Hace
ya unos meses que “Los dieciséis árboles del Somme” invaden las librerías de
nuestro país. A ello hay que unirle que un domingo por la mañana, tuve la oportunidad
de escuchar una entrevista que le hicieron a Lars Mytting, en la que desvelaba
la esencia de esta novela galardonada con el Premio Libreros de Noruega,
consolidando el talento del autor de “El libro de la madera”; gracias a ese
programa de radio, no me quedó duda de que era el éxito literario de este año,
por lo que la recomendé y la leí. Hoy sinceramente no sé si lo volvería hacer,
es buena y mi opinión es solo de una aficionada, pero en algunos tramos de la
misma, esa pasión por recrearse en todos los objetos que nos rodean,
especialmente los de madera, se me ha hecho muy tedioso y le ha restado
entusiasmo a una lectura que prometía ser inolvidable.
En 1971 una pareja muere al pisar una vieja granada en el antiguo campo de
batalla del Somme, escenario de uno los episodios más cruentos de la Primera
Guerra Mundial. Su hijo de tres años es encontrado cuatro días más tarde a
muchos kilómetros de distancia. Edvard crecerá con su abuelo Sverre en una
granja noruega ignorando el enigmático suceso hasta que, un día, alguien
entrega un ataúd destinado a su abuelo: una espléndida pieza de carpintería
tallada en madera de abedul. El muchacho intuye que es obra del hermano de
Sverre, de quien se perdió el rastro tiempo atrás, y emprende una búsqueda
desesperada del posible vínculo entre este nuevo misterio y la trágica muerte
de sus padres.
Los autores de novela negra noruegos, son un clásico dentro de mis
preferencias como lectora; ahora bien, en el caso de Lars Mytting, no he leído
su anterior obra y no creo que lo haga. Respecto a esta he entendido que es una
historia protagonizada por Edvard, joven que ha vivido con su abuelo y tras su
muerte, se encuentra con la necesidad de dar respuestas a múltiples silencios
que han convivido con él desde su infancia.
Al principio engancha a pesar de la lentitud con la que despega el relato;
luego la tensión narrativa crece en favor de la historia, aunque no me ha
mantenido atrapada como yo esperaba. Es un bucear continuo en el pasado con el
objetivo de encontrar respuestas a innumerables secretos y misterios que han
rodeado la vida de Edvard, el protagonista principal sobre el que pivota la
trama de la novela.
El argumento se plantea en tres planos temporales abarcando la década de
los años cuarenta, setenta y noventa respectivamente y cada espacio repleto de
acontecimientos históricos que proporcionan una documentación exquisita de uno
de los siglos más convulsos de la Historia de Europa. A ello hay que unirle el
papel de la naturaleza y el respeto por el “bosque”, al que le otorga un papel
estelar, siendo el guardián del principal misterio de la trama que da pie a
esta búsqueda de identidad por parte de Edvard tras la muerte de su abuelo.
Muchos temas hacen acto de presencia en este drama familiar, los
desencuentros entre hermanos, las muertes sin respuestas, el pasado nazi, el
papel de la Resistencia Francesa, la culpa, las ambiciones económicas, la
verdad y su peso brutal y de manera constante una obsesión por el pasado y sus
secretos.
Tres generaciones cobran vida en esta particular tribu cuyos miembros
quedan representados en personajes bien tratados y perfilados no solo física sino
psicológicamente, arropados por unas descripciones de espacios que nos pasean
por media Europa y cuyo epicentro se sitúa en el Somme, uno de los enclaves con
más carga histórica de toda Europa.
A lo largo de casi quinientas páginas, Lars nos ha hecho participe de una labor
de investigación que desenmarañaba una enorme y trágica bola de nieve de
secretos, que paso a paso han ido desvelando el misterio que rodeaba las partes
más endebles de la identidad del protagonista, llegando a un final muy esperado
y para mí previsible.
La historia es muy buena, las descripciones impecables, los personajes
extraordinarios, las ambientaciones inmejorables, los paisajes y recreaciones
de la naturaleza soberbias; pero sin saber muy bien porqué, no me ha resultado
una obra maestra, más bien creo que la respalda una buena campaña publicitaria
y un buen momento de lanzamiento. Ahora bien la recomiendo para los amantes del
género y de la Historia, es diferente a lo que estamos acostumbrados y porque
seguramente vuelva a leerla y poder descubrir aquello que no me ha
entusiasmado, estando como estoy segura de que es un gran libro.
“Nada es más trágico que encontrarse con un individuo sin aliento perdido
en el laberinto de su vida”.
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