martes, 15 de marzo de 2016

Historia de un canalla, Julia Navarro

Hoy es un reto reseñar la última novela de Julia Navarro; la razón es sin duda mi sorpresa ante su cambio de registro al que estaba acostumbrada y que tan de mi gusto era. Junto con Matilde Asensi, ambas están presentes en mis estanterías, las dos llegan a mi nada más publicar sus obras, y con las dos siempre he quedado satisfecha como lectora; pero en esta ocasión, debo decir que la faceta psicoterapéutica de Julia, no me ha convencido y echando de menos sus rasgos de escritora que bucea en el pasado de lo histórico, mis expectativas han quedado en una desilusión bastante evidente. No obstante, la he leído, con cierta desidia y urgencia, pero lo he hecho.
Soy un canalla y no me arrepiento de serlo.
He mentido, engañado y manipulado a mi antojo sin que me importaran las consecuencias.
He destruido sueños y reputaciones, he traicionado a los que me han sido leales, he provocado dolor a aquellos que quisieron ayudarme.
He jugado con las esperanzas de quienes pensaron que podrían cambiar lo que soy.
Sé lo que hice y siempre supe lo que debí hacer.
Esta es la historia de un canalla. La mía.
Thomas Spencer sabe cómo conseguir todo lo que desea. Una salud delicada es el precio que ha tenido que pagar por su estilo de vida, pero no se lamenta por ello. Sin embargo, desde su último episodio cardíaco, una sensación extraña se ha apoderado de él y en la soledad de su lujoso apartamento de Brooklyn, se suceden las noches en que no puede evitar preguntarse cómo habría sido la vida que conscientemente eligió no vivir.
Para esta historia de un publicista y asesor de imagen que realiza un viaje mirando hacia atrás, para hacer de ese ir al pasado un juicio particular de sus “hazañas”, Julia invierte casi novecientas páginas; el volúmen nunca ha sido un problema en ella, jamás he dicho que podría haber contado sus relatos en menos páginas o que le sobrara ni una sola de ellas; en esta ocasión, aunque no me intimidó al principio, reconozco que me pareció un abuso dedicarle tanto a lo que podría haberse contado en mucho menos.
Es el primer aviso honesto que creo debo hacer. En la sinopsis se cuenta la esencia de la vida de Thomas, absoluto protagonista de la novela, la ambientación temporal abarca los años ochenta y noventa en los que tienen lugar la mayor parte de experiencias de este “canalla” que para nada demuestra estar arrepentido. Nos describe con detalle un mundo hostil, una jungla, un despliegue de la vileza humana e incluso un recreo detallado de momentos escabrosos que marcaron su existencia. Es de aplaudir que al menos muestra alternativamente cómo habría sido “todo”, si no hubiera sido el “canalla” que fue. El repaso de ida y venida se realiza entre Londres y Nueva York y al fin y al cabo es un lienzo de recuerdos con demasiadas sombras y muchas ausencias.
Contado en primera persona, con tramos muy largos, resulta repetitivo y cansino y no logró engancharme como para cambiar la actitud que tomé mientras lo leía; tenía rabia porque buscaba a la Julia de siempre y reconozco que tal vez eso perjudicó la impresión que me ha causado.
Lo peor para mi ha sido leer dos veces los mismos episodios recreados en versiones distintas, pero no dejaban de ser iguales. Falta de emoción, ritmo lento y denso y de la empatía nula con Thomas, mejor no hablar.
Con cualquier otro autor me daría lo mismo pero con la Navarro me cuesta más hablar así de este “canalla” ; a cambio, os invito a leer “Dispara yo ya estoy muerto” o “Dime quién soy”, su “Biblia de barro” y como no, “La Hermandad de la Sábana Santa “ y “La sangre de los inocentes”..., cualquiera de ellas son novelas que nos han mostrado a la escritora que esperábamos.
Sería cruel decir que su nombre ha sido la garantía de su éxito, pero he consultado con otros lectores y las opiniones coinciden, la versión de ahondar en las mentes de los personajes no ha sido la mejor elección ni la más acertada, al menos para las que la hemos admirado por su gran labor de escritora..., sin duda de no haber visto su nombre, tal vez no me habría fijado en ella. Aún así... ya recuerdo yo, que escribir un libro debe ser una hazaña reservada solo para unos cuantos mortales. Quien lo considere que le de una oportunidad, seguro que tanto esfuerzo lo merece.

“Pregúntate si lo que estás si lo que estás haciendo hoy te acerca al lugar en el que quieres estar mañana”.

lunes, 7 de marzo de 2016

La lista de los nombres olvidados, Kristin Harmel

Os presento la reseña de una novela que no tiene momento especial para leer. Su sencillez y buena narración se hace asequible para todos los públicos, no es una obra que pase a la historia de la literatura por su calidad literaria, pero tal vez lo haga, por lo bien contado que está un pasado irremediablemente hecho presente. Su autora Kristin Harmel, ha conseguido cierta originalidad intercalando en cada capítulo una receta de cocina relacionada con la bollería francesa, y que llegado el caso, serviría para llevar a la práctica.
Rose es una anciana que padece Alzheimer. A su nieta Hope no le ha quedado más remedio que internarla en una residencia de ancianos para que la cuiden adecuadamente. Normalmente, cuando va a visitarla su abuela ni siquiera le reconoce pero de vez en cuando tiene momentos lúcidos. En uno de ellos, le da una lista de nombres y le dice que tiene que buscar a esas personas.
Hope acude a París, de donde es originaria su abuela, para intentar averiguar qué fue de las personas de la lista, todas pertenecientes a una familia apellidada Picard y desaparecidos durante la Segunda Guerra Mundial.
Hope descubrirá muchas cosas, entre ellas que su abuela no es quien ella creía que era…
Aunque pueda parecer algo larga, casi cuatrocientas páginas, la lectura es amena y engancha, bastante dinámica por la profusión de diálogos y por los continuos cambios temporales y de escenarios. La ambientación histórica se remonta a 1943 en Auschwitz; el tema de fondo en este marco aborda la desaparición de los judíos franceses en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial...es el Holocausto Nazi, pero desde una perspectiva poco común. A ella nos hace llegar uno de los personajes, Rose, que aquejada de Alzheimer, lega a su nieta la ingrata tarea de encontrar aquellos familiares de los que nunca ha vuelto a saber nada y que se encuentran en la mencionada “lista de nombres olvidados”.
Descripciones justas, ausencia de morbo, final de gran ternura, buen ritmo y garantía de que engancha porque la historia es entrañable; ahora bien, es muy predecible todo lo que va a ocurrir y por si fuera poco no deja de asombrar “la potra” de la nieta encontrando tras más de medio siglo todas las claves de un montón de enigma..., casi como si la estuvieran esperando para recuperar “todos los nombres olvidados”. Este aspecto le da un aire algo infantil al argumento, pero no resulta desagradable ni molesta, es solo que lo hace excesivamente irreal. Respecto a los personajes deciros que están tratados muy forma muy superficial, que ninguno es inolvidable ni suficientemente fuerte como para impactar en nosotros.
Me la leí y me agradó hacerlo, los protagonistas ancianos me apasionan tanto en la ficción como en la realidad, su bagaje de conocimiento da para escribir cientos de novelas y esta es una más y de entre todas al menos tierna y con un sentido del amor atemporal que la hace “apañada” para su lectura.
Espero que tenga una oportunidad por vuestra parte.

“Los verdaderos recuerdos ni se compran ni se venden, nacen pegados a la piel de la experiencia y te acompañan hasta el final de tus días”.

martes, 1 de marzo de 2016

Un mundo soñadp, Grace McCleen

La imaginación, los sueños, los deseos y las esperanzas... habría que dar un premio a los inventores de estas emociones y condecoraciones de oro a los que nos han enseñado su existencia y el poder de las mismas. “Un mundo soñado”, es la expresión más evidente de esto que os cuento; Judith, es la protagonista de este original relato, en el que la imaginación y sus sueños se convierten en un mecanismo de defensa, que le ayuda a sobrevivir en una ruda e incomprensible realidad.
Judith vive atrapada entre dos mundos excluyentes. Por un lado su padre, un fundamentalista cristiano que recorre las calles predicando la verdadera fe y le impone una rigurosa disciplina anclada en el pasado. Y por otro la escuela, donde su carácter peculiar incita las burlas y agresiones de sus compañeros. Para evadirse, Judith ha construido en su habitación una réplica de su ciudad con figuritas de alambre, un cielo de gasa, un arco iris de brillante papel de caramelos y muchos otros elementos rescatados de la basura: un auténtico refugio donde dejar volar la imaginación. Así, cuando, al día siguiente de haber simulado que la nieve cubría su poblado en miniatura, una nevada verdadera cae prematuramente a comienzos del otoño, Judith se cree capaz de obrar milagros. A partir de ese momento, una serie de coincidencias entre los juegos de la niña y determinados hechos que ocurren a su alrededor refuerzan su misticismo y la aproximan peligrosamente a la delgada línea que separa la realidad de la ficción.
Es la primera novela de Grace McCleen y aunque no está clasificada como novela de suspense, si que tiene rasgos que no la deja muy lejos de este género. El tema principal aunque muy bien enmascarado, es el fundamentalismo religioso y la lucha entre la fe y la razón; vamos algo casi medievalista pero muy a la orden del día. Judith es la hija de de un pastor que vive integrado en una comunidad de perfil de secta religiosa, además de ser huérfana de madre, sufre las burlas y agresiones por parte de sus compañeros de clases. Ambas situaciones han provocado un aislamiento emocional, que la lleva a crear ese mundo imaginario que curiosamente acaba coincidiendo con la realidad. Es agradable porque todo lo narrado se hace desde el punto de vista de la niña y la autora le ha regalado la potente arma de la imaginación para defenderse de sus enemigos más reales..
La lectura es fácil, dividida en capítulos breves y bajo un estilo sencillo con grandes dosis de inocencia e ingenuidad que nos llega siempre a través de las ocurrencias y divagaciones de Judith. Yo he visto algo más; es una historia de soledad, de incomunicación y hasta de culpa, lo que me ha llevado a empatizar con la niña y a considerar, que a pesar de ser una novela atípica, la escritora galesa ha sabido abordar temas como el fanatismo religioso, el acoso escolar o las huelgas de trabajadores, de manera muy concisa e inteligente.
Aviso que al principio es muy confusa, algo lenta y con grandes tentaciones de abandonarla..., pero si la empezáis, terminarla, que un libro que se queda a medias es como si se le negara la oportunidad de crecer después de haber nacido.

“Cerré los ojos y le pedí al viento un favor; llévate lo que no sea necesario. Estoy cansada de equipajes pesados que no me dejan avanzar. De ahora en adelante, solo quiero llevar lo que quepa en mi bolsillo y en mi corazón”.

lunes, 22 de febrero de 2016

La tierra que pisamos, Jesús Carrasco


No seria justo decir,que lo que más me ha gustado de esta gran obra, es la portada; hace años, estuve en una casa rural en el norte de Cáceres y de entre las muchas bellezas y originalidades de la misma, estaban imnumerables botas catiuscas, de esas de goma y colorines, haciendo de tiestos de macetas; imagen que nunca he olvidado y que al ver la portada de “La tierra que pisamos”, me trajo gratos recuerdos.
Tras su insuperable “Intemperie”, Jesús Carrasco vuelve con una narrativa única y extremadamente dura, que me ha llenado de serias contradicciones y me hace muy difícil reseñar; intentaré no caer en la torpeza de compararla con su ópera prima, aunque no prometo nada. Como curiosidad, contar que me la han regalado dos veces, marido e hijo; y es que fueron muchos los halagos que le hice al libro de “la ovejita”, como le llamaba cariñosamente a esa brutal novela de este escritor extremeño.
Para facilitar esta compleja historia, mejor dejo la sinopsis, que ahí se condesan las pretensiones del autor y la visión de los entendidos:
“A comienzos del siglo XX España ha sido anexionada al mayor imperio que Europa ha conocido. Tras la pacificación, las élites militares eligen un pequeño pueblo de Extremadura como gratificación para los mandos a cargo de la ocupación. Eva Holman, esposa de uno de ellos, vive su idílico retiro en la paz de su conciencia hasta que recibe la visita inesperada de un hombre que empezará ocupando su propiedad y acabará por invadir su vida entera.
Confieso, que tuve que leer varias veces este resumen para centrarme en la historia, para apreciar que existían tres tramas diferentes y que las vamos descubriendo por la exposición del contenido de un diario, el de Eva, la protagonista femenina; la primera, referida a la actitud de esta mujer hacia el extraño que merodea y acampa en las inmediaciones de su hogar, la segunda, todo lo referente a la vida de este intruso de nombre, Leva y su paso por los campos de exterminio donde estuvo prisionero, y la tercera y última, el trágico final de quien nunca debió acercarse a lugares prohibidos y que prefiero no desvelar.
En ocasiones me pareció de una dureza extrema las descripciones de Jesús, incluso tuve que aparcar el libro unos días por razones personales y porque el ánimo no era el adecuado; por supuesto no es la lectura, a mi juicio para antes de dormir, un par de noches me desveló y tomé la decisión de no volver hacerlo. Cuento todo esto para no engañar a nadie sobre el tipo de relato, y para advertir que no es una narración apta para todos los públicos, aunque bien es verdad que deberíamos leerla sin prejuicios y con las expectativas de saber que algo bueno lograremos de ella.
Dice su autor que la novela intenta mostrar el modo en el que nos relacionamos con la tierra, con el lugar en el que nacemos, pero también con el planeta que nos sostiene; pasando por todas las maneras posibles, desde las más tradicionales a las más mercantilistas.
Para mi en el fondo ha resultado muy previsible, sabía lo que iba a pasar desde casi sus inicios, incluso lo que tocaba contar en el diario, antes de que empezara la narración, todo está muy medido y controlado, con pocas sorpresas; he sentido temerosa un final inevitable por el acontecer de los hechos, no en vano es una novela de “cuentos de hadas”.
Me ha parecido extraño que Jesús diera a conocer lo que estaba por venir, a través de la narración de Eva y la lectura de su diario; sinceramente la metáfora es muy compleja y las cargas de horror se muestran en grado superlativo. Como gran mérito, la presencia de un número muy reducido de personajes exquisitamente perfilados, sobre los que recae la totalidad del argumento.
Me gustaría que mi reseña no desanimara a nadie, yo pienso que alguien que tarda años en volver a sacar una novela es un buen escritor, los escritores que lo hacen apresuradamente no tienen la calidad literaria de estos genios, sin desmerecer sus habilidades claro, pero solo quiero deciros que es muy buena, pero tal vez no ha sido un buen momento para mi, de manera que elegid uno bueno para vosotros, y a por ella. Jesús no creo que os decepcione.

“Ponga un pez en la tierra y él recordará el océano hasta su muerte. Coloque un pájaro en una jaula, y aún así nunca se olvidará del cielo”.

miércoles, 17 de febrero de 2016

El legado de la pérdida, Kiran Desai

Las bibliotecas, son espacios sagrados que albergan miles de historias; lo bueno de ellas, es que todas están al alcance de aquellos que las frecuentamos. En mis incursiones domingueras, descubro autores que habitualmente no están en los escaparates de las librerías y que me resultan conocidos por las recomendaciones de otros blogueros..., de no ser por estas opciones, muchos no los descubriría nunca.
Kiran Desai es una escritora indobritánica que se ajusta a este caso, “El legado de la pérdida”, me llamó la atención por esa portada de aires decadentes, familiares, entrañable y con cierta melancolía que junto a la sinopsis, fueron motivos suficientes para traerme el libro a casa. Hago esta justificación acerca de la novela, porque luego me resultó una lectura muy difícil, tanto que no puedo señalarla como desastrosa, pero tampoco es para colocarlas en el ranking de las preferidas..., bueno, la leí, me gustó relativamente y os la reseño para que le deis una oportunidad.
Un viejo juez indio educado en Cambridge pasa sus últimos años retirado del mundo, recluido en un caserón en compañía de su nieta adolescente Sai y de un afable y locuaz cocinero cuyo hijo malvive en Nueva York. El recrudecimiento de los viejos disturbios indo-nepalíes y el conflictivo romance de Sai con su joven profesor ponen a prueba la centenaria jerarquía social y por ende el precario equilibrio de la casa, obligando a los protagonistas a hacer balance de su pasado. Así pues, atrapados entre la resaca del colonialismo y el espejismo de la globalización, entre el conformismo y el deseo de alcanzar una vida mejor, los personajes constatan en carne propia que nada deja una huella tan honda como lo que se pierde, y que el paso del tiempo nos arrastra hacia una certeza ineludible y rotunda: el presente cambia el pasado, y al volver la vista uno no siempre encuentra lo que dejó tras de sí.
El libro fue escrito en 1988, para nada es de aplastante actualidad, lo que sí que sigue a la orden del día son los acontecimientos que dan vida al relato. Las ausencias no caducan, nos pertenecen desde el mismo instante en el que las padecemos y nos acompañan hasta que aquellos que las provocaron regresan. Es una herencia no deseada, un legado cruel que forma parte de los imnumerables dramas de la humanidad.
Kiran elige dos ambientes muy antagónicos para dar vida a sus personajes, Nueva York y la India; en saltos continuos de espacios y tiempo vamos descubriendo las vivencias y anhelos que marcan a cada uno de ellos, y descubrimos que todos tienen algo en común, una pérdida, una desdicha y una espera. A medida que lo iba leyendo me recordaba a Salman Rusdhie, por eso queda recomendado para aquellos que queráis algo diferente y fuera de lo estrictamente comercial.
Sin duda lo mejor es que no resulta trágico y eso que no hace falta que diga que los temas estrellas son la emigración, el choque de culturas, las mezclas de nacionalidades y la modernidad frente a la tradición..., casi nada. He indagado la vida de Kiran Desai y al parecer reconoce que el libro tiene algo de autobiográfico, de hecho reside en Londres y tiene la doble nacionalidad.
La trama se va desarrollando alternativamente y de forma paralela entre los personajes que están a uno y a otro lado del globo, y no puedo decir cual es la parte que más me ha agradado, bueno en el fondo aunque se que no es un libro que os va a gustar, a mi, en esos puntos de rarezas que de vez en cuando me dan, me ha gustado bastante.
Termino diciendo que la autora ha pretendido contar historias humanas cargadas de melancolía y añoranza, pero sin despreciar el uso del humor y el cinismo que le ha dado cierto encanto a la lectura.
Espero que os guste.

“Los errores son dolorosos cuando suceden, pero con el paso de los años, una colección de errores llamado, EXPERIENCIA nos llevará al ÉXITO”.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Rosy y Jhon, Pierre Lemaitre

Aquí os dejo la tercera entrega de Pierre Lemaitre, después de sus antecesoras, “Iréne” y “Alex”. Sin duda es de los escritores de novela negra que goza de reconocimiento mundial y en su país ha sido merecedor de imnumerables premios por una intensa producción literaria; muchas de las cuales ya las he comentado por mi gusto hacia su exquisita forma de escribir.
Representante de la novela negra europea y galardonado con el Premio Goncourt de las letras francesa por su obra “Nos vemos allá arriba”, Pierre es el padre literario del comandante Camille Verhoeven, el policía de talla reducida y corazón dilatado, que destaca por sus dotes de investigador y por sus cualidades humanas; una vez más aparece en una corta pero intensa novela que sigue el modelo al que nos tiene acostumbrado Lamaitre.
“Jean Garnier es un joven solitario que lo ha perdido todo: su trabajo, tras la muerte misteriosa de su jefe; su novia, en un extraño accidente, y Rosie, su madre y principal apoyo, que ha sido encarcelada. Para dar rienda suelta a su dolor, planea hacer explotar siete obuses, uno por día, en distintos puntos de la geografía francesa.
Después del primer estallido se entrega a la policía. Su única condición para evitar la catástrofe es la liberación de su madre. El comisario Verhoeven se encuentra ante un gran dilema: ¿es Jean un lunático con delirios de grandeza o una verdadera amenaza para todo el país?”
Sin apartarse de su estilo, con este argumento se desata una narración dinámica, emocionante que engancha desde el principio hasta el final. Su ritmo es trepidante, frenético y cardíaco, puramente suyo. Las tres novelas que se pueden leer aisladamente, son un bloque perfectamente construido y orquestado, con multitud de sensaciones y que en esta ocasión, en escasas cien páginas, lo convierte en un relato de acción e intriga, cuyo personaje central, además de nuestro inspector, es el lunático Garnier, que es presentado a lo grande desde el principio de la narración, para que los lectores nos enfrentemos con sus actos y descifremos la personalidad de este perturbado.
Trama lineal y cronológica, cargada de información dosificada, en la que vamos descubriendo la actitud revanchista del terrorista. El elemento que más original me ha resultado en esta ocasión, es la sucesión de escenas que van marcadas por horas y días, esclavizando el tiempo en un ritmo contrarreloj que dicta el donde y el cuando explotarán los artefactos y la celeridad que provoca la actuación de Camille y su equipo; la tiranía de ese recurso es la que ha proporcionado ritmo y potencia a este relato que se lee de “una sentada”.
Nada más que no haya dicho ya en otros comentarios de Pierre y sus novelas, entretenida hasta las entrañas, intensa e inolvidable.
“El encuentro fortuito da a veces un vuelco completo a tu vida y las cosas decisivas ocurren siempre en décimas de segundo”.

lunes, 1 de febrero de 2016

La habitación de invitados, Helen Garner

Es costumbre tener en las casas una habitación que apenas se usa y que recibe coloquialmente el nombre de “habitación de invitados”; otra cosa, es que la usen esas personas que en algún momento necesitan de una cama, techo y buena compañía y que el destino más habitual sea muy diferente pero no por ello menos útil.
Quiero hacer esta entradilla desenfadada, porque la novela autobiográfica de la australiana Helen Garnier, siendo emocionante e intensa, aborda la realidad vivida por la escritora ante la enfermedad de su mejor amiga.
“Una escritora de edad madura y arquetipo de la mujer moderna y emancipada. Helen prepara con esmero el cuarto de invitados a la espera de la llegada de su vieja amiga Nicola, tan bohemia e independiente como ella. Nicola va a quedarse tres semanas para someterse a un tratamiento de medicina alternativa, aunque muy pronto se hace evidente que se encuentra más enferma de lo que ella misma está dispuesta a aceptar. Por su parte, Helen, convertida en enfermera, ángel de la guarda y juez, apenas puede disimular su disgusto por la extravagante cura en la que su amiga confía ciegamente. El desacuerdo entre ambas no sólo genera una inesperada brecha en su amistad, sino que las mueve a reflexionar hasta qué punto están dispuestas a sacrificar los intereses propios por ayudar a otra persona, poniendo en peligro un estilo de vida al que no desean renunciar”.
Dos mujeres, protagonizan este relato; de fondo un tema cruel, desprovisto de sentimentalismo y drama, con momentos de humor muy bien dosificados. Sin duda es una bonita lección de sacrificio que nos hace reflexionar hasta que punto estaríamos dispuestos a darlo todo por un ser querido, a replantearnos los límites de la amistad, de la generosidad y por supuesto la paciencia y la vulnerabilidad ante situaciones como esta.
El tema universal es el final de la vida y las diferentes formas que cada uno elegimos a la hora de enfrentarnos a lo inevitable; pero el libro me ha gustado por lo mucho que incide en el valor de la convivencia, en el respeto a las decisiones de cada cual, a la invasión de la intimidad y a la capacidad que tenemos a la hora de implicarnos en adversidades que podíamos haber evitado de no haber tenido una “habitación de invitados”.
Es un manifiesto de supervivencia y una lucha por resistir ante lo inevitable, no rendirse es una opción digna de aplaudir, no hay que esperar ni ir a buscar, hay que luchar y dejarse sorprender.
Helen Garner ha conseguido desde su experiencia narrar elegantemente el drama y el dolor, y lo hace desde el momento en el que por imposición de su amiga Nicola, quien se autoinvita, prepara su habitación con primor y ternura. Es la antesala de un relato que describe la relación entre dos mujeres maduras que comparten un pasado común y cientos de buenos y malos recuerdos, de enfrentamientos y criterios dispares que llegan a generar grandes momentos de tensión y que solo la destreza de la escritora descarga con esos toques desenfadados que formaron parte de su realidad más dolorosa.
Es una lectura realista, breve, que no deja malestar de ánimo y que evidencia la fragilidad de la vida, el valor de la familia, el apoyo de los amigos y otros muchos dilemas de la humanidad que descubriréis si la leéis.

“Una persona con carácter, no es aquella que siempre lleva la razón, ni la que más sabe, ni la que más entiende de todo y se considera la más fuerte; una persona con carácter es aquella que tiene dominio propio sobre sus debilidades y tras caer, se levanta una y otra vez sin miedo ni pereza.”