jueves, 1 de abril de 2021

El paciente, Juan Gómez Jurado

Hace unas semanas, una amiga con la que he compartido lecturas, me recordó que tenía las novelas de “El paciente” y “Cicatriz” del autor de unas de las trilogías más vendidas de los últimos años. Si bien este libro es de 2014, con su nueva reedición  vuelve a estar en auge, un libro que ya se sabe si te gusta su estilo qué te vas a encontrar.  Aunque esta obra es independiente, sí tiene algo de implicación con la trilogía de la Reina Roja, ya que Juan Gómez-Jurado la sitúa en el mismo «universo» y encontrarás alguna sorpresa en la última entrega, en el Rey Blanco. No es imprescindible haberlo leído para entender el resto pero está genial para tener una visión más global y ver el alcance de la idea del autor. De hecho el propio autor ha recomendado leer primero El paciente, después la obra Cicatriz y acabar con la trilogía de Reina roja, Loba negra y Rey blanco.
 

El prestigioso neurocirujano David Evans se enfrenta a una terrible encrucijada: si su próximo paciente sale vivo de la mesa de operaciones, su pequeña hija Julia morirá a manos de un psicópata.

Para el Dr. Evans se inicia una desesperada cuenta atrás cuando descubre que el paciente que debe morir para que su hija viva no es otro que el presidente de Estados Unidos.
 
La historia arranca fuerte desde las primeras páginas, algo muy de este autor. En los inicios conocemos al personaje principal que se desvive por su trabajo, su situación familiar ante la pérdida de su esposa y la relación con su única hija que pasa muchas horas en manos de una niñera debido a su frenética dedicación profesional. “El Paciente” transcurre en un período de tiempo limitado, ya que toda se desarrolla durante las 63 horas que preceden a la operación del “Paciente” y que el Doctor Evans nos va relatando en el diario que escribe desde el corredor de la muerte. En sus inicios el detonante es descubrir que ambas han desaparecido y como la llegada a su vida de un misterioso personaje va a desmoronar su mundo ante la petición descabellada del mismo. Recuperar lo perdido se convierte en el motor de la novela, algo que llega en una carrera contrarreloj que persigue salvar la vida de su hija.

Gran parte de la historia está narrada por Dave en primera persona, aunque en ocasiones se intercala la tercera persona en capítulos dedicados a otros personajes como es el caso de la cuñada y el propio señor Withe. No toda la narración cuenta con el mismo ritmo, hay momentos en los que la trama se retuerce hasta límites insospechados con la intención de mantenernos intrigados, lo que no ha evitado momentos de lentitud en su lectura.

Está claro que el personaje principal se encuentra sin querer ante la mayor decisión de su vida, algo que no solo le afectará a él y que le pondrá contra las cuerdas. Un dilema moral que nos llevará a pensar qué haríamos nosotros. Lo que nos cuenta es en cierto momento asfixiante, agobia el hecho de pensar en cómo se siente el personaje ante lo que tiene delante. Y esto es algo que no es sencillo de transmitir, y en este caso lo consigue con creces. La trama está bien construida y no carece de los suficientes giros argumentales como para poner en peligro el interés por su final, generando expectación a medida que avanzas en su lectura.

Respecto a los personajes, Dave absorbe la mayor parte de la novela, pero también hay secundarios imprescindibles para que el argumento tenga sentido. La intriga  y el juego se mantiene entre todos los personajes, algo que  nos va a ir llevando por donde el autor quiere. Un elenco de personajes que no es muy amplio pero sí son muy distintos entre ellos. Hay una cosa buena y es que la historia no queda sesgada solo por el punto de vista del protagonista, también conocemos al resto, al menos hasta donde el autor ha querido que conozcamos.

Aunque quizás a primera vista no sea lo que más nos llame la atención, me ha parecido ver que Juan Gómez-Jurado ha querido poner de manifiesto la importancia que tiene en nuestras vidas la familia y las decisiones que tomamos en torno a ella, ya sea sin darnos cuenta, de manera forzada, porque no tengamos más remedio, o simplemente porque creemos que son las mejores que podemos tomar, y muchas serán las veces que nos planteemos el dilema de si han sido las mejores que podíamos adoptar.

Para los que ya están familiarizados con el estilo directo, sencillo y claro, no hay nada novedoso. Es una novela trepidante, adictiva, que engancha, con una intriga que no decae, buen final y giros dosificados y continuos, ni más ni menos que lo que buscamos en este escritor. Personalmente la recomiendo antes o después de cualquier otro libro de Gómez Jurado, se lee de manera independiente, aunque tal como dije al principio, mejor hacerlo en el orden en el que salieron al mercado. Os gustará.

“La vida es una sucesión de lecciones que hay que vivir para poder entender”.

viernes, 19 de marzo de 2021

Delatora, Joyce Carol Oates

Casi cerrando el mes de marzo, se cruzó en mi camino este libro que en realidad era un cuento en sus inicios y que más tarde pasó a desarrollarse en novela de la mano de la escritora norteamericana Joyce Oates, eterna candidata al Nobel de literatura. No es la primera obra que leo y aunque no está mal, no es tampoco la que más recomendaría a estas alturas de año.

“¿Qué debería prevalecer: la lealtad familiar o la lealtad a la verdad? ¿Alguna vez es un error decir la verdad, hay algún momento en que mentir a la familia esté justificado? ¿Se puede hacer lo correcto y que toda la vida nos lamentemos por ello?
Delatora está protagonizada por Violet Rue Kerrigan, una joven que recuerda su vida después de que, con doce años, ofreciera su testimonio sobre el asesinato racista de un niño afroamericano por parte de sus hermanos mayores y la apartasen de su familia. En una sucesión de episodios recordados de un modo casi palpable, Violet analiza las circunstancias de su vida como la menor de siete hermanos, una niña en su momento querida, que inadvertidamente «delata» a sus hermanos, dando pie a su arresto, su condena y a su propio distanciamiento”.

Si tuviera que resumir la sinopsis os contaría que Violet, presencia una escena y escucha unas palabras que la marcarán el resto de su existencia. Con tan solo 12 años, averigua que sus hermanos han cometido un cruel asesinato, conociendo los detalles del mismo y el modo en el que le han arrebatado la vida a un joven negro cuando regresaba a su casa en bicicleta.
Con ese despegue se inicia esta conmovedora novela que dibuja una vida de destierro respecto a los padres, a los hermanos, a la Iglesia, que obliga a Violet a reconstruir su propia identidad, romper el poderoso embrujo de la familia. Un largo exilio como «delatora» para llegar a una vida transformada.
Violet Rue Kerrigan nos narra en primera persona cómo delató a sus hermanos mayores por el asesinato racista de un niño afroamericano. A causa de aquella revelación, serán arrestados y condenados a prisión. Automáticamente Violet será apartada de la familia e irá a vivir con una tía hermana de la madre. Violet irá a la vez que recordando, explicando sus experiencias en el “exilio” y nos narrará también su paso por la adolescencia y por la vida adulta. 
Dividida en tres partes, primero conoceremos los hechos que desatarán el “destierro” de la niña fuera de la unidad familiar. Un trauma difícil de superar y que se verá agravado con los incidentes que le sucederán en la segunda parte. Por último, en la tercera, conoceremos la difícil vida ya adulta de Violet donde seguirá haciéndose la misma pregunta sobre lo que pasó cuando tenía doce años: ¿debió ser leal a la familia? ¿Hizo mal delatando a sus hermanos? También conoceremos la visión del resto de la familia sobre lo sucedido.
Ambientada en los años 90, los perfiles de la familia Kerrigan a la que pertenece Violet, sería posiblemente una familia característica votante de Trump. De clase media trabajadora que vive alejada de las grandes ciudades, católicos irlandeses, padre excombatiente del Vietnam, son racistas, ultra-religiosos y hacen grandes diferencias entre los géneros de la familia.
Novela claramente social que roza el estudio psicológico sobre la protagonista y el resto de los personajes ya que cada situación se manifiesta desde diferentes puntos de vista que representan sus particulares visiones del hecho narrado.
Me ha resultado muy dura la experiencia de la niña y las injusticias a las que se tiene que enfrentar, la exclusión de su familia y esa espera permanente del amor de sus parientes que la condenan sin pereza alguna. Los pensamientos desordenados que la acosan, en ocasiones incoherentes, y la desubicación que muestra, me han hecho sentir un desasosiego que puso en peligro el terminar el libro.
La narrativa es muy de esta escritora, tiene recursos que repite en otras novelas, cursivas y paréntesis para subrayar hasta el más mínimo detalle y explicaciones de todos los personajes.
“Delatora” nos habla sobre el confuso amor familiar y sobre las perversiones oscuras que anidan en las personas. Sus temas favoritos vuelven a estar presentes, un ambiente familiar tóxico, el padre obrero, con afición desmedida por el alcohol y maneras embrutecidas por la vida, conflictos raciales y sociales, violencia masculina y victimización de la mujer.
Aunque la recomiendo, es una novela que bien podría ser un guion de película, de hecho la trama no me es desconocida, los temas repetitivos y el final bastante predecible y da la sensación de que Joyce se ha cansado la historia y decide ponerle fin. Puede que al ser un clásico con lo que respecta al relato que hace de la vida de esta niña os resulte más atractivo que a mí. Espero que os guste.
 
“Nadie es más odiado que el que dice la verdad”. “Es preferible molestar con la verdad que complacer con la mentira”.

jueves, 11 de marzo de 2021

Tres, Dror Mishani

 

Existe momentos en los que la búsqueda de novelas cortas sin grandes pretensiones, te llevan a obras como “Tres” que cuenta con una buena sinopsis y que al final  responden a las expectativas de lo que te cuenta el reverso del libro. El autor, Dror Mishani, me sonaba de otra novela que leí hace tiempo, “Expediente desaparición”, la primera de una serie de novelas protagonizadas por un inspector hecho a conciencia con nombre repetido, Abraham Abraham y que aprovecho para recomendar. En esta ocasión no ha contado con este personaje para dar vida a un argumento en el que tres mujeres entrecruzan sus vidas aparentemente normales creando un thriller al más puro estilo  Alfred Hitchcock y Patricia Highsmith, eso sí, salvando diferencias.

 “Orna, maestra en Tel Aviv y madre divorciada, se ha decidido a olvidar su fracasado matrimonio y empezar una vida nueva; Emilia, una cuidadora recién llegada a Israel desde Letonia, necesita a partes iguales un trabajo y un amparo espiritual que la mantengan a flote; Ella, por su parte, acude cada mañana a un café para terminar su tesis doctoral, pero, sobre todo, para huir de su monótona vida familiar. El destino de estas tres mujeres dará un giro trágico el día que aparezca en sus vidas Guil, un hombre que pronto dejará claro que no es quien dice ser. Aunque quizá ellas tampoco...”

Me costó mucho adentrarme en esta trama de intriga psicológica que nos lleva a un rompecabezas emocional protagonizada por mujeres que pocas veces tienen la oportunidad de hacerse oír. Mishani nos conduce hasta los márgenes olvidados de Tel Aviv, ausente de connotaciones religiosas, para hablarnos de la responsabilidad de observar la vida de aquellos que nos rodean y de nuestro posicionamiento ante los vivos y ante los muertos, que de un modo u otro, permanecen siempre entre nosotros. Una novela que mejora con el paso de sus páginas, que poco a poco se va transformando en algo inquietante y oscuro, una novela negra de corte mucho más sofisticado a lo que estamos acostumbrados y que sin llegar a entusiasmarme, creo que más por culpa de esperar algo que en realidad no era, sí me ha gustado.

El libro está dividido en  tres partes y tres serán las historias donde en cada una de ellas una mujer diferente será la protagonista. Conoceremos a cada una de esas tres mujeres en profundidad, sus formas de vida, su día a día, sus preocupaciones y problemas personales. Estos datos van dando forma a una atmósfera de misterio conforme va avanzando la novela y suceden situaciones cada vez más oscuras, momento en el que ya podemos hablar de intriga psicológica.

Ambientada mayoritariamente en el Tel Aviv actual. En primer lugar conoceremos a Orna, una madre recién divorciada que se registrará en una web de citas. En la segunda parte sabremos de Emilia, una trabajadora del hogar con problemas económicos que procede de Letonia. Por último conoceremos a Ella, mujer casada y con tres hijos pequeños que necesita un respiro en su ajetreada vida familiar. Todas de mediana edad, se entrecruzarán en especie de ratonera cruel y oscura.
Esta es una novela de ritmo pausado donde la incertidumbre psicológica será determinante. Escrita en tercera persona su prosa es sencilla y clara, algo muy útil para la forma sutil de narrar de este escritor israelí. Sin apremio, la primera parte será la más extensa del resto ya que conoceremos además de a Orna a otros personajes vitales para la trama.

No hay que dejar pasar detalles en su lectura si se quiere entender la trama y especialmente el final que resulta más retorcido de lo esperado. Los crímenes y misterios quedan cerrados a la perfección.

Tres mantiene en las 272 páginas la idea de una historia de mujeres que en apariencia nunca se cruzarían en sus particulares vidas y que sin embargo acabarán teniendo un nexo común. Dror Mishani va desarrollando una trama que va de menos a más, y que gracias a eso pude terminarla, porque he de confesar que el inicio me resultó lento y tedioso, dudando de si realmente acabaría pasando algo de interés. Os gustará.

“Es difícil vivir con la verdad en un mundo lleno de mentiras”.

domingo, 7 de marzo de 2021

El huerto de Emerson, Luis Landero

Tal vez Luis Landero es uno de los escritores que más he leído a lo largo de los últimos años. No todo lo que leo me deja impresionada pero sí que suelo disfrutar con su manera de escribir; tras “Lluvia fina” y “El balcón en invierno”, nuevamente nos deleita con un libro donde los recuerdos de su infancia en Extremadura, su adolescencia en Madrid y sus primeras experiencias en el mundo laboral se mezclan formando un mosaico de vivencias e historias con personajes de su realidad más inmediata, en ese particular mundo real que es su vida.

El elemento sobre el que pivota esta corta novela son los recuerdos, los que tenemos una edad, nos sentimos identificados con muchos detalles que cuenta y es como hacer un repaso de nuestras propias vidas, es según ha dicho el propio Landero, un paseo por el bosque del tiempo ya vivido. El origen está en la excusa de llenar un cuaderno con palabras, cuaderno que recibe todo lo que asoma por la mente del escritor; su infancia, las cosas que le asombraban, su inocencia, el impacto de lo nuevo y desconocido, los miedos que padece y que acaba superando… Como es muy habitual en Landero, la familia juega un papel protagonista en el libro y no tiene pereza a la hora de homenajear  los momentos a la luz de las chimeneas de su pueblo natal, las aficiones, sus lecturas y el amor incondicional por el mundo rural.

Respecto al título, explica que cada uno de nosotros tenemos nuestro propio huerto que tenemos que cultivar, de hecho es el relato de los frutos de su particular y exclusivo huerto. Intentando parchear los olvidos de la memoria con la imaginación, ha conseguido recuperar su pasado y rellenar este cuaderno en blanco que es su vida ya vivida.

Quiero comentar que para aquellos que buscan un libro ameno y cargado de ritmo, tal vez no es la lectura recomendada. Sinceramente, es justo lo contrario, resulta más lento de lo habitual, hay que conocer a Landero para disfrutarlo, aunque no deja de ser un libro entretenido que ha ido cociendo a fuego lento. En palabras de su autor, se abandona a sus recuerdos, pero no como una mera autobiografía, sino como un intento de buscar y revivir esos instantes que han dado sentido a su vida. Y lo cierto es que hay algo en esa narración que invita al lector a hacer lo propio: a rebuscar en ese pozo sin fondo que son los recuerdos y a redescubrir a esas personas, lugares o situaciones que han contribuido a ser lo realmente uno es. 'El huerto de Emerson', además de una agradable lectura, es un homenaje a la memoria porque según su autor: "no somos más que lo que recordamos".

Aunque he echado de menos la emotividad a la que estoy acostumbrada con Landero, os la recomiendo si estáis familiarizado con este escritor muy extremeño…estoy segura que os gustará.

“Métele amor al caos y verás como todo se ordena”.
 

jueves, 4 de marzo de 2021

LLévame a casa, Jesús Carrasco


Jesús Carrasco llegó a mis manos con la novela “Intemperie”, el impacto que a día de hoy me dejó esa lectura, lo recuerdo como imborrable; más tarde leí “La tierra que pisamos”, y reconozco que no llegó a la grandeza de la primera, sin duda con “Llévame a casa”, este escritor oliventino ha vuelto a arrebatarme el corazón, algo que me lleva a reconocer que su manera de escribir es única e intensa y por supuesto toca hasta la última fibra de nuestro ser. Abordar los temas de familia, los lazos que unen a sus miembros y las heridas que nos distancian, no es tarea fácil, algo que Jesús acaba convirtiendo en un relato inolvidable.

 “Juan ha conseguido independizarse lejos de su país cuando se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal debido a la muerte de su padre. Su intención, tras el entierro, es retomar su vida en Edimburgo cuanto antes, pero su hermana le da una noticia que cambia sus planes para siempre. Así, sin proponérselo, se verá en el mismo lugar del que decidió escapar, al cuidado de una madre a la que apenas conoce y con la que siente que solo tiene una cosa en común: el viejo Renault 4 de la familia”.

Es una novela familiar que refleja un tema de aplastante actualidad, los conflictos generacionales y las responsabilidades entre los miembros de cualquier familiar; las dos direcciones de esas obligaciones que van de padres a hijos y viceversa y la forma en la que cada uno las ejerce en los días que nos han tocado vivir. En esta emotiva historia de aprendizaje, Jesús Carrasco traza una vez más personajes formidables sometidos a decisiones fundamentales cuando la vida los pone contra las cuerdas.
Con los personajes justos, Carrasco configura una trama sólida entorno a lo cotidiano de cualquier familia, la enfermedad, la muerte de los padres, las vidas lejos de las raíces y del hogar familiar, de la patria o del lugar que nos vio nacer. Esa es la historia de Juan que regresa a un pueblo cualquiera de Toledo, que bien podría ser el del escritor en Extremadura, donde encuentra aquello que le hizo huir y los reproches de una hermana que le enfrentan a su actitud de abandono e indiferencia hacia quienes le dieron la vida.
Sin elección, los acontecimientos se desencadenan ante los ojos de nuestro protagonista, algo que le obliga a asimilar un presente que le conduje a un cambio radical de vida y un reencuentro con el pasado más remoto.
Novela narrada en tercera persona, sencilla, emotiva, creíble que nos otorga la posibilidad de vernos reflejados en muchos de los momentos y acciones que describe gracias a los detalles del día a día de la vida de Juan, los cambios, la tristeza, la resignación a regañadientes de aceptar lo sobrevenido y todo para concluir en una catarsis de la que ninguno estamos libres en nuestra existencia. No siempre estamos preparados ni hemos sido educados para actuar correctamente, pero eso no nos exime de hacer frente a nuestras responsabilidades y las consecuencias que de ello se derive.
Cabe destacar la descripción psicológica y sutil de los personajes que constituyen el centro de la narración y que constituyen, a su vez, el núcleo familiar. El estilo limpio de Jesús  es fluido, descriptivo, usando un léxico rico en matices. La habilidad en la forma de expresarse es tal que, lo mismo podemos sentir los olores que desprende la comida que ha preparado la madre, que la intensidad con que se describen las plantas del paisaje, algo que no deja exento de complejidad a esta emocionante historia.
No quiero seguir contando más de esta pequeña obra de arte, de esta historia de sentimientos pero no sensiblona ni dramática en la que al menos yo me he visto reflejada por lo mucho que me ha hecho pensar ante el dilema que se reconoce en todas sus páginas. Sin duda un homenaje a la generación de la posguerra que tan duro lo tuvieron y un mensaje para las generaciones posteriores acerca del deber de responsabilidad que tenemos por ser nietos e hijos de aquellos “valientes”.
No me cabe duda que os gustará.

       “El hombre feliz es aquel que siempre encuentra la paz en su hogar”.

domingo, 28 de febrero de 2021

Especie, Susana Martín

Segunda novela de Susana Martín y su inspectora Camino Vargas protagonizando las investigaciones de unos asesinatos brutales que dan forma a este thriller de ritmo vertiginoso e impactante. Al igual que el anterior “Progenie”, se lee a la misma velocidad que transcurren los hechos, de ahí que una de las ventajas de este tipo de lectura sea el entretenimiento y lo asequible que resulta a todos los públicos

“Es verano en Sevilla. La inspectora Camino Vargas sigue de jefa de Homicidios. Paco Arenas, su mentor y amor secreto, está de baja y ella no tiene ganas de liderar a su equipo y menos aún de formar a la joven agente Evita Gallego. Cuando los cuerpos de un hombre desollado, de otro molido a palos y de otro inflado de comida hasta reventar aparecen abandonados en lugares emblemáticos de la ciudad, los indicios apuntan a un misterioso asesino en serie. Solo Gallego sabrá leer en los cadáveres el macabro mensaje y acompañar a Camino en una nueva bajada a los infiernos”.

Ya nos es familiar la presencia de la inspectora Camino Vargas y su equipo. La acción comienza un seis de octubre en una Sevilla inusualmente calurosa y se desarrolla en ocho días, en los que, entre el descubrimiento de unos cadáveres, la investigación que esto conlleva y el desarrollo y definición de todo ello, obliga a una jornada sin posibilidad de descanso, algo que transmite Susana con el ritmo frenético de la narración.

Es un relato al que no le falta de nada; poca empatía de la protagonista con sus compañeros, las relaciones entre estos, pequeñas envidias entre todos ellos y las relaciones personales de cada uno en su ámbito familiar, todo contribuye a dar respuestas a las expectativas creadas ante una novela de este género.

Escritura desenfadada, abierta y desinhibida que su predecesora, poniendo especial énfasis y apoyándose en sus personajes de los que ya dijimos que eran cercanos, personas normales y vulnerables que ven como sus vidas se ven trastocadas por unas circunstancias absolutamente anormales.

Porque anormal es lo que sucede en Sevilla ese domingo día seis. Tres muertos en 24 horas. Tres asesinatos crueles, con ensañamiento. El equipo de Camino Vargas se encuentra ante el caso más difícil desde que se creó el grupo y una vez más la autora acierta con la exposición de un argumento bien trazado y cerrado.

Relaciona los crímenes con el maltrato animal en todas sus vertientes, tanto en alimentación y consumo como investigación médica y farmacéutica y al que más de uno define como la antesala de la violencia, la autora no evita un tema tan sensible, es más, entra a fondo en él con tanto detalle que a más de uno le hará saltarse alguna línea. Se recrea en las descripciones, como si quisiera con ello no solo dar al relato mayor verosimilitud sino levantar ampollas denunciando explícitamente prácticas que rozan lo criminal.

La historia está repleta de acción, suspense y situaciones límite que se van sucediendo sin pausa buscando y consiguiendo un relato muy entretenido y que, al igual que su anterior obra, tras un despegue pegamento, se lee rápido gracias a las dosis de intriga, toques de comedia y cargas de denuncia social que no dejan indiferente a nadie.

Si tuviera que recomendarla diría que es una novela policial y amena, con una trama adictiva, que aborda un tema controvertido y que garantiza unas horas de entretenimiento. Os gustará.


“Estoy convencido que ninguna riqueza de este mundo puede ayudar al progreso de la Humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable”.

miércoles, 17 de febrero de 2021

La Octava vida, Nino Haratischwili

Descubrir a esta escritora, fue un gran acierto que sucedió en unos momentos en los que una novela de esta envergadura pudo darme compañía durante las largas horas de un confinamiento que parecía convertirse en algo desagradablemente “normal”. Es un novelón en toda regla, más de mil páginas escogidas a conciencia para disfrutar de una lectura que recorre casi un siglo de Historia, una combinación perfecta de novela histórica, saga familiar, un poco de romance, tragedia y un toque de realismo mágico.

 “Georgia, 1917. Stasia, la hija de un exquisito fabricante de chocolate, sueña con ser bailarina en la Ópera de París pero, recién cumplidos los diecisiete años, se enamora de Simon Iachi, oficial de la Guardia Blanca. La revolución que estalla en octubre obliga a los enamorados a contraer precipitadamente matrimonio.
Alemania, 2006. La biznieta de Stasia, Niza, lleva varios años viviendo en Berlín y huyendo de la dolorosa carga del pasado familiar. Cuando Brilka, su sobrina de doce años, aprovecha un viaje a Europa para fugarse de casa, Niza deberá encontrarla para llevarla de vuelta al hogar. Es entonces cuando decide enfrentarse al pasado (el suyo, el de su familia) y escribir, para ella y para Brilka, la historia de las seis generaciones que las precedieron.
De Londres a Berlín, de Viena a Tiflis, de San Petersburgo a Moscú, el apasionante destino de los miembros de esta familia georgiana se entremezcla con el de la convulsa historia del siglo XX. El resultado es una de las novelas más potentes y memorables de los últimos años”.
 
Esta novela es una saga familiar ambientada en Georgia, un país del que la verdad muy poco sabía, y nos va a narrar la historia de varias generaciones de una de las familias más respetadas de la ciudad de Tiflis. A través de la voz de Niza, perteneciente a las generaciones más jóvenes de la familia, seremos testigos de una monumental historia que abarca cien años de vida de esta familia. Con este relato Niza intentará explicar a su pequeña sobrina Brilka, hija de su hermana fallecida, los hechos ocurridos a lo largo de los años y que han llevado a esta familia y sus integrantes a ser como son. Una historia marcada por la cruda realidad de la época, la anexión de Georgia a la Unión Soviética, las torturas, injusticias y las pérdidas irreparables son retratadas de manera magistral bajo un contexto histórico perfectamente descrito sin por eso hacerse pesado de leer.
Los personajes que abarcan sus páginas son variados, están perfectamente construidos, tanto los principales como los secundarios, gracias a los cuales ha sabido engranar presente y pasado de forma magistral; pero sin duda quienes llevan el peso de la historia serán Stasia, la bisabuela y sus hijos, y así también su hermana Christine. Es a través de ellas que viviremos los años más oscuros y temibles de la revolución Rusa y la posterior Guerra Fría, personajes ficticios se cruzan con los reales, a través del marido de Christine, el general Ramas, quien será la mano derecha de "El pequeño gran hombre", uno de los más sanguinarios personajes de la revolución, el general Beria, quien se encandila con la belleza de Christine provocando un desastre familiar de proporciones insospechadas. Curioso el espacio dedicado a la figura de Stalin, muy presente en el relato. Representan el dilema entre la lealtad a la revolución y los anhelos de libertad, la lucha de cada personaje por encontrar su lugar en esa tierra que los vio nacer, y por otro lado el deseo de escapar y ser libres en un mundo que les parece tan lejano como atrayente.
Y luego llegaremos a un tiempo más actual, en el que la familia a estas alturas empobrecida, tratará de seguir a flote en base al amor y a la memoria de quienes forjaron este clan, pero que arrastran con el dolor de las generaciones pasadas, que flota sobre ellos y por lo cual Niza, tratará a través de las páginas de esta historia, entregar las herramientas a Brilka para entender su pasado y poder forjar un futuro libre de ataduras.
Novela que abarca una gran cantidad de géneros y personajes, que cuenta con una narración fluida y delicada, en ningún momento se hace pesada. Además ese pequeño toque de realismo mágico, que se da a través de una receta secreta de chocolate que pasa de generación en generación, de efectos insospechados en quien lo prueba, otorga a esta novela un ambiente especial, diferente de las novelas sobre Rusia comunes.
No está exenta de momentos de gran crueldad, aunque la autora procura no dañar nuestra sensibilidad, algo que consigue con su prosa elegante. Aunque las historias están cerradas sin dejar cabos sueltos, tal vez por su extensión y la cantidad de temas que abarca, la primera parte cuenta con un ritmo mayor que el resto de la novela que pierde intensidad en los capítulos finales. Aun así esta familia nos da la oportunidad de conocer a través de “siete vidas” la historia de un país Georgia, a quien será la “octava vida”.
Por poner una pega, los diálogos no tienen la calidad literaria que le corresponde a este tipo de novela, resultan largos y algo infantiles, aunque es cierto que suponen una mínima parte en comparación con la totalidad del relato.
Os la recomiendo porque es fácil de leer, amena e interesante, mezcla de ficción y realidad que me llevó a buscar datos sobre ciertos nombres que aparecen en ella y que tenía olvidados y a refrescar hechos históricos que se aluden a lo largo de estas mil páginas. Tengo la impresión de estar ante una autobiografía, sino completa, ciertos detalles de los que aparecen en ella, lo que la hace mucho más interesante. Os gustara.

“La vida es una sucesión de fases que uno debe vivir para entender”.