lunes, 7 de septiembre de 2015

Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, Albert Espinosa

“Si yo llego a saber que era tan malo...”, pues no me lo leo; es una lástima pero es así como lo digo. Lo mejor es sin duda el título, me recuerda a esa canción de los Panchos, ese bolero que por amor decía se estaba dispuesto a dejarlo todo, si alguien lo requería. Ya en serio, no es la primera vez que leo a Albert Espinosa, por eso no dudé en un momento que me quedé sin lectura, leer esta breve historia que parecía prometía, desde luego el argumento animaba a no despreciarla sin más; pero no siempre se acierta y este es uno de esos casos.
Lo tenía en digital y de ahí la misión que desempeñó para mí, respondió a una necesidad y poco más, siempre sin olvidar que el hecho de leer es un acto generoso digno de tener en cuenta y por eso lo reseño.
“Dani se dedica a buscar niños desaparecidos. En el mismo instante en que su pareja hace las maletas para abandonarle, recibe la llamada de teléfono de un padre que, desesperado, le pide ayuda. El caso le conducirá a Capri, lugar en que afloraran recuerdos de su niñez y de los dos personajes que marcaron su vida: el señor Martín y George. El reencuentro con el pasado llevará a Dani a reflexionar sobre su vida, sobre la historia de amor con su pareja y sobre las cosas que realmente importan”.
La historia es simple, carente de emociones, llega a tener estructura de cuento infantil; dividido en capítulos, lleno de saltos temporales, lectura fluida y sencilla, ligera sin empacho, pero sin capacidad para enganchar y para nada crear emoción o suspense; quiero con esto aclarar que no es una novela policíaca, aunque pueda parecerlo por su argumento, yo diría que es de autoestima más bien y esas a mi, si que me van poco, ya me ayudo yo sola.
Poco más puedo deciros, Dani es la piedra angular de la trama y es flojo en calidad literaria, tanto que me apuraría a decir, mediocre. La elección está justificada en líneas anteriores, el autor me pareció una garantía y las escasas doscientas páginas un acierto por si no resultaba brillante, tal que así ha sido.
Bueno, reseñado queda y si sufrís una urgencia de difícil solución, le dais una oportunidad que nunca está de más.

“Cuando crees que conoces todas las respuestas, llega el universo y te cambia todas las preguntas”.

“Cuando llevas años aceptando que tu vida es lo que te pasa y no lo que originas... Pues lamentablemente, te acabas acostumbrando”.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Una casa llena de palabras, Eleanor Brown

Irresistible portada y título para quienes amamos la lectura. Con esto no quiero decir que sea lo mejor de la novela de Eleanor Brown, pero una vez leída sus más de trescientas páginas, voy a tener que poner mucho empeño en reseñarla por lo alto. Mejor pongo la sinopsis y provoco algún que otro interés.
”Las hermanas Andreas crecieron rodeadas de libros. El lema de su familia podría perfectamente ser "no hay problema que no se pueda solucionar con un carné de biblioteca". Ahora las tres han vuelto a casa, a la pequeña ciudad universitaria donde crecieron, en parte porque acaban de descubrir que su madre padece cáncer pero, también, en realidad, porque sus vidas se están desmoronando y no saben qué hacer. Han descubierto que sus vidas han resultado ser completamente diferentes a como se las imaginaban y ahora que se tienen que enfrentar con la fragilidad de sus padres y su propio abanico de decepciones y frustraciones no saben si será posible que abriendo un libro todo se solucione”.
He identificado varios protagonistas, en primer e indiscutible lugar, los libros; inmediatamente y seguida muy de cerca, la enfermedad que aparece en casi todas las novelas de los últimos tiempos, el cáncer y por último, el regreso al hogar. Estas dos, muy recurrentes, tanto que en ocasiones huyo de novelas donde aparezca el cáncer y sus efectos, cualquiera diría que me va el rollo, no es así, llega solo; luego, una vez que comienzo las lecturas no puedo abandonarlas y al final me alegra haberlas leído por las buenas reflexiones que me aportan y porque “huir es de cobardes”. Los regresos a hogares que una vez se dejaron atrás, es igualmente común en argumentos dentro de la narrativa contemporánea, da mucho juego y permiten contar historias que se mueven en tiempos distintos, del presente al pasado, y aporta dinamismo a relatos que a veces se hacen tediosos.
A pesar de reconocer estos detalles, he terminado “esta casa llena de palabras”, bien narrada, en primera persona, con tres hermanas que absorben el protagonismo a partes iguales, con personalidades bien perfiladas y que de entrada me cayeron muy mal, porque todas tenían un motivo particular y egoísta para volver, muy alejada de la razón de peso que suponía la enfermedad de su madre.
Eleanor, hace una reflexión acerca del fracaso individual de estas tres mujeres, nos presenta un motivo para reunir a una familia que vivió amparada en la figura paterna y en el valor de los libros, sus vidas son expuestas con sus defectos y escasas virtudes, gracias a los flash back, que utiliza la autora, junto con las dosis de ironía y peculiar humor inglés.
Me ha parecido una historia de familia, de mujeres diría yo, bien trazada e hilvanada a costa de las imnumerables citas del escritor inglés Shakespeare; por cierto, llegan a resultar cargantes, es como si nos desgranaran el Quijote a lo largo de una narración juvenil y actual; gustaría pero en su justa medida.
Os la recomiendo porque su lectura es fácil, se disfruta, tiene sus toques de ternura y además hay que dar oportunidades a los escritores en sus óperas primas, seguro que la segunda es mejor; de momento esta se deja leer y muy adecuada para momentos “entre lecturas” que llamo yo al paso entre novelas potentes que nos dejan agotados.
Una curiosidad, he leído que su título original en inglés es “Las hermanas fatídicas”, referidas a “Las tres brujas de Macbeth”.

"En nuestra familia siempre hemos comunicado los sentimientos más profundos por medio de las palabras de un hombre que lleva casi cuatrocientos años muerto".

domingo, 30 de agosto de 2015

No está solo, Sandro Dazieri

Siguiendo la línea de Dicker y Lamaitre, Sandro Dazieri, nos presenta una novela negra, con todos los ingredientes a los que estos escritores nos tienen acostumbrados. Aviso que en esta ocasión son más de quinientas páginas de trama compleja en sus inicios y enredada hasta el final; por supuesto de ritmo trepidante, con grandes golpes de efectos, que la hacen aceptable dentro de este género tan seguido por muchos de nosotros.
“Un niño desaparece a las afueras de Roma. La madre es encontrada muerta y los investigadores creen responsable al marido de la mujer. Sin embargo, cuando Colomba Caselli llega a la escena del crimen se da cuenta de que algo no cuadra.
Colomba tiene treinta años, es guapa, atlética y dura. Formó parte del Departamento de Homicidios de Roma, pero desde hace meses es incapaz de superar lo que llama «el Desastre», hasta que este caso vuelve a llevarla a la acción. Para resolverlo contará con un colaborador tan eficaz como peculiar: Dante Torre, un joven genio cuya capacidad de deducción solo es igualada por sus paranoias. Él también es un superviviente: fue secuestrado durante once años en un silo por un hombre que se hacía llamar «El Padre». Ahora tiene pánico a los espacios cerrados y ha hecho de su habilidad para encontrar a personas desaparecidas su trabajo.
En la búsqueda de la verdad, Colomba y Dante deberán enfrentarse a su mayor pesadilla ante un caso de ramificaciones insospechadas”.
Como veis, los elementos que caracterizan el argumento son muy familiares; dos investigadores, hombre y mujer, ambos arrastran un pasado, los dos se deben enfrentar a sus propios miedos y fantasmas de sus respectivas vidas y por supuestos, en una situación de vulnerabilidad emocional que comparten desde hace tiempo.
Es el modelo de thriller europeo, dividido en capítulos para garantizar el enganche de la lectura; lo curioso aquí es que cada uno hace de llave para poder abrir y entender el siguiente y eso lo hace muy absorbente, lo que demuestra una escritura rápida y envolvente por parte de Sandro.
No niego que la tensión es progresiva, va en crescendo hasta confeccionar una espiral de ansias por avanzar y conocer más de la historia. Creo que en el propio argumento hay una intencionalidad de hacer una trama que confunda... tipo a lo cinematográfico, cuando ya decides quien es el asesino y luego todo es justo lo contrario; pues ese juego seduce y ayuda a no abandonar las pistas que el autor deja para relacionar las vivencias de Dante, nuestro investigador, con los hechos que ocurren en su realidad más cercana.
No tengo nada que objetar respecto a los personajes, estan trabajados con esmero, aunque se recrea en el perfil del miedo, del trauma y de las extravagancias de cada uno de ellos. Ambos, se convierten en inseparables y unidos por el desafío y la necesidad de encontrar a Luca, el niño secuestrado en las mismas circunstancias en las que una vez lo fue Dante.
Podría ser más una serie de televisión que una novela negra, lo dejaría en novela policíaca, con la particularidad narrativa de alternar lo presente con hechos “padecidos” en el pasado y que han construido por completo la vida de uno de los “actores” ejes de la novela.
Aunque las últimas cien páginas son las más excitante, para mí sobran al menos otras cien, resulta excesivo la cantidad de tópicos y acciones repetitivas y las continuas crisis personales y emocionales que el autor relata de cada personaje,demasiado estereotipados..., pero las dosis de intriga restan importancia a estos detalles; además, los que elegimos leer este tipo de historias sabemos que todo esto tiene que aparecer para hilvanar la trama y que no deje de ser adictiva y así poder terminarla.
El escenario es muy europeo, Italia y lo más emocionante su final...

“Hay momentos en los que la vida separa a determinadas personas sólo para que entiendan lo importante que son la una para la otra.” 

jueves, 20 de agosto de 2015

La mujer de Jerusalén, Abraham Yehoshúa


Jerusalén, es sin duda una de las zonas del planeta con una carga histórica tan incuestionable como los conflictos de la que es víctima desde su fundación hasta nuestros días. Abraham B. Yehoshúa, nació allí en 1936 y es autor de la nada despreciable cifra de trece novelas traducidas a más de veintidós idiomas; de manera que ha invertido la mayor parte de su vida en mostrar este escenario de profunda religiosidad y cultura.
Escrita entre los inicios del 2002-2003, no fue publicada hasta pasados unos años; el marco político que envuelve el relato es la sacudida en Oriente Medio de una oleada de atentados terroristas bajo el mandato del Primer Ministro Ariel Sharon. Cuento todo esto porque tras informarme acerca de este escritor, he conocido que en sus novelas estos aspectos junto con la muerte de una intima amiga, fueron condicionantes muy especiales para la ejecución de la misma.
“Un terrorista se inmola en el mercado de Jerusalén. Una mujer muere: era extranjera, vivía sola y nadie reclama su cadáver en la morgue. Sin embargo, Julia Ragayev tenía un trabajo; era empleada de la limpieza en una gran panificadora. Un periodista sin escrúpulos aprovecha el caso para denunciar la «falta de humanidad» de la empresa, que ni siquiera se había percatado de la ausencia de su empleada. El director de recursos humanos tiene que hacerse cargo del asunto y buscar remedio a los daños de imagen sufridos. Pero, tras asistir al emotivo entierro de la mujer, el caso se convierte para él en algo más importante que recuperar la simpatía de la opinión pública. Tendrá que devolver a Julia a su pueblo natal y su verdadero cometido consistirá en encontrar en su interior los recursos humanos necesarios para vencer la frialdad que parece extenderse sobre el mundo y sobre sí mismo.”
Ante este argumento, es imposible no caer en la necesidad de leer una historia escrita en clave de fábula moral, que sin querer te obliga a reflexionar sobre aspectos cotidianos como el dolor, el terror, , la paz, la humanidad y el sentido de la existencia. He querido entender, que si los cambios se producen a nivel individual, de persona en persona, la colectividad será la encargada de modificar los errores de una Humanidad que necesita urgentemente una “reconstrucción”. Vamos, que nos invita a la autocritica respecto a los valores de la sociedad actual.
No hay sentimentalismos ni morbosidad en el relato y mira que el tema podía dar juego a ello. El detonante es el atentado y la narración lineal y cronológica de los hechos, se suceden a partir de este acontecimiento brutal y frecuente en estas zonas de inestabilidad permanente.
Me ha gustado porque a pesar de encuadrarla en novela de connotaciones histórica, es urbana, moderna, de actualidad, con un argumento muy bien estructurado y con un ritmo pausado acorde a la intriga de los acontecimientos.
Sin duda los personajes son los pilares de la novela; el director de recursos humanos ejerce su misión en clave de expiación, de culpa, de penitencia..., y así cada uno de los protagonistas asumen una aventura personal a raíz de la muerte de Julia, desconocida trabajadora, ingeniera y procedente de un país del Este; jugando así nuestro escritor con el marco de los últimos coletazos de la Guerra Fría. Sin las presiones del periodista y el lavado de conciencia del anciano empresario, nada de lo contado tendría el sentido que este escritor israelí perseguía. Es una historia bien contada, fácil de seguir en su trama, sin intencionalidad de mensajes políticos, enmarcada en un cuadro pacifista, sin mencionar ni una sola vez el conflicto Palestino y con la expresa finalidad de provocar reflexión en el prójimo.
Lo mejor de todo es que en muchos tramos me recordaba a las novelas de enredos, con dosis de ironía y humor hábilmente presentadas y aunque parezca extraño, muy sentimental y emotiva.
Como es la primera y espero que no sea la última de este autor, la recomiendo porque no tiene desperdicio ninguno.

“El verdadero amor exige mantenerse distante de la persona amada”.
“El amor verdadero siempre se halla en una situación oscilante, de grandes desequilibrios, capaces de llevar al ser humano a realizar actos vertiginosos”.

sábado, 15 de agosto de 2015

La mujer que buceó al corazón del mundo, Sabina Berman

De nuevo, se cruza en mi camino la escritora Sabina Berman, al igual que con “Su Dios de Darwin”, la elección del título y el tema de esta novela, no deja indiferente a nadie y mucho menos por lo largo y curioso del mismo; “La mujer que buceó dentro del corazón del mundo”. Lo cierto, es que tras leer el relato, tiene mucho sentido que Sabina, pensara en esta frase porque está totalmente acorde con las andanzas y personalidad de la protagonista.
Narrativa contemporánea de tildes ecológicos y terapéuticos; al ser la segunda novela que leo no me ha sorprendido la forma en la que aborda ciertas cuestiones que afectan a la conservación de la naturaleza y a la salud del ser humano. Podría decir que mi reflexión ha sido un alegato a la libertad y a los derechos de aquellos a los que encontramos “diferentes”, por el simple hecho de no ser como nosotros.
Os cuento a modo de resumen el argumento de esta curiosa historia.
Karen es una niña de la que se hace cargo su tía Isabelle, no sabe hablar ni comunicarse, sus actitudes son salvajes a consecuencia del abandono que sufrió por parte de sus progenitores. Isabelle ha heredado una industria del atún en situaciones precarias que ha de reflotar y a ello se le une el desafío de enseñar con tesón y cariño a Karen tanto a hablar como a escribir. Su incorporación a la escuela permite conocer un diagnóstico de autismo funcional. Ello no le impedirá llegar a la universidad o tener ideas brillantes para el negocio familiar, aunque sus comportamientos y puntos de vista chocarán siempre con las ideas establecidas y serán causa de situaciones embarazosas o cómicas. Su vida va a funcionar por intuición y por la razón y estará marcada por la incomprensión y falta de sensibilidad de los que la rodean.
Aunque pueda parecer algo rollo, es muy entretenida, he aprendido bastante sobre el síndrome de Asperger, del que ya sabía lo suficiente por experiencia personal en mi trabajo, aunque nunca está de más seguir aprendiendo. El personaje que absorbe toda la novela es Karen, pero esta mexicana construye un personaje con el que se empatiza enseguida y al que realmente sentimos muy cerca desde el comienzo de la lectura, ya que engancha y despierta la curiosidad por conocer, como se van a resolver situaciones que cualquiera consideraríamos surrealistas y novelescas, pero que por desgracia ocupan nuestra realidad más cercana.
Sabina Berman, se ha esmerado en la exposición externa de los sentimientos que se potencian en la narración, aborda el mundo de la zoología con una precisión muy amena y sencilla, agradable para quienes no leemos demasiado sobre estos mundos marinos, y no olvida tomar como hilo conductor, las actitudes que mueven y hacen girar el mundo particular de Karen, donde la percepción de lo que le rodea y las relaciones humanas con aquellos con quienes conviven, son sus desafíos diarios de vida.
Como ha hecho de la niña que bucea y hace otras rarezas que no voy a desvelar, un ser entrañable; su novela no lo es menos, de manera que os invito a leerla, sin caer en el error de encasillarla y que os deis el placer de ”bucear al centro del corazón de vuestro propio mundo”.

“Sostener a diario la fantasía de que uno primero piensa y luego existe, es lo que hace tan cansado ser un ser humano común, o al menos pretender serlo”.

lunes, 10 de agosto de 2015

Viajo sola, Samuel Bjork

Los veranos de los últimos años, no serían lo que son, de no estar presente en nuestro repertorio de lecturas, las novelas de suspenses pertenecientes al género escandinavo policíaco. Para mi ya eran familiares, llegaron de la mano del gran maestro Henri Mankell; pero en la actualidad, las librerías han sufrido este fenómeno literario nórdico, con otros numerosos escritores que sin llegar a su calidad, han logrado ocupar un espacio merecido en el mercado de la literatura universal.
Samuel Bjork, es el seudónimo del noruego Frode Sauder, novelista y escritor de teatro, que nos presenta esta obra escrita bajo el más puro estilo nórdico policíaco; lo hace sin florituras y con una trama sencilla y bien construida; tanto que tiene el ritmo de un thriller vertiginoso, cuya lectura gana en velocidad a medida que avanzamos ansiosos por sus páginas. Ambientada en Oslo, dividida en ochenta y nueve capítulos, sigue un eje cronológico lineal en el que aparecen tramas y subtramas dentro de un argumento principal.
Os dejo la sinopsis:
Un hombre sale a pasear con su perro para recuperarse de la resaca y de sus problemas de conciencia. De repente el perro sale corriendo entre los árboles. Allí el hombre descubre a una niña que cuelga de un árbol, balanceándose sobre el suelo. Con una mochila escolar en la espalda y un cartel alrededor del cuello que dice «Viajo sola».
El inspector de policía Holger Munch se encarga del caso y no tarda en darse cuenta de que va a necesitar la ayuda de su excolega  Mia Krüger. Sin embargo, Mia, que siempre había sido una chica sana, ahora parece estar enferma. Realmente enferma. Holger Munch acude a su casa para pedirle que vuelva al servicio activo. No tienen ni la más remota idea de lo que les espera.
Con este argumento la tensión está garantizada, desde el principio engancha, esa manera tan explícita de comenzar la hace muy potente, y sin duda, Samuel se ha esforzado por no decepcionar, aunque bien es verdad, que alrededor de la mitad decae un poco, pero sabe recuperar el ritmo demandado, me temía lo peor, pero me equivoqué.
¿Qué nos es familiar?, pues demasiados aspectos; es la historia de un secuestro que urge resolver, las niñas son las víctimas, todas aparecen muertas aunque no torturadas, para dar con el asesino se necesita una pareja de policías con un pasado “especial”, a ser posible, mujer y hombre y viejos conocidos de trabajo, que retirados por motivos personales, encuentran en las desapariciones una oportunidad para reintegrarse en el cuerpo...
Por estos detalles no la encontré original, vuelve a sonar a guión de película sabadeña, pero hay que reconocer que la brevedad de los capítulos y la profusión de los diálogos, me mantenían fiel a la lectura; además sus personajes están bien trabajados y la narración de sus vidas podían llegar a ser, dos novelas independientes. Igualmente decidí terminarla porque en ningún momento sentí un exceso de morbosidad, en los hechos relatados en lo referente a la costumbre del secuestrador de vestir a las niñas con un traje de muñeca antiguo, el tratamiento fue sutil y hasta elegante.
A grandes rasgos, Samuel partiendo de los secuestros despliega una trama en la que todo tiene un por qué, va atando cabos desde el inicio y hace que el final sin sorpresas sea al menos justificado.
Es una muestra más de una novela bien escrita, con una gran operación de marketing detrás, de narración muy cuidada y sin duda meritosa,; que ya sabéis lo que opino yo de esto de escribir, que es “todo un arte” y no lo hace cualquiera. Recomendada para los amantes del género “frío”, negro, suspense y con parejas de “polis” deseando acción.

“No viajamos para escaparnos de la vida, sino para que la vida no se nos escape”.
“El mundo es un libro, y aquellos que no viajan leen solo una página.”
“Viajar hace a uno modesto. Ves el lugar pequeño que ocupas en el mundo.” 

martes, 4 de agosto de 2015

El hombre que arreglaba las bicicletas, Ángel Gil Cheza

Le toca el turno a una de estas novelas, que me atraen un poco por la portada y otro tanto por lo curioso del título. Que conste que ambos detalles están muy justificados en el argumento.
Ángel Gil Cheza, no es conocido ni asiduo en mis lecturas, de hecho, es su primera novela, por eso le he dado una oportunidad a su ópera prima, de argumento sencillamente aplastante y en un momento de descanso de esos que median entre otras más potentes que te dejan algo agotadas.
Os resumo el argumento; un escritor español de novela negra, muere de repente y casualmente, tenía redactado su testamento..., toda una suerte en los tiempos que corren; bien, para abrirlo hace falta tener localizados a todos los mencionados en el mismo. Lo más divertido, si es que se puede decir así, es que nuestro experto en letras, empuja en sus últimas voluntades a su viuda, hija y una antigua novia irlandesa abandonada en su juventud, a convivir juntas un verano en su casa de la playa, todo junto al taller donde arreglaba bicicletas.
Por supuesto, además de un capricho muy “especial”, la novela desarrolla todo el periplo vivido para dar con Enda Berger, quien por coincidencias planeadas, cuenta con un nombre muy común en Irlanda, lo que resulta una tarea algo entretenida. Ni que decir que a la viuda gracia no le hizo; pero “los deseos de los muertos son inescrutables”; lo malo es que por extrañas razones que aún se me escapan, los vivos nos empeñamos en cumplir.
Inicio bueno, agradable, genera intriga y morbo, gracias a eso, la narración se hace llevadera, no te planteas abandonarla, no es para tanto, y ayuda el hecho de que poco a poco se van desvelando misterios de este escritor caprichoso.
Diálogos típicos de este formato de novela, buenas descripciones, protagonistas contados, cuatro y ninguno de ellos destaca en personalidad por encima de los otros; aunque bien es verdad que es una novela de personajes, son sus vidas las que le dan forma a la trama. Dividida en cuarenta capítulos que amenizan los momentos de bajón de la historia. Su estilo a la hora de narrar varia desde lo más elegante a lo más vulgar, pero sin causar rechazo.
Para mi que queda algo descuadrada y hueca, el eje sobre el que pivota todo el relato, es el recuerdo de cada una de las mujeres con respecto a sus experiencias cerca de Arthur y en ocasiones, chirrían detalles que la hacen poco creíble. Puedo animaros a leerla porque se aprende la capacidad del ser humano para amar, es una reflexión sobre como superar escollos que en vida del finado seguramente hubieran sido insalvables.
Nada puedo achacarle negativo como para no darle la oportunidad del verano; para mí nunca está de más leer y sin premios ni cohetes, esta también se lo merece.

“Amar no es ocupar el lugar de nadie, sino crear un lugar que nadie más puede ocupar”.