abiertos, cosa que le sorprende ya que no recuerda haberlos dejado así; pero su sorpresa es aún mayor cuando encuentra el cadáver de una desconocida en su bañera. Impactado y sin saber muy bien qué hacer, llama a su confidente, su hermana Megan y le cuenta lo ocurrido. Después se pone en contacto con la policía que se presenta en su casa con el detective Dobbs al frente quien, a pesar de las  negativas de Michael, no cree que él no haya cometido el crimen. Una pluma de gorrión colocada junto al cuerpo de la víctima hará que salten todas las alarmas y que la agente federal Gimble se una a Dobbs para intentar resolver el crimen. 

Es una historia de comienzo impactante, compleja tan compleja que a veces puede resultar confusa. Una trama llena de pistas falsas, giros inesperados, acción a raudales que no  nos dará un respiro y requerirá nuestra máxima atención para no perdernos un solo detalle de lo que está pasando porque, si lo hacemos, los que estaremos perdidos seremos nosotros. Muchos personajes, numerosos lugares para visitar con ellos, crímenes, persecuciones, mentiras y medias verdades que nos atraparán desde el principio. Si habéis leído la trilogía de El cuarto mono sabéis de lo que os hablo porque esta novela lleva el sello de la casa, del fantástico Barker.
La novela se divide en siete partes que se corresponden con los lugares en los que se va desarrollando la trama principal, a saber: Los Ángeles, Needles, Flagstaff, San Luis, Ashtabula e Ithaca. En el mapa de más abajo están marcados y como podéis observar vamos a recorrer Estados Unidos de costa a costa y ya os digo que va a ser un viaje escalofriante. 
La narración se lleva a cabo por tres narradores distintos, lo que nos ayudará a ver la historia desde distintas perspectivas. Por un lado, en los capítulos que llevan su nombre, será el propio Michael quien nos relate las experiencias que vive cercado por la policía y sin saber cómo o por qué se encuentra inmerso en esa pesadilla. Por otro lado y a través de una declaración escrita para la policía es Megan, la hermana de Michael, la que nos contará cómo está viviendo los hechos y también arrojará luz sobre su pasado y el de su hermano. Y, finalmente, será un narrador omnisciente quien se encargue de llevar el peso de narrar la investigación policial en los capítulos dedicados a Dobbs y Gimble.
En cualquier caso cuenta con una narración muy ágil que engancha desde el primer momento combinando a la perfección los giros argumentales y la acción del relato. 
A pesar de estar escrito por dos autores, no los conozco tanto como para diferenciar aquello que es de cada uno, los cambios son inapreciables.
Abundancia de diálogos con un lenguaje sencillo y certero. Estructurado en capítulos cortos y de ritmo imparable en los que el peso narrativo cambia de un personaje a otro en la voz de un narrador en tercera persona para la parte policial y en primera persona para el caso de Michael y Megan, en cuyo caso utilizan el narrador en primera persona, son la base de una novela que prácticamente vuela en las manos mientras que acompañamos a los personajes en una persecución sin tregua durante la cual se va construyendo una intrincada trama que las distintas voces narrativas van armando aportando cada cual su visión y conocimiento de los hechos.
Si tuviera que ponerle un "pero" a la novela sería su final. Después de dejarnos exhaustos de tanto aventurar y cuando pensamos que ya lo sabemos todo, los autores se marcan un epílogo en el que nos desbaratan otra vez todas nuestras certezas y, personalmente, me ha dejado con alguna que otra duda; aun así no desmerece para nada todo lo expuesto hasta llegar a él. 
En definitiva, 'Los Crímenes de la Carretera' es una novela que recomiendo a todo fan de los thrillers psicológicos bien asentados y desarrollados y con giros de trama que sorprenden paso a paso. Es imposible ir un paso por delante de los autores, adivinar cuál será el siguiente paso y llegar al fondo del asunto antes de que se desvele en sus páginas. Y cuando una novela del género logra dejarte en un callejón sin salida constante, es que sus autores han hecho un trabajo formidable. Un thriller psicológico adictivo, cautivante y emocionante.
“El miedo no siempre es malo, a veces funciona como advertencia”.